Valeria, de cuatro años, es una niña de Lora del Río a la que le fue diagnosticado DIPG en septiembre de 2025. Desde entonces, su familia se encuentra ante una carrera contrarreloj por su vida en la que no ha parado de buscar ayuda y apoyo para salvarla. “El primer pronóstico que te dan es que disfrutes de tu hija, porque se nos va”, confiesa el padre de la pequeña, Joaquín González.
El Glioma Difuso Intrínseco de Tronco (DIPG) es un cáncer cerebral infantil muy agresivo e incurable que afecta a la protuberancia, zona que controla la respiración, latido del corazón y el sueño. La medicina convencional no ofrece cura para este tumor, dando una media de 15 meses de esperanza de vida desde el diagnóstico. La quimioterapia es inútil para la enfermedad y la cirugía no es una opción, pues las células malignas se entrelazan con las benignas, haciendo imposible la intervención. Durante décadas, la supervivencia se ha mantenido estancada en un 2% a los 5 años.
Después de las 30 sesiones de radioterapia que Valeria lleva vividas, sigue sonriendo y dando fuerzas a su familia. "Ella se despierta y lo primero que hace es sacarte una sonrisa. Ella es la que nos da la fuerza a nosotros", afirma su padre.
Luz al final del túnel
A pesar de los pronósticos tan negativos, la familia de Valeria no se ha rendido, depositando su confianza en la Fundación Martín Álvarez Muelas, entidad nacida del dolor de otros padres que perdieron a su hijo por la misma razón. Así, la Fundación está impulsando un proyecto de investigación: un ensayo clínico basado en un virus oncolítico. Este tratamiento experimental podría frenar el avance del tumor y ampliar la esperanza de vida hasta 5 años. De este modo, se añade un tiempo extra para mantener con vida a los 50 niños y niñas diagnosticados y conseguir que la ciencia avance hacia una cura definitiva.
No obstante, la investigación requiere de tres millones de euros para fabricar las 50 dosis necesarias para el ensayo. Actualmente, y gracias a la solidaridad ciudadana, se ha recaudado el 30% del objetivo. Por este motivo la familia lanza un grito de auxilio a la sociedad, para conseguir la financiación necesaria. “Mientras haya una mínima opción, la vamos a pelear hasta el final”, declara Joaquín González.
Solidaridad
La situación ha despertado una ola de solidaridad en Lora del Río (Sevilla), contando con el apoyo de la Fundación Real Betis Balompié y su jugador Álvaro Vallés. Desafortunadamente, esto no es suficiente, solicitando un empuje a nivel nacional para poder alcanzar el 100% de la financiación necesaria para el ensayo. Cada euro que reciban va dirigido íntegramente a la investigación gestionada por la Fundación Martín Álvarez Muelas. Tal y como afirma el padre de Valeria, "el dinero no es para nosotros, es para la ciencia, es para la vida de nuestra hija y la de todos los niños que vendrán detrás. De nada sirve buscar la cura si todos los niños mueren antes de que llegue".