La situación del Hospital de San Juan de Dios del Aljarafe, en Bormujos, se encuentra en un punto "crítico". Según distintas denuncias de la ciudadanía y de la Marea Blanca de Sevilla, sobre el estado del, el análisis parece certero: el hospital sufre un "colapso estructural" provocado por un modelo de gestión que se ha quedado pequeño, un equipamiento tecnológico obsoleto y una alarmante carencia de personal para atender a una población que no deja de crecer.
El corazón del hospital, el área de Urgencias, se ha convertido en el principal síntoma de este deterioro. Según los datos de actividad reciente, el servicio se encuentra en un estado de saturación permanente. Los pacientes se ven obligados a esperar en condiciones de hacinamiento debido a la falta de camas libres en las plantas de hospitalización, lo que impide el flujo normal de ingresos y convierte las zonas de tránsito en improvisadas salas de espera de larga duración.
Esta situación no solo afecta a la comodidad del paciente, sino que pone en riesgo la rapidez de respuesta ante patologías tiempo-dependientes, donde cada minuto cuenta. Uno de los puntos más graves de las denuncias, es la obsolescencia del aparataje médico. Tras años de infrafinanciación por parte del Gobierno de Moreno Bonilla, el centro cuenta con equipos de diagnóstico y tratamiento que han superado con creces su vida útil. Las averías en equipos para el diagnóstico por imagen son "constantes" y "críticas", lo que obliga a derivar pruebas a otros centros de la capital, retrasando diagnósticos vitales. La "falta de renovación de instrumental y tecnología quirúrgica en quirófanos limita la capacidad de respuesta" ante intervenciones de alta complejidad. Y por último, los sistemas informáticos y de soporte administrativo presentan "fallos recurrentes" que lastran la eficiencia del personal sanitario.
La crisis de recursos humanos es el tercer pilar de este colapso. La carga de trabajo a la que se ven sometidos los profesionales del Hospital de Bormujos es insostenible. La falta de cobertura de bajas, jubilaciones y vacaciones ha derivado en que las ratios paciente/enfermero esté por encima de las recomendaciones de seguridad clínica. Asimismo, la precariedad y el estrés están provocando que los profesionales abandonen el centro en busca de mejores condiciones en otros hospitales de la provincia. Unas situaciones que provocan un aumento en los niveles de estrés laboral que repercute directamente en el trato y la atención al usuario.
El hospital atiende a una población de más de 300.000 personas en una de las zonas con mayor dinamismo demográfico de Andalucía. Sin embargo, el crecimiento de los servicios sanitarios no ha acompañado al crecimiento de la población. Los ciudadanos del Aljarafe se encuentran con un hospital que "se ha quedado pequeño", donde las listas de espera para especialistas y pruebas diagnósticas se han disparado por encima de la media.