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El 29 de noviembre los españoles estamos llamados a votar. Estas elecciones anticipadas, anunciadas este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cobran una relevancia fundamental, ya que pone fin a una legislatura especialmente convulsa, marcada por una férrea oposición de PP y Vox, alentada por otros poderes del Estado y sus terminales mediáticas. La legislatura ha generado una bronca constante entre parlamentarios que se ha trasladado a una ciudadanía cada vez más enervada con el poder político, elevando los niveles de insatisfacción democrática por los cielos.
Por tanto, para esa cita los partidos tendrán que estar en sus casillas de salida desde el próximo 16 de octubre, fecha límite para que las izquierdas decidan si concurren juntas o por separado, en lo que se ha venido a llamar Frente Amplio y que ya integran los partidos que componen actualmente Sumar. La duda está en saber si Podemos formará parte del mismo o no. Por lo pronto, Irene Montero ya ha pedido públicamente unas primarias conjuntas los días previos al 16 de octubre, pero no parece que los planes de Izquierda Unida, Más País o el resto de formaciones que componen la coalición vayan en el mismo camino.
En Andalucía, la historia será diferente, pero la música suena repetida. Hace apenas unos meses que las mismas discusiones que hoy plagan por redes sociales y que amplifican las antenas y televisiones ya inundaron de runrún a las formaciones de izquierdas del PSOE, entre acusaciones de fragmentación y garantías de ampliar el espacio.
Adelante Andalucía
Desde finales de la pasada semana, cuando el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, anunció que su formación se presentaría en las ocho provincias andaluzas, y que lo haría en solitario, el debate quedó servido. La anticipada convocatoria electoral no ha hecho más que amplificarlo, donde las urgencias electorales están cebándose con los andalucistas; otra vez.
El motivo se encuentran en el llamado "voto útil". Igual que ocurriera en los pasados comicios andaluces del 17 de mayo, donde hubo presión mediática y política para que la formación de José Ignacio García, otrora de Teresa Rodríguez, se integrara en lo que el 29N se llamará Frente Amplio, y que en Andalucía recibió el nombre de Por Andalucía. Los motivos de esas llamadas a la unión no eran otros que los cálculos electoralistas. Si no se divide el voto entre formaciones (PSOE, Adelante, Por Andalucía), se presume que habrá más posibilidades de ganar a la derecha.
Los andalucistas insistieron, igual que lo hacen ahora, en que su presencia no divide, sino que amplía.
El 17 de mayo los datos le dieron la razón a la formación. En este caso, Adelante Andalucía fue la 'sorpresa' de la noche, dado que logró capitalizar y aunar un voto de descontento que los otros partidos de la izquierda no habrían logrado captar. De hecho, durante la campaña electoral, el portavoz andalucista esgrimía que su intención era restarle voto a la ultraderecha, que también pesca mucho de ese descontento. Fue tal la subida de Adelante que fue una de las causas por las que el PP no obtuvo la mayoría absoluta en la noche del 17 de mayo. Adelante pasó entonces de 2 a 8 diputados, logrando un 9,62% de los votos, 401.732 en total.
Asimismo, pese a que el PSOE andaluz cayó en representación y Por Andalucía se mantuvo, la formación que lideró María Jesús Montero registró un mayor número de votos que en las pasadas elecciones autonómicas, alcanzado el 22,7%, que se traducen en 947.713 votos. Sin embargo, la aritmética electoral hizo que en términos globales perdiese dos escaños respecto a la legislatura anterior. Por otro lado, el partido de Antonio Maíllo reigstró un 6,31% de los votos, que se traducen en 263.615 votos, quedándose un poco por debajo de lo alcanzado hace cuatro años pero manteniendo el mismo número de escaños. En términos globales, la izquierda andaluza sumó en 2026 un total de 1.613.060 votos, mientras que en 2022 sumaron 1.333.365. Es decir, ese mantra de la fragmentación quedó disipado en los resultados alumbrados por las encuestas.
Proyección en las generales y el "factor territorial"
Ahora, las tensiones y la "fragmentación" vividas en el marco del 17M vuelven a la carga y, sin tener capacidad para utilizar los mismos cálculos, sí podemos observar lo que dicen algunas encuestas. Por ejemplo, las marcas como Sumar o Podemos sufren las consecuencias de la dispersión del voto progresista, quedándose en porcentajes muy ajustados (Sumar rondando el 4,5% - 5,7% y Podemos oscilando entre el 2,8% y el 3,7%). Estos partidos representan un espacio y un electorado que, pese a compartir marco ideológico con Adelante Andalucía buscan captar un electorado diferente.
En las encuestas demoscópicas, las marcas de marcado carácter territorial de izquierdas, agrupadas habitualmente dentro del bloque de "Otros, conseguirían entrar en el Congreso con un 12,5% de los votos. Los sondeos que han ido publicando las encuestadoras durante las últimas semanas y meses recogen la entrada de formaciones como Adelante Andalucía logrando una representación que oscila entre 1 y 3 parlamentarios. La formación de José Ignacio García vuelve a insistir en que su espacio no quita votos a otras formaciones de izquierdas, mientras que las llamadas a la unidad le exigen presencia en el mismo.
No obstante, la decisión de Adelante Andalucía no es anodina. En Valencia, formaciones como Compromís han rechazado formar parte de la coalición de izquierdas que se presentará el 17 de octubre, un día después del plazo legal para constituirse. En declaraciones tras la convocatoria electoral ha defendido ser una opción valenciana al 100%, arraigada en el territorio y que "son las que ilusionan al electorado".



