La 'crisis de los cribados del cáncer de mama' corresponde a la categorización política de una negligencia de gestión del Gobierno de Moreno Bonilla. Las consecuencias de dicha negligente gestión sí provocaron la crisis, que a su vez dejó miles de mujeres afectadas. Un número que, a tenor de lo esbozado por el Gobierno andaluz, alcanza las 2.317 mujeres afectadas. Esto es, que no fueron consultadas para realizarse una mamografía para confirmar o descartar el resultado dudoso (BIRAD-3) de la primera. Según Amama, la asociación de mujeres con cáncer de mama de Andalucía, habría hasta tres centenares de mujeres que habrían desarrollado cáncer por culpa de esta negligencia. Unos números sobre los que la Junta de Andalucía prefiere no pronunciarse.
El Gobierno de Moreno Bonilla ya da por "amortizada" la 'crisis' que le provocó una caída en estimación de voto de hasta 7 puntos, según confirmó el presidente autonómico. Dan por amortizada por tanto la crisis porque esta pérdida política ya se ha recuperado, según las encuestas que maneja el PP, y gracias a la "gestión" delante de las cámaras que realizó el presidente del Gobierno andaluz en la tragedia de Adamuz y durante los temporales que azotaron Andalucía durante el mes de febrero.
Sin embargo, las últimas noticias que se han ido conociendo sobre la 'crisis' de los cribados no hace sino acentuar el grado de participación, y por tanto, negligencia, del Gobierno de Moreno Bonilla en dicha crisis. Comenzando, en primer lugar, porque las políticas ejecutadas por el PP andaluz al frente de la Junta provocaron que en 2023 el Hospital Virgen del Rocío careciera de profesionales suficientes para hacer frente a la demanda de mujeres que se realizan estas pruebas. El entonces jefes de Radiodiagnóstico, Javier Castell, advirtió por carta al Servicio Andaluz de Salud de que la unidad de mamografías estaba "colapsada" y saturada, y requería un plan de acción y mayor personal para paliar el "caos". El SAS rechazó las recomendaciones.
Asimismo, dos años después, en abril de 2025, había más de 6.000 mamografías sin realizar; en lista de espera, y un total de 50.000 pruebas diagnósticas. De nuevo, las recomendaciones y alertas de los profesionales sanitarios fueron rechazadas por la Junta de Moreno Bonilla. Todo ello, mientras el presidente, seis meses después, aseguró "no saber nada" de lo que estaba ocurriendo para que estallara tal escándalo sanitario en Andalucía.
Ahora, meses después de que los de Moreno den por "amortizada" la crisis, con varios planes de choque sobre los que no se sabe cuál ha sido su grado de ejecución, El País adelantó que el Gobierno andaluz ha reducido el número de administrativas que citan a las mujeres para realizarse las mamografías en Sevilla. De este modo, de hasta cuatro centros de la capital hispalense, la Junta de Andalucía ha dejado a tan solo una administrativa encargada de realizar estas llamadas. Una mengua en el equipo profesional que no se explica ni por la vía de los profesionales sanitarios, que reclaman mayores profesionales ante la saturación, ni por la vía de los hechos, a juzgar con que precisamente la falta de personal ha sido uno de los motivos que ha ocasionado dicha catástrofe sanitaria.
Alicia, la 'penúltima víctima'
Alicia, una onubense víctima del escándalo de los cribados, ha sido la última víctima en denunciar que ha sufrido las graves consecuencias derivada de la gestión del Gobierno adnaluz con los cribados de cáncer. Además, su relato contrasta con el ofrecido por la Junta de Andalucía, que circunscribía la crisis al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, y a unos fallos en la cadena de comunicación del mismo.
La pasada semana, contó en Cadena Ser que fue precisamente cuando salta el escándalo que ella toma acción y llama a su centro de salud para saber cuáles eran los resultados de su mamografía.
Si no llega a salir a la luz pública el problema de los fallos de cribado en Sevilla, posiblemente yo todavía tendría un cáncer y estaría desarrollándose en cualquier otra parte de mi anatomía", relata Alicia con profunda indignación.
Durante esos dos años de espera en la sombra, el cáncer tuvo tiempo de extenderse, provocando una metástasis en los ganglios que ha obligado a los cirujanos a ser más agresivos en su intervención.
"Con el tiempo puedo curarme de esta enfermedad, pero voy a tener una secuela que podría haberme evitado", se lamenta. "¿Quién me dice a mí que yo podría haberme ahorrado que me tuvieran que hacer una limpieza de ganglios como me han hecho? Me va a provocar molestias, problemas y posibles secuelas el resto de mi vida".
Para Alicia, el dolor físico se agrava por lo que ella percibe como un abandono institucional. Denuncia que desde el Gobierno andaluz, presidido por Moreno Bonilla, no ha habido ni abrigo, ni disculpas, ni asunción de responsabilidades para las centenares de mujeres que comparten su misma pesadilla en toda la comunidad.
"Es realmente doloroso que el gobierno andaluz no manifieste en absoluto ninguna empatía ni ninguna asunción de responsabilidades. No es cierto en absoluto que esto sea un problema aislado y que sea una exageración de las mujeres", denuncia con firmeza, rebatiendo los intentos de minimizar la crisis sanitaria.
Desde su convalecencia, esta mujer onubense ha transformado su dolor en un grito de advertencia sobre el deterioro del sistema público de salud, el cual considera que está siendo desmantelado por la falta de inversiones. "El gobierno andaluz está destrozando la sanidad pública y esto hay que denunciarlo, porque nos va la vida en ello", sentencia.
Alicia no se va a rendir. Con el apoyo de la asociación de mujeres con cáncer de mama, Amama -un refugio al que han acudido muchas de las afectadas al descubrir su situación- ya ha presentado una reclamación patrimonial contra la Junta de Andalucía. Busca justicia, no solo por la "limpieza de ganglios" que nunca debió ser necesaria, sino para asegurarse de que ninguna otra mujer vuelva a ser olvidada en una lista de espera mientras un cáncer le roba, en silencio, su futuro.