Trescientas nueve cartas inéditas y más de 200 ilustraciones desconocidas conforman la obra De Nobel a novel, un libro coeditado por el Instituto de Estudios Giennenses (IEG) de la Diputación Provincial de Jaén y la editorial Espasa en el que se recoge la correspondencia remitida por el poeta Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y a su mujer, Josefina Manresa, durante 50 años. El libro es un homenaje a dos grandes de la literatura española "que se encuentran en las antípodas, unidos por la amistad, pero en las antípodas", asevera el autor de esta edición, Jesucristo Riquelme, catedrático de Lengua y Literatura, profesor en el Instituto Mare Nostrum de Torrevieja (Alicante) y estrecho colaborador con la Fundación Miguel Hernández. La publicación consiste en una edición crítica, anotada y comentada de la correspondencia entre los tres protagonistas desde 1935 hasta 1984, año de la muerte del nobel español. La documentación, que forma parte del legado literario del poeta propiedad de la Diputación de Jaén, llegó al IEG en cajas no catalogadas. El material fue custodiado celosamente por Josefina Manresa y se cree que lo tuvo guardado en sacas bajo tierra por miedo a que las encontraran y destruyeran. Según Riquelme, toda la correspondencia estaba concentrada en un solo archivo que presentaba un estado de conservación precario: hojas desgastadas, rotas o partidas en su doblez. Algunas de ellas llevan así hasta 80 años. Las cartas son casi en su totalidad manuscritas y autógrafas de puño y letra de Vicente Aleixandre, salvo las tres últimas: dos manuscritas copiadas por mano ajena y la última mecanografiada. 26 CARTAS A MIGUEL El epistolario con el que se ha trabajado está íntegro pero desordenado,  pese a ello  "el "corpus" del libro es de una enorme riqueza para el autor de De Nobel a novel. De las 309 cartas, 26 van dirigidas a Miguel Hernández y 21 más a Josefina Manresa, cuando aún estaba vivo el poeta. Estas 47 cartas forman parte de un "sub-corpus", que Riquelme tilda de "muy emocionante". "En estos primeros correos el poeta oriolano está vivo y no existen indicios de que pudiera morir. Su valor, por tanto, es fundamental porque en ellos descubrimos la amistad y la cercanía sin reservas entre ambos".
La portada del libro del profesor Jesucristo Riquelme. La portada del libro del profesor Jesucristo Riquelme.

En esta primera parte, se evidencia un vínculo de "afecto y amistad hecha amor" de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández; "es una amistad que roza lo que se podría llamar un vínculo afectivo demasiado grande". Esta relación surge en la primavera de 1935 como "un flechazo" y la primera carta está datada el 28 de junio de ese mismo año. Es decir, apenas dos mes después ese afecto se refleja en el encabezamiento de las cartas: Querido Miguel, Queridísimo Miguel e incluso le llega a llamar Miguelillo de mi corazón, un tratamiento que se va a prolongar durante todo el epistolario. LA GENEROSIDAD DE UN NOBEL Para Jesucristo Riquelme la proyección de esta relación afectuosa se plasma en la protección que mantiene Aleixandre antes y después de la muerte del poeta de Orihuela. "No solo es una protección afectiva es también una protección económica. Así, busca amigos conocidos para que aporten dinero para la viuda y el hijo. Uno de ellos incluso utiliza un seudónimo. Son los años de la posguerra y el miedo a posibles represalias políticas está latente. Esta ayuda se prolonga hasta el fallecimiento del escritor sevillano".  De Nobel a novel es, en suma, una recopilación de cartas privadas que explican la relación entre dos escritores y el conocimiento del proceso de la creación literaria.  Son cartas de un hondo calado humano. Al margen de esta "amistad fina y comprometida", Riquelme pone el foco en la figura de Vicente Aleixander que "logró que el poeta del pueblo no desapareciera en el olvido durante la dictadura". El poeta de Orihuela tenía la fama y el reconocimiento en el bando republicano, "pero sin la labor del poeta sevillano su obra hubiera desaparecido, habría quedado en el olvido como otros muchos escritores que tuvieron que exiliarse". En el prestigio del que goza como poeta Miguel Hernández fue imprescindible Aleixandre, que llegó a desempeñar una labor de asesor literario orientando a Josefina Manresa sobre la obra de su marido, aconsejándole que era mejor que la obra se editara paulatinamente para dar a conocer lo más selecto de su amigo. "Él se ocupó y preocupó de proteger y difundir la obra literaria en España". EL GRAN ESCUCHADOR Así, describe a un Vicente Aleixandre que "es el gran escuchador de la poesía durante el franquismo y los primeros años de la democracia; nada conocido y poco leído a pesar de ser galardonado con el Nobel de Literatura y situado en la antípoda del poeta oriolano". Mientras que de Miguel Hernández, detenido con apenas tenía 31 años, dice que fue el poeta "proscrito, al que no se podía leer, sus publicaciones fueron prohibidas y, sin embargo, es el poeta popular, el gran poeta leído". "Representa la revitalización y recuperación del gran lema de la Ilustración: solo con educación y cultura se logrará el progreso de los pueblos. Un enunciado que debe ser perseguido y exigido".