Han pasado nueve días desde que se iniciara el ataque de EEUU e Israel a Irán que ha puesto sobreaviso a toda la comunidad internacional. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha liderado la corriente de opinión contraria a la intervención militarista de Donald Trump con la complicidad de Israel, su aliado en Oriente Medio. Una postura, la de Sánchez, que no solo le ha valido la reprimenda del mandatario norteamericano sino que le ha servido para ponerse en contra a la oposición política en España.

De este modo, Feijóo y Abascal han comandado una ofensiva contra el presidente del Gobierno. Primero, advirtiendo que la postura de Sánchez negaba la libertad de las mujeres en Irán, una de las tantas premisas esgrimidas por Trump y sus seguidores españoles para defender la intervención. Posteriormente bajo un supuesto "aislamiento" de España en Europa. Una afirmación que rápidamente fue desmentida por los propios dirigente europeos, no porque contestaran directamente a Feijóo o Abascal, sino porque comenzaron a mostrar explícitamente su respaldo a Sánchez y España.

Trump no se tomó nada bien las declaraciones de Pedro Sánchez en las que aseguraba que su postura, y la de España, se resumían en las palabras "no a la guerra". Posteriormente, su homólogo en la Casa Blanca comentó a los medios de comunicación que habría que cortar relaciones comerciales con España. Tras estas amenazas, la Unión Europea, comenzando por Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y siguiendo por otros representantes institucionales, como Emmanuel Macron, mostraron su apoyo a Sánchez. Todos ellos respaldan no solo la soberanía de España para mantener esta postura sino que condenan las amenazas de Trump, recordándole que esas declaraciones carecen de toda legalidad, puesto que el comercio exterior es competencia de la UE, no de un acuerdo entre EEUU y España.

La corriente de Sánchez ha sido refrendada, además, por distintas movilizaciones en todo el país, que han demostrado que el "no a la guerra" sigue vigente 23 años después en la ciudadanía española y andaluza. En Andalucía, rápidamente las ocho provincias se movilizaron para condenar rotundamente la acción militar emprendida por EEUU e Israel. Además, la oposición política ha condenado el "silencio" de Moreno Bonilla respecto a dicho conflicto, habida cuenta que en territorio andaluz se encuentran dos bases militares, de Rota y Morón, que Sánchez prohibió usar al país yanqui para cualquier actividad que tuviera que ver con la guerra de Irán, y que desataron toda la polémica.

Moreno solo se ha limitado a defender que Andalucía no puede llevarse mal con EEUU, pero no ha hecho ninguna referencia a las bases, o a la protección de la ciudadanía andaluza. Simplemente se ha dedicado a culpabilizar a Sánchez por el enfado de Trump y a alinearse en el discurso de Feijóo y Abascal.

Mientras tanto, la población andaluza, especialmente la más joven, tiene claro que la guerra de que ha iniciado EEUU en Irán no solo es contraria al derecho internacional sino que es contraria a los intereses de España, mostrando un mayoritario rechazo entre los jóvenes a la acción militar. 

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