El próximo 2 de febrero se inicia en Sevilla la XI Edición Letras de Sevilla, cuyo título este año es '1936: La guerra que todos perdimos'. En esta undécima edición, Pérez Reverte y Jesús Vigorra, principales artífices de unas jornadas que cosechan grandes éxitos en la ciudad y cuya idiosincrasia siempre ha sido la de 'reflexionar' sobre este conflicto histórico abordado desde distintas perspectivas, ha levantado este año una extensa polvareda. Un vídeo del escritor jienense David Uclés el pasado domingo por la tarde noche en el que anunciaba que no asistiría porque compartía cartel con Aznar y Espinosa de los Monteros -que repite participación- comenzó el huracán que ha sacudido a este ciclo, y que también ha arrastrado a Antonio Maíllo, María Márquez o Zira Box.

La histeria rápidamente se abrió paso entre aquellos que compartían las reflexiones de Uclés: "No voy a ir porque dentro del plantel del acto no solamente hay escritores como yo pensaba, al fijarme en el título general del evento, 'Letras de Sevilla'. Resulta que también hay políticos, especialmente dos personas que para mí quebraron los derechos fundamentales, que son José María Aznar, que para mí es la persona que más daño físico ha hecho recientemente al pueblo español, y Espinosa de los Monteros, que colaboró a fundar un partido político que atenta contra mi libertad de expresión, mi derecho a existir y que defiende unos valores que no comparto y contra los que lucho". Pero también hubo una oleada de críticas desproporcionada, catalogando al escritor como "sectario" entre otras lindeces, por no querer acudir a este evento a debatir con "gente que no piensa como él". Incluso Pérez Reverte hizo gala de sus mejores calificativos para con el autor de 'La Península de las Casas Vacías', a quien definió como un "sectario" e "ignorante".

No obstante, la valiente decisión de Uclés, más sonada por ser un tipo que está en la 'palestra', más que por sus responsabilidades ya que, en términos estrictos, otros renunciantes tienen más responsabilidad a acudir a este tipo de debates que él, un simple escritor. Sea como fuere, esta campaña ha servido para que historiadores, asociaciones y gentes civiles compartan y debatan sobre una reflexión que va más allá del evento, pero que lo tiene como punto central partiendo desde el corazón del mismo: ¿Es exacto titular esta conferencia como "la guerra que todos perdimos"? ¿Es coherente que acudan conferenciantes como Aznar o Espinosa de los Monteros -el primero no condena la dictadura porque sus familiares participaron de ella y el segundo proviene de una familia que se benefició de la misma- para hablar sobre el conflicto?

"Es un insulto"

El célebre historiador jerezano, Manuel Ruiz Romero, en una intervención el pasado lunes en Canal Red, fue bastante tajante al ser preguntado por el mensaje que transmitía esa idea de que "todos perdimos" la Guerra civil: "Es un insulto no solamente a las víctimas, no solamente a la verdad histórica, sino también a toda esa ingente masa de desaparecidos que todavía siguen en las cunetas en este país. Yo creo que la jornada es lo que hacen bajo un manto de una pretendida hermandad, de un pretendido consenso, y posiblemente en coherencia, según ellos, con el espíritu de la propia transición, o intentar igualar las dos España, intentar justificar en definitiva lo que es un golpe de Estado, reducir ese golpe, ese levantamiento militar con el apoyo, hay que recordarlo, de la Alemania fascista de Hitler y de la Italia de Mussolini, ese levantamiento anticonstitucional, como digo, que justificó esa guerra civil".

Para Ruiz Romero, ahondar en la idea de que fue una "guerra entre hermanos" donde se enfrentaron "dos bandos" es falaz: "Se trata de una narrativa que décadas de franquismo ha intentado consolidar, que algunas opciones políticas y culturales siguen defendiendo y que indudablemente la represión franquista, cabe subrayarlo, no se acaba, no finaliza al final de la contienda bélica, sino todo lo contrario. Sabemos fehacientemente que décadas después aún sigue la represión intencionada y sistemática del franquismo, insisto, desaparecida la contienda militar".

Del mismo modo se ha expresado la Federación Andaluza de Memoria Democrática, que ha rechazado la celebración de estas jornadas bajo el mencionado título dado que parten de un relato histórico "repetido" y a su parecer "erróneo", por "cuanto insiste en la teoría de los bandos y las dos Españas o la supuesta guerra entre hermanos". Este enfoque, continúa la Federación de memoria andaluza en un comunicado, "adopta una mirada equidistante que normaliza y blanquea el golpe de Estado de 1936 y la dictadura franquista, obviando de manera deliberada la represión sistemática ejercida durante décadas contra la población civil en tiempo de paz".

Asimismo, ha rechazado, al igual que Uclés, que en ella participen "personas públicas que no solo no han reconocido la dictadura, sino que pertenecen a partidos que siguen defendiendo de forma ambigua aquella época, incluso en algunos casos, ensalzándola por rédito electoral, y utilizando el discurso de la reconciliación o la concordia"

A este mismo hecho también ha hecho alusión Ruiz Romero que, señalando que esta denuncia no se hace extensible a todo el cartel, donde hay gente de reputada experiencia y trayectoria, en este caso el historiador jerezano ha señalado a sus homólogos Juan Pablo Fusi, Julián Casanova o Andrés Trapiello, no obstante,  también participan una "serie de señores que han renegado públicamente del franquismo e incluso que han venido a justificar como inevitable esa opción del golpe de Estado. Yo creo que es peligroso compartir espacios con este tipo de personajes porque, como diría Gandhi, y parafraseando alguna de sus frases más conocidas, 'Hacer el bien es tan importante como no colaborar con el mal'. Con lo cual estamos con autores que, curiosamente, son los mismos que han justificado la transición de forma simplista, de forma que una España involucrada con la dictadura, pues se levanta un día, se cambia de chaqueta y ya se hace demócrata y constitucional".

Un extenso y amplio debate se ha abierto, no cabe duda, antes incluso de que este nuevo ciclo de Pérez Reverte y Vigorra eche a andar. Sin duda la intención de ambos impulsores era el de suscitar debate, pero la idea ha resultado tornárseles en contra y el debate, por el momento, les ha adelantado por la derecha.