El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha dicho, en relación con las elecciones generales del próximo 26 de junio, que "los católicos no somos ciudadanos de segunda división por ser católicos" y "la fe, si es bien vivida, afecta a todos los ámbitos de la persona, también a su dimensión social y política", de modo que "la fe y la moral cristiana influyen en la decisión del voto". En este sentido y a través de su carta semanal, recogida por Europa Press, Demetrio Fernández ha explicado que "el cristiano vive en el mundo, y la fe cristiana convertida en caridad política debe influir en las decisiones que tomamos en los campos del interés general, la convivencia entre todos y la justicia en el mundo". "Hay quienes piensan --ha proseguido-- que una cosa es la fe y la vida cristiana y otra cosa es la vida pública y la vida política", pero lo cierto, a su juicio, es que "la persona que vive su fe de verdad se da cuenta de que esa luz potente de la fe le ayuda al discernimiento de sus decisiones públicas y políticas", es decir, "la fe y la moral cristiana influyen en la decisión del voto que depositamos en las urnas". En este punto, el obispo ha recordado que se ha llegado al 26J porque "nuestros políticos no han sido capaces de llegar a un acuerdo de gobierno, tan necesario para la paz, el progreso, la convivencia, la justicia, la libertad y los derechos ciudadanos. Por eso vamos a otras elecciones", en un momento en el que "vivimos, no solo una época de cambios, sino un verdadero cambio de época, como recuerda con frecuencia Papa Francisco, y mirando el futuro de la humanidad, hay puntos clave que conviene apuntalar". Así, para el obispo, "la libertad como conquista humana y base de otros muchos derechos" es una de esas claves, "y la libertad religiosa, es decir, la libertad de confesar la propia fe en privado y en público, la libertad de elegir el tipo de educación que se prefiera para los hijos, que son hijos de los padres antes que del Estado; la obligación de la Administración a proveer esa libertad en el culto, en la educación, en la convivencia", son cuestiones a tener en cuenta para el voto. También lo es "el respeto por la vida desde su concepción, porque ya hay un ser humano, hasta su muerte natural sin cortarla artificialmente. El respeto a toda vida vulnerable y frágil, antes que eliminarla" es, por tanto, otra clave, como lo es "favorecer la familia y la vida", porque "la familia no es un problema, es la solución". En este sentido, Demetrio Fernández ha indicado que se necesita "una familia estable, formada por el hombre y la mujer abiertos generosamente a la vida, donde se fomenta la natalidad para superar este invierno demográfico asolador", en donde los hijos "son educados según las convicciones de los padres" y "donde los abuelos son respetados, como memoria del pasado que construye el presente y el futuro". También es importante para decidir el voto "la promoción de puestos de trabajo, de manera que todos tengan acceso a un trabajo digno y estable, con el que subsistir y ayudar a su familia. El acceso a una vivienda digna, que no hipoteque la vida entera de los padres. Acceso al trabajo por parte de los jóvenes, cuando tantos tienen que emigrar" y "promover la iniciativa empresarial con apoyo a los jóvenes emprendedores". Junto a ello, se hace preciso "un reparto más justo de la riqueza, atendiendo a los más desfavorecidos. La acogida a los migrantes y refugiados, compartiendo con ellos lo que nosotros ya tenemos", además de "la lucha contra la corrupción, sobre todo en la administración pública del dinero de todos" y "la corrección de ganancias exageradas o pelotazos, a costa del trabajo de otros". "Estas y otras exigencias", según ha concluido el obispo, "han de ser tenidas en cuenta al depositar nuestro voto. Participemos, es un derecho y una obligación ciudadana. Sepamos a quien votamos. Le pedimos a Dios que se desbloquee la situación en la que nos encontramos, para bien de todos".