Han pasado dos días desde que dos trenes chocaran a la altura del municipio de Adamuz (Córdoba) con un resultado trágico, con 41 fallecidos y 13 heridos en UCI, aunque el total asciende a más de un centenar. Han sido dos días de completo dolor y sufrimiento para cientos de familiares, amigos y todo un pueblo que ha sufrido una tragedia de unas proporciones aún desconocidas, pero que calará hondo en nuestro imaginario colectivo. En mitad de todo ese caos y hostil ambiente, se pueden conocer historias que emocionan y traspasan la pantalla del televisor hasta conmover al más rudo espectador. Es la historia, por ejemplo, de Julio. Un joven de 16 años que tras venir de un día de pesca con su madre y su amigo, tomaron la valiente decisión de salir en la ayuda y rescate tras enterarse del accidente. Hoy, la Casa Real ha estado con él, así como distintos medios de comunicación, pero no han sido ninguna de las dos experiencias las que tanto espectadores como la propia familia de Julio recordará para siempre, sino un agradecimiento sincero, honesto y emotivo, del padre de un chico al que Julio sacó de uno de los vagones accidentados.
Este momento en el que un padre reconoce al "ángel" de su hijo en directo en Canal Sur. pic.twitter.com/TswGn0AS1M
— Iván (@ivanjimenezm98) January 20, 2026
Ha ocurrido en la mañana de este martes en 'Hoy en Día', el programa que presenta Toñi Moreno en Canal Sur. Un magazine en el que han entrevistado a Julio, el chico de 16 años que, junto a un amigo y su madre, ayudaron en el socorro a los accidentados. "Nosotros estábamos llegando de pescar; yo, un amigo, mi madre, y al llegar nos encontramos con muchos policías, ambulancias, corriendo a toda pastilla, entonces decidimos seguirlos. Nosotros no sabíamos nada de lo que había pasado, y entonces llegamos allí de los primeros y ya nos encontramos allí con todo el caos y a aquella gente desesperada", contaba el joven.
"Es que en ese momento no piensas nada, es que es ayudar a la gente que te necesita, de una forma u otra, no puedes hacer otra cosa. No somos sanitarios, no somos policías, no somos bomberos, pero ayudamos por lo menos anímicamente, pues como estás, te encuentras bien, necesitas algo", explicaba, asimismo, su madre.
"Bueno, nosotros ayudamos todo lo que pudimos y sobre todo descubrieron que había otro tren, que era el que peor parado estaba, el más crítico, entonces yo y mi amigo fuimos corriendo, llegamos los primeros, y allí la gente pegando voces de ayuda, de auxilio, y ya pues yo y otra muchacha que era policía pudimos sacar a un niño, acompañamos a mucha gente...".
Según Julio, todo estaba oscuro, el camino tenía muchas piedras y entonces ellos, las personas que estaban en ese tren, "pues como no los ayudara a salir, muchos no podían salir de allí hasta que no llegase después policía y demás que después llegaron enseguida. Pero los primeros estuvimos sacándolos a pie, los que se podían andar. La gente que podía andar, pues yo y mi amigo íbamos los 800 metros, la gente cogiéndola entre los dos, ayudando a que andaran, le dimos nuestros zapatos, los chaquetones, todo lo que pudimos hacer nosotros lo hicimos, hasta que luego ya llegó más cuerpos de policía, bomberos, de todo".
"¿Tú eres el ángel de mi hijo?"
Sin embargo, unos minutos más tarde, mientras ellos explicaban cómo vivieron el trágico accidente y cómo trataron de arrimar el hombro, entra una nueva persona en la llamada, Carmelo. Rápidamente, le hace una pregunta a Julio: "Mi hijo salió del vagón uno, de unos 21 años y le decías que lo despertaras del sueño. Pregúntaselo", le pedía a Moreno. Rápidamente, Julio reconoció ese recuerdo. "Sí, yo estuve con él", esbozó el joven adamuceño con satisfacción. "¿Le gustaba el fútbol, no?", le recordaba a su padre.
"Sí, sí. Tú eres, tío, tú eres el ángel de mi hijo. Sí", exclabama el padre del niño accidentado en el tren a través de una conexión telefónica que quedará para los anales televisivos de Canal Sur. La emoción de Carmelo, que iba conduciendo de vuelta a su ciudad, traspasaba la pantalla, y no es para menos. Estaba, como él mismo había dicho, ante el "ángel" que salvó a su hijo.
Tras un primer 'shock' emocional, el padre le dijo a Julio que en cuanto se recuperara, pues el joven de 21 años estaba a su lado "sin poder hablar" por la emoción y conmoción de lo sucedido, iban a ir a visitar a Julio y su familia, en un gesto de agradecimiento, y para poder conocerlo. Aún así, Julio, con una humildad e inocencia admirables, también quiso aclararle a Carmelo que no fue un "ángel" sino que, puestos a agradecer el gesto, también habría de reconocérselo al amigo de Julio, que fue quien acompañó la segunda mitad del trayecto a su hijo, dado que Julio, para entonces, ya se había desprendido de los zapatos.
Dentro de toda la tragedia acaecida y el caos generado, historias como las de Julio, y otras tantas personas anónimas más, no solo estremecen el alma sino que ayudan a reconciliarnos con vida.