El incendio forestal declarado este jueves en Los Gallardos (Almería), que ha causado ya doce víctimas mortales y permanece fuera de control, encontró un escenario meteorológico especialmente propicio para propagarse a gran velocidad. Las altas temperaturas, el fuerte viento y la escasa humedad ambiental crearon las condiciones idóneas para que las llamas avanzaran sin apenas margen para su contención durante las primeras horas.

Así lo han explicado distintos expertos consultados por Europa Press, quienes coinciden en señalar que la evolución del incendio ha estado marcada por tres factores fundamentales: el calor extremo, la sequedad del ambiente y las intensas rachas de viento registradas en la zona.

El delegado territorial en Andalucía de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Juan de Dios del Pino, ha explicado que estos tres elementos son los que más condicionan el comportamiento de cualquier gran incendio forestal y que, en el caso de Los Gallardos, confluyeron de manera especialmente adversa. Según ha detallado, tras la ola de calor que afectó durante los últimos días a Andalucía comenzó a entrar un viento de poniente que inicialmente era relativamente húmedo y fresco. Sin embargo, al atravesar las Cordilleras Béticas fue perdiendo humedad y aumentando su temperatura.

Cuando alcanzó la costa almeriense lo hizo convertido en un viento "seco y caliente", unas condiciones que el meteorólogo ha definido como especialmente negativas para la evolución de un incendio forestal. A ello se sumó un Índice de Incendios Forestales que la propia AEMET calificaba ya como "extremo" para buena parte de la provincia de Almería y unas rachas de viento cercanas a los 50 kilómetros por hora que impulsaron el avance de las llamas.

Igualmente, Del Pino ha señalado que el viento comenzará a perder intensidad durante la tarde-noche de este viernes y que el sábado girará a levante, aportando algo más de humedad y temperaturas ligeramente inferiores. No obstante, ha advertido de que seguirá soplando con intensidad suficiente para dificultar las labores de extinción, mientras que el domingo sí podría presentarse un escenario más favorable.

Temperaturas cercanas a 40 grados y humedad inferior al 10%

La responsable del departamento meteorológico de Eltiempo.es, Mar Gómez, también ha incidido en que la situación atmosférica reunía prácticamente todos los ingredientes habituales de los grandes incendios forestales.

La experta ha explicado que el intenso calor favorece la pérdida de humedad de la vegetación, especialmente de pastos, matorrales y restos vegetales, que se convierten en un combustible extremadamente inflamable. A ello se añadió una humedad relativa inferior al 10%, un valor excepcionalmente bajo que provoca una rápida deshidratación de la vegetación y facilita la propagación del fuego.

Además, Gómez ha destacado el papel determinante del viento. Durante buena parte de la jornada de este viernes se esperan vientos del suroeste de entre 25 y 30 kilómetros por hora, con rachas que podrían alcanzar entre 40 y 45 kilómetros por hora durante la tarde.

Estas condiciones, según ha explicado, favorecen el desplazamiento del frente de llamas, generan cambios bruscos en el comportamiento del incendio y permiten el transporte de pavesas que originan nuevos focos a varios cientos de metros del incendio principal.

La previsión para la jornada continúa siendo especialmente complicada. Los termómetros volverán a situarse cerca de los 40 grados, el ambiente seguirá siendo muy seco y las rachas de viento mantendrán un elevado riesgo de propagación. Aunque durante la noche el viento tenderá a perder intensidad, la meteoróloga ha advertido de que tampoco será un periodo especialmente favorable para los equipos de extinción. Las temperaturas mínimas no bajarán de los 23 o 25 grados, lo que impedirá que la vegetación recupere humedad suficiente y aumentará el riesgo de que el fuego permanezca activo o pueda reactivarse con facilidad al día siguiente.

Sin cambios importantes hasta el fin de semana

El meteorólogo de Meteored José Miguel Viñas coincide en que el incendio se declaró bajo unas condiciones "muy desfavorables", marcadas por temperaturas de entre 37 y 38 grados, humedades relativas de apenas un 20 o un 25% y un intenso viento de poniente.

Según ha explicado, esa combinación permitió que el fuego se extendiera con enorme rapidez desde los primeros momentos. Aunque durante algunos minutos el viento perdió intensidad, las llamas ya habían adquirido un comportamiento muy agresivo y poco después las rachas volvieron a intensificarse.

Viñas ha advertido de que la situación meteorológica apenas experimentará cambios a corto plazo. La AEMET mantiene activo el aviso amarillo por altas temperaturas en el poniente almeriense y no descarta máximas cercanas a los 40 grados en áreas del interior.

Los expertos coinciden así en que la evolución del incendio seguirá muy condicionada por el calor acumulado, la extrema sequedad del terreno y cualquier repunte del viento. Mientras esas variables permanezcan prácticamente inalteradas, el riesgo de que el fuego continúe mostrando un comportamiento muy activo seguirá siendo elevado.

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