La edición de la Feria del Libro de Sevilla que termina este domingo será recordada por las altas temperaturas que han soportado estoicamente expositores y visitantes. Sin duda, un fenómeno climatológico que afecta aún más al momento crítico que vive el sector, marcado por el intrusismo del poder de la televisión en todos sus géneros literarios y la cada vez mayor dificultad de encontrar lectores ávidos y conscientes de la necesidad de seguir creciendo en lecturas divergentes de los cauces ditados por el mercado. Pese a parecer un castigo divino, este ambiente cálido es propicio para la fecundidad de la palabra, para el encuentro entre libreros, editores y autores, para sosegados análisis a través de los cuales sea posible esa salvación consistente en entrever nuevas ideas y percibir el presente de otra forma, a través del cristal poderoso de la razón crítica. Por eso no hay mejor vía de escape hacia la salvación que conversar con uno de los autores quizá humanamente más estridente y literariamente más grande de la narrativa contemporánea española. Un modesto editor y un excepcional escritor hablan de literatura, mercado y política. Conversamos a 40 grados con Juan Madrid. Joaquín: Bueno, Juan, estás viviendo la feria del libro de Sevilla con cierta frecuencia. Llevas varias ediciones viniendo. En esta ocasión cuentan contigo para hablar del cine y novela negra. El año pasado viniste a presentar tu última novela. ¿Cómo es esta feria respecto a la del año pasado? Juan: Pues la veo como más nueva, siempre, muy cercana y como con algo más gente, es una feria estupenda, una feria de provincia la mar de bien... Joaquín: Exactamente, ¿de qué vais a hablar en la mesa en la que participas? Juan: Yo supongo que de todo un poco, de la novela negra y del cine negro, creo que se repetirán los tópicos. Vamos, que es una mesa para 6 o 7 pero poco podemos decir en realidad, es como si hubieran hecho dos mezclas. Ya veremos lo que pasa. Joaquín: Hay una explosión de novela negra que va ligada al cine, ¿esto es conveniente para la literatura? Juan: Que vaya ligado al cine no es nada malo, lo que ocurre que nada más que está ocurriendo en casos relacionados con la policía. Pero la novela negra es como una pizzería, en la que tú vas y dices 'Oye, pues me das este tipo y tal, o aquel mejor. Es como la mercancía. Joaquín: Ya se ha perdido la trama de las cloacas de la ciudad, la situación de marginalidad de sus protagonistas, las luchas de clases sociales… Juan: Parece que no hay conflictos sociales ahora mismo, que no existen, como tú has dicho. Es una rama de cualquier novela negra, pero es que ahora sobre todo la novela negra se ha convertido en un elogio a la policía. Curiosamente, uno se da cuenta de todo pero no de que la policía les protege y que son muy buenos, y que el policía más borracho, más cabrón, al final ayuda a la sociedad. Protege a la sociedad de los malos, de la chusma... Joaquín: Desde hace un tiempo estás realizando proyectos de Andalucía, y llevas uno a cabo en tu ciudad de acogida dedicado precisamente al cine y a la novela negra. Juan: Lo que yo hago es una muestra cine en español de denuncia social, y ahí caben numerosas cosas. Siempre en español, y cada año elegimos un país hispanoamericano y nos traen películas de denuncia social, de cine negro, pero ahora no necesariamente solo de este género, sino, más en general, de denuncia social. Joaquín: Todo de temas de denuncia social… En esa línea de trabajo es en la que estás escribiendo ahora, ¿cierto? Juan: Sí, es mi única línea, es mi género, la novela política de la sociedad. Y de ahí parte un camino casi sin utilizar pero que debemos de transitar, partí de ahí e hice cuña en ello, trabajé haciendo mi propio caballo de Troya para ir contra el capitalismo. Leo muy poco donde se vea esto reflejado en realidad. Joaquín: Sí, normalmente toda la novela que se vende es una mercancía general y barata. Juan: Sí, que no es ni buena ni mala, es vendible. Joaquín: Y ser escritor es un oficio, tu oficio ¿no? Juan: Pues sí. Soy un trabajador que hace su trabajo. Detesto algunas palabras como por ejemplo la de ser artista, yo no soy artista, soy un contador de cuentos, somos contadores de cuentos. Joaquín: Y en los últimos años, en las diferentes ferias del libro como en la de La Habana o en Caracas, ¿qué has estado viendo?, ¿qué tipo de novela? Juan: Los intelectuales venezolanos han caído todos, y los cubanos también, o al menos eso creo, en la modernidad, escriben con un motivo que digamos que es hacerse con la masa verbal, escritura fraccionada, y realmente no hacen una buena actividad social. Hay aquellos que realmente lo hacen bien y luego están los aprovechados, viviendo del cuento siempre. Y aunque sean malos o buenos éxitos pueden ser buenos escritores, aunque nunca hay nada garantizado. Cuba es un lugar donde se pueden medir escritores por metro cuadrado, centenares, miles de escritores que escriben algunas obras dignas de leer e interesantes. Joaquín: También he oído de que trabajas o has trabajado con la novela rusa. Juan: Me llevé algún tiempo investigándola por así decirlo, pero a partir de los años 30, 40, 50, 60, 70, 80... después incluso de la caída del muro, es prácticamente novela desconocida. Con grandes clásicos rusos, pero aun así, con grandes obras desconocidas. Joaquín: ¿Entonces hay un déficit de la academia o del público? Juan: No, no, es un déficit de cómo la literatura se conforma, lo que importa aquí es si vende o no. Joaquín: ¿Te veremos en la feria del libro de Madrid ? Juan: Pues no lo sé, porque no tengo un libro nuevo, y si no lo tengo no lo tengo, pero tampoco mantengo ninguna invitación en mi agenda. Pero a La Habana sí voy, porque me publican un libro.