A pesar de la temperatura invernal del exterior, en el salón de plenos del Ayuntamiento de Jaén se respiraba un ambiente cálido y cordial, lejos de la tensión y la crispación a la que están acostumbrados los concejales de la Corporación jiennense. Ayer tenía lugar el acto de toma de posesión del nuevo alcalde de Jaén, Javier Márquez, que hasta la semana pasada dirigía la concejalía de Urbanismo. La marcha del anterior alcalde, José Enrique Fernández de Moya, para encabezar la lista del PP por Jaén al Congreso de los Diputados, trae consigo otra forma de hacer y de entender la política. Esta otra forma de entender la política se puso de manifiesto con la presencia del presidente de la Diputación Provincial de Jaén, Francisco Reyes, y la delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía, Ana Cobo, así como del delegado de Fomento, Rafael Valdivielso, amigo personal del nuevo alcalde, que confirmaron su asistencia al pleno extraordinario.
El líder socialista Francisco Reyes, en el Pleno de ayer (segundo por la izquierda, junto a Gabino Puche, el anterior alcalde y Juanma Moreno). El líder socialista Francisco Reyes, en el Pleno de ayer (segundo por la izquierda, junto a Gabino Puche, el anterior alcalde y Juanma Moreno).

La tensa relación entre el anterior alcalde y las instituciones gobernadas por el PSOE ha quedado patente a lo largo de un mandato marcado por los reproches, la crispación y la falta de acuerdo en proyectos de envergadura para la ciudad, como el tranvía, que Fernández de Moya no ha querido poner en marcha. Márquez estuvo también arropado por el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno Bonilla, el subdelegado del Gobierno, Juan Lillo, y por compañeros de partido, así como por una amplia representación de todos los estamentos sociales de la capital jiennense. MARCANDO DISTANCIAS En su primer discurso como alcalde, Márquez marcó distancias con su antecesor tanto en las formas como en el contenido. Fue un discurso cercano y humano. Aludió al espíritu de la Constitución para explicar que la elección de un alcalde demuestra la solidez de la democracia y, por tanto, “hay más cosas que nos unen, como el amor a Jaén, que las que nos separan”. Márquez lanzó una mirada al pasado para hablar de la ciudad, de su esplendor y de su decadencia, de sus sombras y sus luces, de su evolución, y en este periplo por el pasado de la capital, el alcalde anunció el comienzo de un nuevo camino que coincide con el inicio de la recuperación económica. En este nuevo contexto, se mostró dispuesto a debatir con todas los grupos municipales “sin que los intereses partidistas se interpongan en el camino”. Este escenario abre las puertas a proyectos que llevan años paralizados como la puesta en marcha del tranvía de Jaén. No aludió al tranvía, pero si mostró su compromiso a llegar a acuerdos y a colaborar con otras administraciones y para ello pidió tener altura de miras para plantear un debate político serio que no de cabida al insulto y sí a palabras bien razonadas. Márquez, que hizo gala de ser un buen orador, anunció la creación de dos áreas nuevas: una dedicada a la recuperación del casco antiguo de Jaén y la otra a las zonas productivas de la capital. Asimismo, se comprometió a mantener el honor, el respeto y el prestigio de la ciudad a la que representa con orgullo. DUROS REPROCHES AL EXALCALDE Por su parte, el resto de fuerzas políticas destacaron la necesidad de alcanzar un acuerdo entre todos los grupos municipales para hacer frente a los problemas que asedian a la ciudad. PSOE y Jaén en Común censuraron al anterior regidor, al que acusaron de preferir un sillón de diputado que mantenerse al frente del Ayuntamiento. Asimismo, acusaron a Fernández de Moya de una huida hacia adelante ante su impotencia para solucionar los problemas que acechan a una ciudad “que la ha dejado peor de lo que estaba” y un Ayuntamiento cuya gestión se ha centrado en “disminuir la inversión e incrementar la deuda”. Manuel Fernández Palomino, del PSOE, ha pedido al nuevo alcalde, arrojo y altura de miras para gobernar con coherencia. Asimismo, le ha pedido “un espíritu leal de colaboración” con otras administraciones (Diputación y Junta) y que no pierda la oportunidad de hacer una ciudad mejor. Los grupos de izquierda le pidieron además un plan de choque contra la pobreza. Ambos grupos políticos votaron a sus propios candidatos a la Alcaldía, mientras que Ciudadanos, como hiciera con el anterior alcalde, se abstuvo para facilitar el nuevo nombramiento solo con los votos del PP.