El PP andaluz ha vuelto a retratarse. No solo por su estrategia política, sino por algo mucho más grave como es su absoluta falta de humanidad. Lo ha demostrado en el caso del afiliado socialista cuya esposa ha sufrido la amputación de un pecho tras verse afectada por el escándalo de los cribados de cáncer de mama gestionados por la Junta.

Lejos de empatizar con el dolor, el Partido Popular ha optado por el ataque político más descarnado. Lo ocurrido en Cabra, durante la visita del presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, no fue más que un altercado verbal, un estallido de rabia de un hombre desesperado que recriminó al presidente el daño causado por una gestión sanitaria que ha afectado a miles de mujeres andaluzas. Pareciera que para el PP no hubiese contexto de dolor ni de daño causado, ni humanidad, solo una necesidad política de buscar un relato electoral y partidista.

Mientras una familia atraviesa una situación devastadora, desde el Gobierno andaluz y las filas populares se ha impulsado una campaña de criminalización basada en una tergiversación evidente de los hechos. Se ha llegado incluso a hablar de “agresión”, una acusación que no se sostiene y que forma parte de una estrategia deliberada de victimización del poder.

Especialmente llamativas han sido las declaraciones de dirigentes del PP andaluz y de la Junta, que en un acción dirigida y planificada cruelmente, han elevado el tono hasta extremos que rozan la manipulación, exigiendo la expulsión del afiliado socialista mientras ignoran deliberadamente el origen del conflicto como es el sufrimiento de miles de mujeres afectadas por fallos en los cribados. Lo que realmente incomoda al PP es que alguien rompa el relato oficial.

Lejos de ser comprensivos ante el grito de rabia desesperada de un hombre que lo está pasando muy mal, la Junta y el PP está vertiendo declaraciones contra lo ocurrido y en algún caso, como el de la Consejera de Consejera de Economía, Carolina España, malagueña y del círculo personal de Moreno- mintiendo descaradamente como refleja este tuit en el que habla de “agresión” al presidente: “Han pasado 4 días desde que un ex concejal socialista agredió al presidente Juanma Moreno y el PSOE y la Sra. Montero siguen mudos: no han condenado la agresión ni lo han expulsado del partido”.


Otro tuit polémico y muy contestado ha sido el del Portavoz del PP andaluz en el Parlamento de Andalucía, Toni Martín: “Ningún dirigente del PSOE ha condenado el intento de agresión de un ex concejal socialista a Juanma Moreno. Señora Montero ¿lo van a expulsar de su partido por atacar al presidente de todos los andaluces, o seguirán justificándolo con su silencio cómplice?”


La realidad es tozuda. Más de 4.000 mujeres andaluzas han sufrido retrasos, errores y negligencias en las pruebas de detección precoz del cáncer de mama. Y mientras esas cifras siguen sin respuestas claras, el Partido Popular ha decidido centrar el foco en un ciudadano que, en un momento de desesperación, alzó la voz.

El PSOE de Córdoba ha respondido con claridad y no habrá expulsión. No existe ninguna norma interna que justifique una medida así por un altercado verbal, y además, el afiliado ha anunciado que dará explicaciones públicas cuando su situación personal lo permita.

Y es que el afiliado atraviesa uno de los momentos más duros de su vida. Su reacción no puede entenderse sin ese contexto. Ignorarlo, como hace el PP, no es solo injusto, sino que es profundamente indecente.

Mientras tanto, el Gobierno andaluz sigue sin dar explicaciones convincentes sobre el escándalo sanitario. La asociación Amama lleva meses denunciando los fallos en los cribados sin que la Junta haya asumido responsabilidades. Peor aún, las afectadas y la asociación están teniendo que soportar una auténtica cacería institucional por señalar lo evidente.

El PSOE cordobés ha exigido transparencia total y responsabilidades políticas a Moreno Bonilla, así como disculpas públicas a las miles de mujeres afectadas.

Por último, la dirección cordobesa ha conminado a la consejera Catalina García y al PP de Andalucía a pedir perdón público a cada una de las 4.000 mujeres afectadas por la crisis del cribado del cáncer de mama tras meses de desaires y silencio por parte de la Junta de Andalucía. Además, en el caso de la consejera, a que inste al propio Consejo de Gobierno de la Junta que ella misma integra que inicie un procedimiento para que la administración andaluza indemnice motu proprio a las mujeres afectadas por los fallos que hayan podido desarrollar cáncer o lesiones por la negligencia del Gobierno andaluz.

Porque para el Partido Popular, una vez más, importa más proteger al poder que reparar el daño causado.

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