A primera vista, los resultados de los comicios andaluces son negativos para el PSOE, en la medida que obtiene su peor resultado histórico en escaños en su tradicional feudo del sur de España (28 escaños), habrá de afrontar como principal partido de la oposición los próximos cuatro años y cierra un miniciclo electoral de derrotas junto a Extremadura, Aragón y Castilla y León. Pero la primera vista suele ser engañosa.

Dicho ciclo es fruto de una estrategia del PP que ha fracasado en sus expectativas de gobernar sin depender de la ultraderecha de VOX (ahora depende de ellos más que antes de adelantar los cuatro comicios autonómicos) y, en el caso andaluz, revalidar la mayoría absoluta de Moreno Bonilla. La entrada de VOX en Extremadura y Aragón (vicepresidencia y 2/3 consejerías), que “apretará aún más” en Castilla y León y también resulta decisiva en Andalucía, delimita lo fallido de esa estrategia y abre un melón (la llamada “prioridad nacional”) que lleva la agenda al lugar que menos le interesa al PP y más a los ultras: la inmigración. Un escenario que al PSOE y, en general, al bloque de la izquierda, le resulta cómodo.

Sin embargo, a un modelo donde las expectativas de unos y otros, PSOE y PP, se han visto frustradas, pese a mantener los gobiernos autonómicos los segundos, se le unen tres elementos positivos para los socialistas en clave generales de 2027: el cambio de tendencia del periodo 2018-2026, la recuperación de la izquierda alternativa, y los cuatro ases con los que Pedro Sánchez puede jugar y ganar en un cara-a-cara contra Alberto Núñez Feijóo.

El cambio de tendencia 2018-2026

En 2018, las elecciones andaluzas supusieron un batacazo histórico del PSOE, que pasó de los 47 escaños de 2015 a 33, habilitando el cambio de gobierno a un Moreno Bonilla con solo 26 escaños (dos menos, ojo, que María Jesús Montero el 17M). Constituyó entonces lo que llaman desde el bloque de las derechas “un gobierno de perdedores”, apoyado en la muleta de la ultraderecha, que irrumpió en esas elecciones con 12 escaños, y en el fenómeno de Ciudadanos (21).

Desde ese año, la derechización del hemiciclo inició un periodo de consolidación que se confirmó con las elecciones de 2022, en las que el PP absorbió a Ciudadanos, consiguiendo la mayoría absoluta (58 escaños), VOX siguió avanzando hasta 14, la izquierda alternativa protagonizó su mayor batacazo (pasando de 17 a 5), y el PSOE perdió otros tres hasta 30. Eso marcó un momentum de la derecha con perspectivas muy halagüeñas, debido a la desaparición fáctica de la muleta de la izquierda alternativa al PSOE, duplicada en base electoral por VOX, y a su propia tendencia alcista.

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Esa tendencia alcista, cual campana de Gauss, ha tocado techo, marcando en las elecciones del 17M el inicio de su declive: el PP no perdía escaños (y ha perdido cinco) desde que empezase el ciclo. Al mismo tiempo, la mejor noticia es que VOX ha paralizado también su ascenso, pese a ganar uno.

Los factores clave de la proyección a futuro (análisis técnico) son los siguientes:

  • Puntos de inflexión pasados: La curva muestra cómo comunidades como Andalucía alcanzaron su cresta en 2022 (66.1% de la cámara), iniciando una suave bajada en 2026 que acelera su pendiente descendente hacia el final de la década.
  • Pérdida de mayorías absolutas: El modelo matemático proyecta que entre 2028 y 2030 la suma de PP y Vox caería en las cuatro regiones por debajo de la línea crítica del 50% (mayoría absoluta), lo que abriría la puerta a cambios de ciclo político o bloqueos institucionales.
  • Dinámica de la campana: La simulación asume un desgaste por gestión simétrico al crecimiento rápido que experimentaron ambas fuerzas entre 2019 y 2025.

La recuperación de la izquierda alternativa

A la inflexión de las derechas, se le suma que, por primera vez desde la irrupción de VOX, se recupera la izquierda alternativa, gracias al mantenimiento en cinco escaños de Por Andalucía (Podemos e IU) y al hecho de que Adelante Andalucía haya cuadruplicado sus escaños (de 2 a 8): la izquierda alternativa, sumada, tiene más votos que VOX (15,97% de los andaluces frente a 13,82%).

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Esto ha ocurrido al tiempo que la curva de deterioro del voto socialista se estabiliza: pese a perder dos escaños, toca suelo. Esos escaños se escaparon por apenas 842 votos en Huelva (fue a parar a VOX) y por 6.311 en Granada (fue a Adelante Andalucía). Teniendo en cuenta que votaron más de 4 millones de andaluces, 7.000 votos (y más, teniendo en cuenta los votos ganados por el bloque de izquierda en su conjunto) suponen un suelo en la campana de Gauss que anticipa una tendencia alcista.

Estos son los hitos clave, considerando el miniciclo electoral artificial marcado por los cuatro comicios autonómicos:

  • Andalucía (Techo del 12% en 2026): El espacio progresista tocó suelo en 2022 con solo 7 escaños. En los comicios del 17M, Adelante Andalucía cuadruplicó su fuerza hasta alcanzar 8 diputados, que sumados a los 5 de Por Andalucía elevan el bloque al 11,9% de la cámara. El modelo gaussiano proyecta que la unificación o sinergia de este espacio los impulse por encima del 18% de los escaños en 2030.
  • Aragón (Efecto Chunta): Tras el adelanto electoral de febrero de 2026, Chunta Aragonesista (CHA) duplicó su representación capitalizando el voto de la izquierda aragonesista, si bien Podemos desapareció de la cámara. La proyección matemática dibuja una curva ascendente estable en la que el arraigo territorial de CHA absorbe de manera estructural el voto descontento del PSOE hacia 2030.
  • Extremadura y Castilla y León: Históricamente son las plazas más complejas para este bloque por su perfil demográfico. Aun así, la curva simula una recuperación progresiva, estimulada por el desgaste de los gobiernos conservadores autonómicos, pasando de la irrelevancia institucional actual a cuotas de representación cercanas al 8%-10% al final de la década.

El modelo refleja de manera limpia cómo la concentración del voto en marcas netamente territoriales y andalucistas/regionalistas está sirviendo de lanzadera para esta tendencia alcista.

¿Qué implica que la izquierda alternativa vuelva a apuntar a muleta izquierda del PSOE en clave de elecciones generales y que confluyan el punto de inflexión de las derechas con la estabilización y recuperación de las izquierdas? Algo muy evidente: las elecciones de 2027 se podrían convertir en un plebiscito de Sánchez contra Feijóo.

Los cuatro ases de Sánchez vs Feijóo

Dejando a un lado el efecto carisma del candidato (decisivo, por ejemplo, en la paralización del desgaste socialista en Castilla y León, o en el auge de Adelante Andalucía, y en las últimas elecciones generales en 2023, que supusieron una remontada decisiva de más de un millón de votos para Sánchez), el presidente del Gobierno cuenta con un póker de ases para vertebrar su campaña, los cuales, sin duda, serán aún más decisivos en 2027:

  • Primer as: “Es la economía, estúpido”. Parafraseando a James Carville, el estratega político de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 en Estados Unidos, el votante medio americano (y el español) atiende a la gestión de cara a censurar o reconocer a un Gobierno: España se ha consolidado como el motor de crecimiento europeo, duplicando (2,8% PIB) el crecimiento de la Eurozona, con una brecha aún más flagrante si se compara con Alemania (al borde de la recesión técnica); al tiempo, el mercado laboral ha pulverizado todas las marcas al superar por primera vez la barrera de los 22,1 millones de afiliados activos a la Seguridad Social, encadenando 60 meses consecutivos de crecimiento neto de la ocupación y reduciendo el peso de trabajadores con contrato temporal del 29,8% estructural que arrastraba en 2019 al 11,6%, un avance en calidad del empleo sin precedentes; al tiempo, ha conseguido controlar la inflación (3,2% interanual), absorbiendo, con medidas como la “excepción ibérica” o el reciente paquete de medidas contra la subida de precios en la energía, el efecto de las tensiones geopolíticas globales;  al tiempo, ha conseguido desmontar el mito de descontrol del gasto público, logrando un ajuste presupuestario impecable exigido por Bruselas (déficit público de 2,39%), lo cual, descontando el impacto del gasto extraordinario de las ayudas por la DANA (0,21% del PIB), sitúa el déficit estructural en un 2,2% (su nivel más bajo en 18 años), deja en evidencia los casos de Francia o Italia, y registra un superávit primario del 0,21% del PIB, algo que no sucedía desde la crisis de 2007; y, al tiempo, la agenda verde y de digitalización del Gobierno ha convertido al país en un imán para el capital extranjero, en lugar de ahuyentarlo, convirtiendo a España en el cuarto país del mundo que más proyectos de inversión verde (Greenfield) recibe, superando ampliamente a Francia o Italia, y consolidando el liderazgo del Gobierno en la transición energética (vía hidrógeno verde y despliegue fotovoltaico), que  ha provocado que multinacionales tecnológicas elijan a España como el gran 'hub' de centros de datos y energía limpia del sur de Europa.

 

  • Segundo as: el escudo social. El despliegue del ingreso mínimo vital ya llega ya a más de 650.000 hogares y beneficia de forma directa a casi 2 millones de personas, de las cuales el 43% son menores de edad, lo que ha creado un suelo de dignidad económica universal; al tiempo, el blindaje por ley decretado por el Gobierno a los 9 millones de pensionistas, vinculando su subida al IPC, ha supuesto una subida del 30% de las pensiones mínimas desde que Sánchez llegó a la Moncloa, frente al incremento del 0,25% anual en la última reforma del PP o las huelgas en la Francia de Macron; al tiempo, el SMI ha escalado desde los 735 euros mensuales en 2018 hasta los 1.134 euros en 14 pagas, logrando el objetivo comprometido en la Carta Social Europea de situarlo en el 60% del salario medio nacional, beneficiando a más de 2,5 millones de trabajadores y sin los efectos nocivos en el empleo auspiciados por la derecha; al tiempo, el Gobierno ha revertido el desmantelamiento del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) acometido durante la crisis de 2012, duplicando la inversión en dependencia, reduciendo las listas de espera a dependientes a mínimos históricos y aumentando las prestaciones para cuidadores no profesionales, en su inmensa mayoría mujeres; y al tiempo, por primera vez en la era democrática, España cuenta con una legislación estatal que trata la vivienda como un derecho y no como un bien de especulación. Todo esto sin contar con el impacto presupuestario de las becas estudiantiles (que han alcanzado la cifra récord de 2.520 millones de euros) o cómo el bono cultural joven ha servido de estímulo social.

 

  • Tercer as: el liderazgo internacional. La política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez se ha caracterizado por un giro de perfil propio, liderazgo propositivo y un marcado carácter multilateralista. Esto ha situado a España en el centro del debate diplomático internacional, desmarcándose de la tradicional posición seguidista y asumiendo un rol de vanguardia en la Unión Europea y las Naciones Unidas. Por una parte, España ha liderado la postura más valiente, coherente y crítica dentro de la Unión Europea respecto al genocidio de Israel en la Franja de Gaza, con los hitos del reconocimiento de Palestina, la defensa del derecho internacional y la posición frente a la guerra de Irán, impidiendo usar las bases americanas para el conflicto, lo que fue seguido por Meloni en Italia; al tiempo, frente a la agresión rusa a Ucrania, el posicionamiento de España ha sido inequívoco y alineado con la disciplina de la OTAN y la Unión Europea, pero priorizando la ayuda humanitaria (acogiendo a más de 200.000 ucranianos) y el soporte logístico; al tiempo, España se ha posicionado como un bastión de la resistencia multilateralista en Europa frente al aislacionismo del America First y aranceles comerciales de Trump, subrayando la necesidad de que Europa acelere su autonomía estratégica en defensa, energía y tecnología y cumpliendo los compromisos con la OTAN al alcanzar el 2% del PIB de gasto en defensa, pero rechazando el chantaje financiero de Estados Unidos; y al tiempo, en un momento de erosión de los organismos internacionales, el Gobierno de Sánchez ha hecho del multilateralismo la piedra angular de su diplomacia, siendo un socio preferente de la ONU de António Guterres, afianzando la alianza con China, llamada a construir la nueva “Ruta de la Seda” que pivota en España, y ganando peso en la gobernanza de la transición ecológica, la regulación de la inteligencia artificial y los derechos de las mujeres a escala global.

 

  • Cuarto as: la gestión de los cisnes negros: La gestión del Gobierno de Pedro Sánchez frente a situaciones imprevistas de extrema gravedad —los denominados "cisnes negros"— se ha caracterizado por el despliegue del mayor escudo de protección pública de la historia democrática del país. Frente a las recetas de austeridad y recortes aplicadas en crisis del pasado, el Ejecutivo ha consolidado un modelo de gestión basado en la intervención económica, la movilización de recursos estatales y la resiliencia institucional: durante la pandemia del Covid-19, la gestión del gobierno evitó la destrucción masiva de tejido empresarial y empleo mediante el despliegue de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que protegieron los ingresos de más de 3,4 millones de trabajadores, situó al país en la vanguardia mundial en la campaña de inmunización, superando rápidamente el 90% de la población diana vacunada, y lideró en Bruselas, junto a Italia, la creación de los fondos Next Generation EU, logrando que la Unión Europea mutualizara deuda por primera vez para emitir 140.000 millones de euros destinados a la reconstrucción y modernización de España, en claro contraste con los 100.000 millones europeos en la crisis financiera que Rajoy socializó para rescatar bancos y autopistas y que España no ha recuperado; tras la agresión rusa a Ucrania, que provocó un shock energético y una crisis inflacionaria global que amenazaba con empobrecer masivamente a la población, logró el desacople del gas (excepción ibérica que permitió topar el precio del gas en el mercado mayorista), ahorrando miles de millones de euros a consumidores y empresas españolas (hay que recordar que Feijóo llevaba en el programa electoral del PP de 2023 la supresión de esta excepción), y movilizando más de 45.000 millones de euros en paquetes anticrisis; tras el impacto de las inundaciones de la DANA en Valencia, marcadas por la incomparecencia del Presidente Mazón, el Gobierno central aprobó de forma urgente paquetes de medidas con un impacto económico superior a los 14.000 millones de euros destinados a la reconstrucción, la limpieza y la compensación de daños materiales, y se activaron de forma inmediata los "ERTE de fuerza mayor" para proteger el empleo de miles de trabajadores en las zonas afectadas, junto con líneas de avales del ICO para pymes y autónomos, moratorias en el pago de hipotecas e impuestos, y ayudas directas; y tras la erupción del volcán de la Palma, la gestión de la emergencia, coordinada a través de la ciencia pública y la Unidad Militar de Emergencias (UME), priorizó la seguridad humana, logrando evacuar a más de 7.000 personas con éxito, y el Consejo de Ministros movilizó de forma inmediata más de 400 millones de euros en ayudas directas. Todo esto sin contar el excepcional despliegue de la reciente operación de repatriación, a solicitud de la OMS, que implicó a personas de 21 países, de cara a controlar el brote de hantavirus

Conclusión: un póker de ases para un duelo directo contra Feijóo

Cualquier jugador de póker sabe dos cosas: que se puede “perder (unas manos) para ganar (la mano definitiva)”, y que una buena mano, incluso excelente como la hoja de servicios de este Gobierno, jalonada por ese póker de ases en manos de Pedro Sánchez, no garantiza por sí sola la victoria final en la partida.

Es más, de persistir la tendencia a la derechización iniciada en 2018 precisamente en Andalucía, un 20% de voto ultraderechista no compensado por la izquierda alternativa hubiera constituido en 2027 un escollo prácticamente insalvable, al obligar al PSOE a sacar más de 20 puntos al PP para empatar en bloques.

Sin embargo, el cambio de tendencia que se ha producido en el actual mini ciclo electoral avizora un empate técnico entre la izquierda alternativa y regional y la extrema derecha en 2027, que sí neutraliza el peso de la muleta ultra y abre un nuevo escenario, donde ese póker de ases sí puede permitir un triunfo, incluso holgado, al confrontar directamente la impecable hoja de servicios de Sánchez contra el mensaje político destructivo y nulo propositivo de Feijóo.

Una hoja de servicios jalonada con el póker de economía, política social, política internacional y gestión de cisnes negros. Un póker de ases ganador. Por eso Andalucía es una buena noticia.

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