Los vecinos de la urbanización Cármenes del Mar de La Herradura (Granada) viven en una incertidumbre continua desde que ha empezado a llegar el "goteo" de órdenes de desalojo ante la posibilidad de que las viviendas se derrumben y ahora temen "tener que pasar la navidad debajo de un puente" después de haber dejado su vida entera atrás para adquirir sus casas. Los Cármenes del Mar son un complejo de alrededor de 500 viviendas con vistas al mar de Almuñécar. Las primeras comenzaron a habitarse al principio de la década de 2000, y apenas seis años después comenzaban los primeros problemas. Y además muy graves: la ladera donde se alza la urbanización había comenzado a deslizarse. LOS PELOS DE PUNTA A finales de 2010, una familia abandonaba su vivienda y declaraba a la periodista de Ideal Laura Ubago: “Ver las viviendas nuevas llenas de grietas o los viales como si se hubiera producido un terremoto es algo que le pone a cualquiera los pelos de punta”. Muchos de los propietarios habían realizado la inversión económica más importante de sus vidas”. Uno de los portavoces de los vecinos, Ignacio Martín, ha explicado a Europa Press que él dejó su vida y todo lo que tenía en Madrid para comprar una casa "en el paraíso", un sueño que ha pasado a convertirse en pesadilla y un paraíso que ha pasado a ser un sitio casi inhabitable y con fecha de caducidad en "siete u ocho años". La urbanización Cármenes del Mar se viene abajo por el desplazamiento del terreno en el que están construidas las viviendas, lo que ha provocado que el Ayuntamiento de Almuñécar (Granada) haya comenzado a lanzar órdenes de desalojo para la seguridad de los vecinos, aunque "algunos ya se habían ido porque cuando tienes hijos en lo único que piensas en el que a ellos no les pase nada", ha apuntado Martín. DEJAR DE PAGAR LA HIPOTECA La situación ha llevado a otros "a dejar de pagar la hipoteca para que el banco se quede con la casa", aunque aún están los que aguantan a la espera de que las administraciones públicas las echen una mano para poder pagar una serie de medidas cautelares para que las viviendas aguanten en pie hasta que se termine el pleito que ellos mismos iniciaron y se pague el arreglo; unas medidas, eso así, que cuestan "cuatro millones de euros". "No es cierto que la mayoría de las casas estén vacías porque sean segunda vivienda", ha aclarado el portavoz de los vecinos, quien ha explicado que algunos de los habitantes del lugar sí son de procedencia extranjera, por lo que pasan en las casas unos seis meses al año, pero para la mayoría es su casa, donde viven y en donde invirtieron todo lo que tenían. La imagen del lugar ahora es desoladora, tal y como ha afirmado Ignacio Martín, quien la ha comparado con "un campo de concentración" después de que la Policía Local haya colocado vallas, o con "Sarajevo después de un bombardeo". CUATRO MILLONES NO ES NADA Se lamentan de que nadie los escuche: "Para una administración como la Junta adelantar cuatro millones no supone nada y, además, ellos tienen la suficiente influencia como para acelerar los trámites con las aseguradoras". Y es que los responsables de la construcción de las casas "no tardaron en declararse insolventes o en entrar en concurso voluntario de acreedores". Ignacio Martín esperaba la visita de su madre, de 83 años de edad, para pasar la Nochebuena en familia, "como lo hace cualquier persona", pero ahora no sabe si tendrá un techo bajo el que cobijarse tras recibir la orden de desalojo el pasado 22 de noviembre, aunque ha afirmado que quiere "aguantar dentro de la casa por la que dejó su vida". "Lo hemos hecho todo bien, con respeto, aunque tendríamos que estar dando botes encima de alguna mesa". Martín ha enfatizado en el gasto que ha supuesto para los vecinos entrar en juicios para intentar lograr un buen fin para su situación por lo que no pueden afrontar otro pago de cuatro millones por lo que, además de pedir el adelanto a la Junta de Andalucía, han propuesto que los arreglos se hagan por fases aunque "la única" respuesta que han encontrado es la propuesta para crear una mesa de trabajo "que ahora no se pone en marcha".