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Una animación muestra las últimas horas de Pompeya

Mié, 18 Ene 2017

¿Quién no ha oído hablar de Pompeya? La ciudad romana seguramente no habría pasado a la Historia más que como otro enclave del imperio. Una ciudad de buen tamaño, con 11.000 habitantes y un activo puerto en el que se comerciaba con productos agrícolas, del mar y el popular garum. Pero el día 24 de agosto del año 79 después de Cristo todo cambió.

Un día de agosto

¿Y quién no se ha preguntado alguna vez cómo debió ser su destrucción? Ese día amaneció soleado y cálido, como suele ser habitual en el verano mediterráneo. A la sombra del imponente y silencioso Vesubio, la ciudad se desperezaba. Pero muy pronto aquel día dejó de ser como todos los demás.

Una animación en tres dimensiones nos muestra cómo debió de ser la destrucción de la ciudad más famosa del imperio después de su capital. Cómo en unas horas, aquella villa idílica a orillas del Tirreno desapareció del mapa. La animación fue realizada por la compañía australiana Zero One Animation por encargo del Museo de Merbourne para una exposición sobre Pompeya.

La destrucción de Pompeya hora a hora

En la pequeña película se simula una cámara estática sobre los tejados de las casas pompeyanas. De fondo, el enorme volcán. Hacia las 8 de la mañana, el suelo comienza a temblar. Es probable que los habitantes no se asustarán demasiado, acostumbrados a los seísmos que la actividad del volcán provocaba de vez en cuando. Como el que solo 17 años antes había dañado seriamente la ciudad.

Pero a eso de las 13 horas la cosa parecía más seria. De la boca del Vesubio comenzó a salir un denso humo negro. Poco después, las primeras briznas de cenizas caían sobre la ciudad. Hasta que la boca del volcán estalló. Entonces rocas de mayor tamaño empezaron a destruir los tejados de los edificios.

Tan solo dos horas después la ciudad estaba seriamente dañada. Es de suponer que la mayoría de sus habitantes habrían comenzado una alocada y caótica huida. Los que no fueron suficientemente rápidos o precavidos murieron sofocados por los gases tóxicos o heridos por la caída de escombros. Se estima que unas 2000 personas perecieron.

Por la tarde, la ciudad ya era un caldero hirviente a causa de los cientos de incendios que el bombardeo de cenizas incandescentes había provocado. A las 20 horas, exactamente 12 después del inicio de la erupción, Pompeya estaba completamente destruida.

Testigo de la Historia

Para desgracia para la ciudad y fortuna para los historiadores, la erupción todavía no había concluido. Hacia las 6 de la mañana del día siguiente, la caldera del Vesubio terminó por derrumbarse. Los millones de toneladas cúbicas de ceniza y roca desplazados enterraron Pompeya.

Y así permaneció hasta su descubrimiento en 1550 y su excavación más de 150 años después. Su legado es esencial para comprender cómo fue la vida cotidiana del Imperio Romano. Gracias a la conservación de sus edificios y calles bajo la ceniza conocemos hábitos, costumbres, sistemas de edificación, herramientas. Todo lo que puede aportar una ciudad que se congeló en ceniza ardiente un día de agosto.

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