Los efectivos de extinción de incendios luchan sin descanso contra los fuegos que arrasan numerosos bosques del país sin hallar una mano amiga en la naturaleza para frenar su avance. Cientos de miles de hectáreas han ardido ya en España, en un verano en el que el viento está siendo gran enemigo para los trabajos para cesar las llamas y que, ahora, sumará que los equipos desplegados en diferentes puntos del país deban afrontar un panorama todavía más complejo ante la ola de calor que llega este miércoles.

Según los últimos datos oficiales, España supera ya las 172.000 hectáreas arrasadas por el fuego en lo que va de 2026, una cifra que multiplica por seis la registrada en el mismo periodo del año pasado y que convierte esta campaña en una de las peores de la historia reciente. Solo el gran incendio que afecta a Ávila, Madrid y Toledo ha devastado decenas de miles de hectáreas y ha obligado a desplegar un operativo extraordinario con efectivos llegados de distintas comunidades autónomas, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y medios aéreos de todo el país. 

A lo largo del verano, la emergencia se ha extendido por buena parte del territorio nacional. Antes del gran incendio declarado entre Ávila, Madrid y Toledo, otro de los episodios más graves se registró en la provincia de Guadalajara, donde las llamas calcinaron más de 33.000 hectáreas y obligaron a evacuar numerosos municipios. También la Comunitat Valenciana ha sufrido importantes daños, especialmente en el incendio de La Vall d'Uixó (Castellón), que superó las 10.000 hectáreas afectadas, mientras que otros grandes fuegos se han declarado en provincias como León, Ciudad Real, Córdoba, Granada, Badajoz o Almería, reflejando la magnitud de una campaña marcada por la simultaneidad de múltiples emergencias.

El balance provisional sitúa a 2026 muy por encima de la media de las dos últimas décadas y convierte este verano en uno de los más devastadores registrados desde que existen estadísticas homogéneas. La combinación de altas temperaturas, la sequedad extrema de la vegetación y varios episodios de viento intenso ha favorecido incendios de comportamiento extremo, obligando a movilizar recursos de prácticamente todo el país y manteniendo en máxima alerta a los servicios de emergencias durante semanas. 

El clima había dado algo de tregua en estos últimos días, pero el calor volverá a ser sofocante en las próximas horas y condicionar enormemente las tareas de extinción. La cuarta ola de temperaturas notablemente altas comenzará este miércoles y se extenderá, al menos, hasta el 2 de agosto. 

El calor impulsado por un bloqueo atmosférico de tipo Rex que favorecerá el dominio de las altas presiones, la estabilidad y un notable ascenso de las temperaturas. La situación dejará valores superiores a los 36-38 ºC en amplias zonas del interior peninsular, con máximas de entre 39 y 41 ºC en los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir, e incluso de 40 a 42 ºC en el valle del Ebro. También Canarias registrará un importante repunte térmico.

La Agencia Estatal de Meteorología activará avisos naranjas en varias comunidades, entre ellas Navarra, La Rioja, Aragón, Madrid, Castilla-La Mancha y parte de Andalucía, mientras que gran parte del interior peninsular permanecerá bajo aviso amarillo por temperaturas que superarán los 36 ºC.

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