Antonio Expósito comenzaría a moverse en los años 80 dentro del sector del corte y confección sin saber que su pequeña empresa de tejidos, Cortinas Isabel, llegaría a firmar acuerdos con multinacionales de medio mundo. En 1982  inició esta compañía de la mano de su hermana Isabel, modista, dedicada al sector del patronaje desde los quince años. Cambiaría vestidos por telas para empezar la producción de cortinas de baño. Los clientes fueron desde el primer momento importantes proveedores, como las míticas Galerías Preciados. Su pequeño taller de catorce metros cuadrados de Andújar es hoy una planta de 1.300 metros. Cortinas Isabel ha sabido diversificarse buscando la atención y el negocio en las grandes multinacionales que lo han llevado a la venta de cortinas en lugares tan exóticos como Angola o Mozambique. Además han sido finalistas de los Premios Alas de Extenda como una de las mejores empresas andaluzas con vocación internacional. EL COMIENZO: CORTINAS DE BAÑO “Nosotros nacimos haciendo cortinas de cuarto de baño cuando aún no estaban en el mercado gigantes como Ikea”, comenta Antonio. La herramienta era muy doméstica, una máquina de coser y solo con una tijera y un cúter cortaban grandes metros de tela de plástico para confeccionar la medidas estándar de estas cortinas que lucían en cada baño de nuestro país, como una escena de la serie televisiva 'Cuéntame'. Expósito recuerda aún con nostalgia “el boom de las mamparas de baño” que empezaban instalarse en todos los hogares españoles a mitad de los 80. “Esto nos hizo pasar de las cortinas a tomar nuevas alternativas para ir a la última y no quedarnos anticuados”. En aquel punto de diversificación, Antonio y su hermana Isabel contaban tan solo con su pequeño taller de 14 metros . “Sabíamos que para sobrevivir con tanta competencia teníamos que innovar y creamos los primeros estores plegables que se fabricaron en España”, recuerda. EL DRAMÁTICO CIERRE DE GALERÍAS Sus primeros clientes fueron empresas de la época como Galerías Preciados, que años después se extinguiría creando un importante grieta económica para Cortinas Isabel. “Al cierre de Galerías tuvimos una crisis mucho peor que la de ahora, con una deuda de casi 18 millones de pesetas”. El esfuerzo de los hermanos Expósito los hizo levantar cabeza con la búsqueda de un nuevo cliente fundamental que llegaría tras la firma de un acuerdo con Leroy Merlín. Esta firma cuenta hoy con tiendas en nueve países a los que Cortinas Isabel suministra mercancía. “Al final salimos adelante”, destaca Expósito con una sonrisa, pero “tardamos años en poder saber lo que eran los buenos tiempos”. La idea de internacionalizarse vino gracias al apoyo de Extenda que los invitó a una importante feria de tejidos en Frankfort (Alemania). “En enero de 2013 decidimos acudir a esta cita para abrir posibles nuevos mercados y encontramos grandes sorpresas”. De aquel encuentro, Expósito consiguió importante acuerdos comerciales con multinacionales de Grecia, Austria y Alemania. “Sabíamos que teníamos que orientarnos al  mercado de las grandes superficies porque son las grandes cadenas de suministros”. Meses más tarde, un antiguo jefe de compras de Leroy Merlín llamó a Expósito para importar productos a una importante firma portuguesa que se abría paso en países africanos como Angola o Mozambique. El crecimiento para Cortinas Isabel parece imparable, a pesar de los malos tiempos de crisis económica UN LOGRO CON EL GIGANTE IKEA Expósito lleva meses analizando el mercado de la decoración y ve cómo paulatinamente el gigante chino va perdiendo fuerza para importantes firmas comerciales de su sector. “Antes nunca nos habrían llamado para exportar estores europeos y las firmas parecen que han vuelto a recuperar la confianza en nosotros”, aclara. Su último y más importante contrato ha sido firmado junto a la empresa Ikea para la creación un millón y medio de estores enrollables. “La distribución se hará a nivel mundial por lo que hemos querido aumentar la plantilla 16 personas para poder llegar a todos los pedidos”. La maquinaria automatizada ha sido uno de sus principales aliados. Expósito apunta que “en 2010 ampliamos la fabrica y compramos mucha maquinaria. El tejido ya no se hace manual sino automático, con la pieza acabada casi en un 85%, lista para mandar”. Este sistema nos ha permitido crear “más producto en menos tiempo y llegar al mercado de las grandes superficies superficies, sin duda el mercado de futuro”.