La histórica retirada de España y otros cuatro países más por la polémica participación de Israel ya está marcando esta edición del Festival de Eurovisión, cuya primera semifinal se celebrará en la noche de este martes en Viena (Austria). El concurso musical vivirá su edición con menos participantes (35) desde 2003 (26), último año con una única gala, pero esta no es la consecuencia más importante de estas llamativas ausencias. 

La crisis reputacional del certamen y la "desconexión" de estos cinco países tienen y tendrán efectos negativos a nivel de reproducciones en plataformas de streaming, seguimiento del festival por televisión y en el presupuesto para la producción de las diferentes galas. Repasamos en las siguientes líneas las consecuencias de un Eurovisión en crisis sin España y otros cuatro países más. 

Un desplome del 45% de las reproducciones de las canciones de Eurovisión 2026 en streaming

Desde hace unos años, dados los cambios en el consumo de música, la repercusión de los participantes en el Festival de Eurovisión se puede medir a través de las reproducciones de sus canciones en las plataformas de streaming. Incluso se puede ver la expectación de los usuarios y espectadores con respecto a ciertas candidaturas. 

En esta ocasión, estos datos muestran la "desconexión" de muchos seguidores del certamen musical en este 2026. A cinco días para la gran final (día en el que se ha hecho este artículo), según la web ESCStreams, las canciones de esta edición acumulan 127,3 millones de reproducciones, experimentando un desplome del 45,11% respecto a la suma que tenían las de 2025 en el mismo lunes de la semana eurovisiva (231,9 millones).

Estos datos suponen la confirmación de una tendencia negativa que viene del año pasado. A cinco días de la final de 2025, el acumulado de las escuchas de los temas participantes cayó 29,3 millones respecto a la suma de 2024 (261,2 millones, el récord absoluto). Es decir, un 11,22% menos en términos porcentuales. 

Si realizamos la comparación entre las sumas de los datos de las canciones de 2024 (261,2 millones) y las de 2026 (127,3 millones), se puede observar una caída de 133,9 millones de streams, lo que supone una pérdida del 51,28%.

Para hacerse una idea de la situación, a cinco días de la final de 2025, Esa Diva, de Melody, tenía un acumulado de 9.449.544 reproducciones. Sumando los datos de los otros retirados en 2026 (Países Bajos: 15.297.930, Islandia: 3.638.001, Irlanda: 3.828.351 y Eslovenia: 1.165.575), sus canciones en 2025 juntaron más de 33,38 millones de streams

El "duro golpe" en el presupuesto económico de la producción de Eurovisión

Una parte de la financiación para la producción del Festival de Eurovisión viene de las cuotas de participación que los diferentes países participantes pagan. Esto fórmula una simple regla de tres aplicada a este contexto: si la retirada de un país supone una pérdida económica, la marcha de cinco causa un daño importante, y más si, entre ellos, se encuentran algunas de las televisiones que más aportan.

Hace unos días, el exproductor ejecutivo del Festival de Eurovisión, el sueco Christer Björkman, concedió una reciente entrevista para Eurovisionklubben, programa de la televisión SVT sueca, en la que fue muy tajante a la hora de contestar qué supone la ausencia del concurso musical de España, uno de los países que aportaba una mayor cantidad económica para su celebración: "Es un duro golpe financiero para la UER (Unión Europea de Radiodifusión)".

Hasta el año pasado, España era uno de los integrantes del Big5, que es el grupo de países que se clasifican directamente en la gran final porque son los que más contribuyen al desarrollo del certamen. Para ser más exactos, según Eurovisión-Spain, RTVE habría pagado alrededor de 331.700 euros por participar en la edición de 2025, una cantidad mucho menor que lo que cuestan otros programas de la cadena pública y que daba más audiencia estratosférica en mayo.

La web especializada sobre el festival también informó que, en 2025, Países Bajos (AVROTROS y NPO) habría financiado el certamen con unos 250.000 euros, mientras que Irlanda (RTÉ) destinó 100.270 euros y Eslovenia (RTVSLO) cerca de 87.379 euros. Sin añadir el desconocido dato de Islandia, según dichas cifras, la UER habría dejado de ingresar un mínimo de 769.349 euros para la producción del Festival de Eurovisión 2026 en Viena. 

Una pérdida asegurada en las audiencias televisivas de Eurovisión 2026

Las audiencias televisivas son otro asunto en el que el Festival de Eurovisión 2026 también tendrá una pérdida asegurada con la retirada masiva de este año. El año pasado, el certamen europeo obtuvo un total de 166 millones de espectadores en 37 mercados televisivos durante sus tres galas, cifra que se resentirá considerablemente si tenemos en cuenta que Eslovenia, Irlanda y España, uno de los países más poblados y con más tradición eurovisiva, no emitirán ninguna gala de Viena 2026.

Aunque los datos de audiencias son siempre una incógnita difícil de vaticiar, lo cierto es que 22,93 millones de espectadores vieron al menos un minuto de algunas de las tres galas del Festival de Eurovisión 2025 en España.

Si seguimos con estos datos, RTVE logró un 50,1% de cuota de pantalla y 5.884.000 espectadores de media con la gran final en la que actuó Melody, datos que subieron hasta el 59,7% y los 6.315.000 televidentes de media durante las votaciones. 

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