Comienza la XIII Legislatura en Andalucía con una única y evidente pregunta. ¿Cuándo formalizarán el acuerdo PP y Vox? Hasta entonces, puro teatro. Así han venido a calificarlo, al menos, la oposición a las derechas en el Parlamento. A saber: Por Andalucía, Adelante Andalucía y PSOE-A. Los de Gavira (Vox) han asegurado, tras la sesión constitutiva de la Cámara, que su formación está más interesada en las medidas que en quién las ejecuta. Una forma elegante de dirigir la estrategia política. El mismo dirigente ha argumentado a los periodistas que, de haber ocupado un puesto en la Mesa, la prensa le habría acusado de "coger sillones". Periodismo ficción. 

La realidad es que tras llegar a acuerdos en hasta tres comunidades autónomas durante los últimos meses: Extremadura, Aragón y Castilla y León, se da por hecho -los propios dirigentes lo hacen- que el acuerdo en Andalucía será un hecho. La pregunta son los tiempos políticos. El propio Gavira ha expresado que, aunque no hayan ocupado un puesto en la Mesa esta puede volver a modificarse más adelante, cuando hayan cerrado una suerte de acuerdo programático con los populares. Una situación que el portavoz del PP, Toni Martín, no solo no ha negado, sino que ha asegurado que es posible. Se puede dar la situación, si Vox así lo considera, de que en cuatro meses un dirigente de Vox, más preocupados en las medidas que en los sillones, reclamen formar parte de la Mesa.

Los populares, no obstante, han tratado de evitar este teatro. Sobre la mesa (de negociación) propusieron a Vox que ocuparan un puesto en el órgano parlamentario. El PP cedería sus votos (como en 2022) para que la ultraderecha tuviera voz pero sobre todo voto, que es lo importante. Por el propio reglamento del Parlamento todas las fuerzas forman parte de la Mesa, pero no todas deciden. En este caso, solo lo harán PP y PSOE-A; vuelta al bipartidismo. Aunque totalmente desequilibrado, ya que el PP ocupa 5 de 7 puestos en la misma.

En esto se reduce la sesión celebrada este jueves. Más preguntas que respuestas pero con los dos actores principales alargando el letargo sin explicar motivos. El propio Moreno ha tardado más de 20 días en ponerse a negociar con la ultraderecha, y ha apurado hasta como advirtió, la propia semana de constitución de la Cámara. El equilibrio no es solo de fuerzas, sino el famoso "relato", para ver quién cede más y quién escenifica que lo hace menos.

Las izquierdas, por otro lado, no han dudado en catalogar estas negociaciones en el aire como puro "teatro". "Se entenderán", han advertido los tres grupos. Adelante Andalucía lo escenificaba de manera muy gráfica: "¿Cuál es la diferencia en políticas públicas, en vivienda o sanidad entre PP y Vox?". Aunque, al ser preguntado Gavira sobre el comunicado de las asociaciones agrarias andaluzas pidiendo continuidad en las políticas el dirigente de Vox asegura que "lo que quieren los agricultores son las medidas de Vox". ¿Cuáles? Lo mismo debe estar preguntándose el propio Moreno.

Por Andalucía y PSOE-A han subrayado que ya han presentado, y seguirán presentando, medidas para que el Gobierno de la Junta de Andalucía dé respuesta a la ciudadanía andaluza, que al contrario del Gobierno andaluz, "no puede esperar": Los incendios de Huelva, la acusación de delito sexual al CEO de ADM, la principal proveedora de contenido en Canal Sur, el calor en las aulas... son algunas de las preguntas que le esperan a Moreno y su futuro Gobierno. Además, según han advertido los socialistas, volverán a solicitar la apertura de una Comisión de investigación por el caso PP de Almería, que está en vía judicial.

Sí ha elevado el tono un poco más que el resto el PSOE-A. La portavoz adjunta, María Márquez, ha calificado de "vergüenza" que el PP haya (re)elegido a Jesús Aguirre como presidente del Parlamento. El motivo de la "vergüenza" no es otro que el caso del escándalo de los cribados de cáncer de mama. Jesús Aguirre fue el primer consejero de Moreno Bonilla, y el primer consejero que, según las mujeres denunciantes de Amama, estas visitaron para advertirles de que algo estaba ocurriendo con los cribados. Catalina García, a la postre consejera de Salud en la segunda legislatura de Moreno, fue durante esos cuatro años su número dos, su viceconsejera. Otra responsable del PP señalada en el caso de los cribados. Para la portavoz adjunta socialista esto representa un "nuevo desprecio a las mujeres andaluzas” por parte de Moreno Bonilla.

Por el momento las cosas quedan en una calma tensa, en una espera que solo PP y Vox saben cuándo les conviene resolver. Las apuestas sitúan el acuerdo en septiembre, después del verano. La primera prueba será en quince días hábiles, el tiempo que marca el Reglamento del Parlamento andaluz en su artículo 138.1 para que el presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, previa consulta con los portavoces parlamentarios, proponga un candidato a la Presidencia de la Junta.

Posteriormente, ese presidente elegido, que será Moreno Bonilla, deberá presentar su programa al Parlamento para ser elegido en una primera votación de mayoría absoluta. Si no la obtiene ha de someterse a otra votación en un plazo de 48 horas, donde le valdría con la mayoría simple. Y si dos meses después de la primera votación no se ha conseguido investir a ningún candidato el Parlamento se disolverá para nueva convocatoria electoral.

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