La magia que envuelve a unas de las ciudades más antiguas de Europa fue la que enamoró a Discovery Max y el Canal Historia, así como fue presentada en la novela de un escritor galardonado con el Premio Planeta. Arjona, surgida en la Edad de Bronce, guarda misterios y tesoros que a muchos harán tanto maravillarse con su patrimonio como cuestionarse cómo determinados elementos acabaron allí. Bonitas incógnitas que vuelven un paseo por sus calles un desafío basado en enigmas a resolver.

Arjona está plasmada en grandes piezas culturales. Es escenario de La lápida templaria, una de las novelas del escritor Juan Eslava Galán, autor español de reconocido prestigio que, en su día, recibiera el Premio Planeta. Su obra gira en torno a su título, siendo este un trozo de la historia que puede encontrarse en esta localidad jienense.

No solo el escritor llevó Arjona a sus obras, sino que los canales televisivos Discovery Max e Historia produjeron de forma conjunta un documental en torno a los templarios. La historia que iban a enmarcar iba a centrar esta obra audiovisual en torno a Roma, Jerusalén y Toledo, acudiendo, en principio, a Arjona solo para grabar unos segundos de imagen de un espacio concreto. No obstante, todo lo que hallaron allí cuando les enseñaron la ciudad maravilló por completo a los creadores del documental, tanto que lo que iba a ser un trabajo rápido terminó convirtiéndose en una grabación de tres días, en la que trasladaron a esta ciudad de Jaén a los actores que se encontraban en Toledo, interpretando un buen grueso de las escenas que aparecían en el largometraje.

Esta localidad de la Campiña de Jaén guarda bonitos tesoros en el interior del círculo de miradores que la rodean. Desde una agradable judería a salones mudéjares o criptas neobizantinas, Arjona, que en su momento fue lugar de peregrinaje al que llegaban personas de diferentes zonas de la actual Andalucía, ofrece una atractiva experiencia a sus visitantes.

Casco antiguo de Arjona


Pero el verdadero encanto de Arjona se descubre paso a paso, calle a calle, desentrañando cada uno de sus rincones históricos. El recorrido puede comenzar en la Puerta del Sol, uno de los accesos más emblemáticos del antiguo recinto amurallado. Este vestigio medieval, cargado de simbolismo, actúa como antesala de un casco histórico donde cada piedra parece guardar siglos de historia. Muy cerca se encuentra la Puerta de Córdoba, otro de los accesos que permiten imaginar la importancia estratégica de la ciudad en épocas pasadas.

Una vez dentro, el visitante no puede dejar de acercarse a la Iglesia de Santa María del Alcázar, levantada sobre antiguas estructuras defensivas. Este templo, de gran sobriedad exterior, sorprende en su interior por la mezcla de estilos y por la sensación de encontrarse en un espacio donde confluyen distintas épocas. A pocos pasos, la Iglesia de San Martín ofrece otra parada imprescindible, con su aire histórico y su vinculación con las antiguas tradiciones religiosas de la localidad.

Uno de los espacios más sorprendentes de Arjona es la Cripta del Barón de Velasco, un enclave que parece sacado de otro tiempo. Su estética neobizantina, poco habitual en Andalucía, convierte esta cripta en una rareza arquitectónica que despierta la curiosidad de todo aquel que la visita. La sensación de misterio que envuelve el lugar refuerza esa idea de que Arjona es mucho más que un destino turístico convencional.

Una de las calles de la judería de Arjona


El pasado templario de la localidad se percibe con especial intensidad en el entorno del Santuario de los Santos Bonoso y Maximiano, patronos de la ciudad. Este espacio, además de su valor religioso, se presenta como un punto clave para entender la importancia de Arjona como centro de peregrinación. Durante siglos, fieles de distintos puntos acudieron hasta aquí, dejando tras de sí historias que hoy forman parte del imaginario colectivo del municipio.

La judería de Arjona constituye otro de los enclaves imprescindibles. Pasear por sus estrechas calles permite viajar en el tiempo y entender la convivencia de culturas que caracterizó a la ciudad. Este barrio conserva ese aire íntimo y silencioso que invita a perderse sin rumbo fijo, descubriendo pequeños detalles en fachadas, rincones y trazados urbanos.

El visitante también debe detenerse en el Aljibe Almohade, una construcción subterránea que da cuenta de la sofisticación hidráulica de épocas pasadas. Este espacio, perfectamente conservado, muestra cómo el agua fue un elemento clave para la supervivencia y el desarrollo de la ciudad.

Otro punto destacado es el Mirador del Santo Rostro, desde donde se obtiene una panorámica privilegiada de la Campiña de Jaén. Este balcón natural permite comprender la posición estratégica de Arjona y ofrece una de las estampas más bellas del entorno. No es el único: el municipio está rodeado de diferentes miradores que invitan a contemplar el paisaje y a disfrutar de la tranquilidad que caracteriza a la zona.

Miradores de Arjona


En el ámbito cultural, el Museo de Artes y Costumbres Populares ofrece una visión más cercana de la vida cotidiana en Arjona a lo largo de los años. A través de sus piezas y exposiciones, el visitante puede entender mejor las tradiciones y la identidad de sus habitantes.

No menos interesante resulta el Salón Mudéjar del Ayuntamiento, un espacio que refleja la influencia de este estilo artístico en la localidad. Su cuidada decoración y su valor histórico lo convierten en una parada obligatoria para quienes desean profundizar en el legado cultural de Arjona.

Más allá de sus monumentos, la localidad ofrece una experiencia sensorial completa. Sus calles empedradas, sus casas encaladas y el silencio que se respira en determinados rincones contribuyen a crear una atmósfera única. A ello se suma la gastronomía, basada en productos de la tierra y, especialmente, en el aceite de oliva, auténtico oro líquido de la provincia de Jaén.

Arjona no es solo un destino para ver, sino también para sentir. Cada rincón invita a detenerse, a observar y a dejarse llevar por la historia. Quizá por eso ha sido capaz de conquistar tanto a creadores culturales como a visitantes anónimos que, tras cruzar sus puertas, descubren un lugar que no se parece a ningún otro.

Así, esta localidad jienense, reconocida como Pueblo Mágico de España, se presenta como un enclave donde el pasado y el presente conviven en perfecta armonía. Un lugar donde los enigmas no se resuelven del todo, sino que se transforman en parte de su encanto. Porque en Arjona, cada visita es, en realidad, el comienzo de una nueva historia.

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