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El antiguo y emblemático barrio de la Macarena se encarece a pasos agigantados a medida que avanzan las obras del Metro. El precio de la vivienda en esta zona ha subido un 20,7% en un año, hasta alcanzar los 2.300 euros por metro cuadrado, según los datos del tercer trimestre de 2026. El aumento es considerablemente mayor incluso que el registrado en el Casco Antiguo, donde la vivienda se encarece un 5,6%, hasta los 3.715 euros por metro cuadrado.
La media de precios en Sevilla capital se sitúa en 2.682 euros por metro cuadrado, con un incremento interanual del 12,9%. El informe de Tinsa destaca además que Macarena es el único distrito de la ciudad que crece por encima del 15% y acumula una subida anualizada del 10,3% en los últimos cinco años.
La evolución coincide con uno de los grandes proyectos de transformación urbana de la zona: las obras de la Línea 3 del Metro de Sevilla, que tienen previsto mantenerse hasta 2030. La construcción avanza por la avenida Doctor Fedriani y el entorno del Hospital Virgen Macarena, convirtiendo al distrito en uno de los puntos estratégicos de la futura red metropolitana.
En el alquiler, la presión también se mantiene. Los datos disponibles para septiembre sitúan el precio de oferta en Macarena en torno a 12,6 euros por metro cuadrado. Esto supone pagar alrededor de 882 euros al mes por un piso de 70 metros cuadrados. El precio del alquiler alcanza así máximos históricos en el distrito.
Este encarecimiento no se da de la noche a la mañana. El aumento de los precios del alquiler y de compra de vivienda en Sevilla lleva tiempo formando parte del debate político y social. Y, a la hora de buscar responsables, los partidos ofrecen diagnósticos muy diferentes.
De los pisos turísticos a los migrantes
El principal partido de la oposición en el Consistorio de la capital, el PSOE, plantea su diagnóstico basándose en el desproporcionado aumento de los precios turísticos. El portavoz de la formación y candidato a la alcaldía, Antonio Muñoz, considera que los pisos turísticos se han convertido en un competidor directo de la vivienda residencial y ha denunciado que el Ayuntamiento haya autorizado 2.465 nuevas licencias de viviendas turísticas durante los últimos tres años. Según Muñoz, la expansión de estos alojamientos está contribuyendo al aumento de los alquileres y a la expulsión de vecinos de determinados barrios.
Muñoz ha pedido además una moratoria para frenar nuevas licencias y que parte de las viviendas turísticas puedan volver al mercado residencial. Su posición contrasta con la del Gobierno municipal, que sostiene que el Ayuntamiento ya ha aplicado las restricciones que permite la normativa vigente.
Por otro lado, Vox, que sustenta con el apoyo municipal el Gobierno de José Luis Sanz, continúa poniendo el foco en la inmigración. Para la formación de Javier Navarro en Sevilla el aumento de la población migrante incrementa la presión sobre un mercado residencial marcado, según su argumento, por una oferta insuficiente. El partido también señala la inseguridad jurídica, los problemas de impago y las viviendas que permanecen fuera del mercado.
La posición del alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, introduce un tercer elemento. El regidor hispalense defendió en junio que en Sevilla “caben más turistas”, aunque añadió que “no cabe ni una Vivienda de Uso Turístico (VUT) más”. Sanz sostiene que Sevilla debe seguir siendo un destino turístico, pero considera que la expansión de las VUT ha llegado a un límite y reclama a la Junta de Andalucía una normativa que permita a los ayuntamientos disponer de mayor capacidad para regularlas. Una normativa que ni el presidente de la Junta, Moreno Bonilla, ni su consejero de Turismo, Manuel Gavira (Vox) están dispuestos a conceder.
En mayo, Sanz defendió que el Ayuntamiento había llegado al límite de sus competencias y rechazó la moratoria reclamada por el PSOE. El alcalde aseguró entonces que Sevilla contaba con 9.592 VUT y que desde 2024 se habían cancelado 1.422 licencias. Muñoz, por su parte, respondió poniendo sobre la mesa las 2.465 nuevas licencias concedidas durante el mandato.
Mientras el debate político continúa, la Macarena queda en medio de una transformación que puede cambiar también su mercado inmobiliario. El Metro está llamado a mejorar la conexión del distrito y a reforzar su atractivo, pero la subida del precio de la vivienda plantea otra pregunta: quién podrá seguir viviendo en el barrio cuando termine la transformación.
La cuestión trasciende ya los despachos municipales. Las Setas, uno de los espacios más turísticos y reconocibles del centro de Sevilla, se han convertido estos días en escenario de una acampada por el derecho a la vivienda que continúa activa y que este lunes superaba las 150 tiendas.
En la plaza de la Encarnación siguen, mientras tanto, las acampadas. Su lucha es la de conseguir en las calles lo que aún no se ha podido lograr desde las Instituciones.



