Las ocho capitales, un buen puñado de ciudades, cinco diputaciones, lo más granado de la franja costera… El Partido Popular conquistó en Andalucía en el año 2011 la mayor cuota de poder municipal alcanzado nunca en la Comunidad, aunque su fuerza de propulsión no fuera suficiente para hacerse un año después con el ansiado gobierno de la Junta de Andalucía, donde la coalición de la izquierda le arrebató un cetro que hasta solo unas pocas horas del recuento del 25 de marzo de 2012 creía tener en sus manos. En las locales de 2011 el PP obtuvo el 39 por ciento de los votos y 1,6 millones de votos, unos 300.000 más que el PSOE, que se quedó en un 32 por ciento. Precisamente a partir de ese fatídico día de marzo de 2012 comenzaron a irle mal las cosas al partido que hasta entonces había dirigido Javier Arenas. Génova, con María Dolores de Cospedal al frente, aceleró la salida del histórico presidente del PP andaluz y empezó a improvisar. En realidad, desde entonces la dirección nacional del partido no ha dejado de improvisar con la organización andaluza. DEMASIADA IMPROVISACIÓN El primer sustituto de Arenas como presidente del PP-A fue el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, pero la operación fue un fracaso. A Zoido lo sustituyó el año pasado el malagueño Juan Manuel Moreno y tampoco él ha logrado devolver la confianza al partido. A Moreno le sucedió en las cruciales autonómicas de marzo pasado lo que puede sucederles hoy a tantos y tantos alcaldes populares: que paguen platos que no han roto. Lo mismo, por cierto, que les sucedió a tantos y tantos alcaldes socialistas en 2011, cuando los platos que había estampado contra el suelo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fueron cargados en la cuenta de los Consistorios. Para el futuro del líder del PP, Juan Manuel Moreno, la cita de hoy es determinante. Su liderazgo no solo no está afianzado, sino que sufrió un durísimo revés el pasado 22 de marzo al perder 17 diputados. El desaliento cunde desde entonces en las filas populares, donde se extiende la percepción de que Moreno tal vez no sea la persona adecuada para liderar una estrategia de remontada que, con Moreno o sin él, no va a ser nada fácil. En todo caso, lo que deba ocurrir con Moreno y el PP andaluz no va a ser inmediato. El partido se enfrenta en noviembre a unas legislativas de infarto y será entonces cuando Génova decida qué hacer con Andalucía: y justamente esa es una de las debilidades estructurales de la organización andaluza, que quien toma las decisiones sobre ella no está en la calle San Fernando de Sevilla sino en la calle Génova de Madrid. El PP necesita resolver ese problema, y para ello necesita un liderazgo fuerte, pero los liderazgos fuertes se ganan en el campo de batalla, no en los despachos. Por eso es débil el de Moreno Bonilla. A POR SEVILLA Y HUELVA Los sondeos arrojan resultados muy inciertos para hoy. El PSOE confía en quedar como primera fuerza política en Sevilla y en Huelva, pero su confianza en esa victoria es poco firme. Parece obvio que en Sevilla, por ejemplo, el PP está sobrerrepresentado con sus 20 de los 33 concejales (ahora son 31 por el descenso de población), ya que fue el principal beneficiario de la profunda crisis que atravesaba el PSOE en 2011; lo que no parece tan obvio es que la escuadra comandada por Juan Espadas consiga hoy más votos que la liderada por Juan Ignacio Zoido. La entrada en escena de Ciudadanos, que se presenta en todas las ciudades y en muchos pueblos, y de Podemos, que no concurre formalmente aunque sí ampara candidaturas de izquierdas en las capitales, ha convertido el trabajo demoscópico en un juego de dados en muchos casos. Acertar se ha vuelto extremadamente complicado, sobre todo en esa comprometida parte del juego consistente en asignar escaños en los ayuntamientos. Para el PP Ciudadanos se ha convertido en una pesadilla. Su sangría de votos viene por ahí, desde luego, pero conviene recordar que solo cuatro meses después de las generales de noviembre de 2011 ya perdía más de 400.000 votos: cuando el PP gana con rotundidad en Andalucía, como lo hizo en las municipales de hace cuatro años, parece que lo hace gracias a votos prestados que sigue teniendo muchas dificultades para conservar, tal vez porque la mayoría de andaluces sigue autoubicándose ideológicamente en la izquierda o el centro izquierda y ese hecho no ha cambiado de manera sustancial en las tres últimas décadas. LA INCÓGNITA DE CIUDADANOS Una de las grandes incógnitas de estas elecciones es precisamente con quién se aliará Ciudadanos si, como prevén las encuestas, tiene la llave de la gobernabilidad en las principales ciudades. Seguramente dependerá de cómo queden los resultados en cada sitio. Un PP en primera posición haría más fácil el respaldo de Ciudadanos, que de esa forma se cubriría las espaldas frente a las críticas del PP si finamente decide desbloquear la investidura de Susana Díaz. Precisamente otra de las incógnitas de la jornada de hoy es cuánto influirá el bloqueo autonómico a la hora de lo votar. El PSOE espera que sea mucho y el PP teme que será algo. Aun así, con un PP claramente a la baja en todo el país será difícil determinar cuánto habrá pesado el bloqueo parlamentario en el virtual descenso de apoyos que pueda sufrir hoy.