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La huella ecológica humana pisa tres cuartos del planeta

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Vie, 2 Sep 2016

Una de las primeras cosas que se aprenden en la escuela es que la Tierra está cubierta en tres cuartas partes por agua. A partir de ahora, puede establecerse una porcentaje idéntico para un cálculo mucho más siniestro. De la superficie emergida del planeta , tres cuartas partes muestran ya cicatrices a causa de la huella ecológica humana.

Más agricultura, minería y construcción

El anuncio fue realizado la semana pasada por un grupo de científicos a través de una publicación en Nature Communications. La extracción de recursos, la agricultura y la ganadería, así como el aumento de la superficie habitable son los responsables de que hayamos modificado el 75% de la faz de la tierra, para dar respuesta al incremento de la población, que solo en el periodo que va desde 1993 a 2009 fue del 23%.

La huella ecológica se ralentiza

Sin embargo los científicos a cargo del estudio quieren lanzar un mensaje optimista. Frente a ese aumento de la población en trece años y el crecimiento de la economía del 153%, el impacto sobre la superficie terrestre subió solo un 9%.

Para ellos, eso significa que la forma en la que los humanos impactamos en la Tierra está cambiando. Existe una nueva mentalidad que nos lleva a ser más respetuosos con los entornos naturales y su biodiversidad. Al mismo tiempo que las mejoras tecnológicas han permitido optimizar los cultivos o la extracción de recursos minerales.

Paisajes recónditos

Eso no significa que haya que relajar los esfuerzos, si no más bien todo lo contrario. La presión humana sigue siendo máxima sobre los bosques del oeste de Europa, el este de Estados Unidos y China y las selvas brasileñas o la jungla india. En estas últimas zonas, la huella ecológica humana se ha incrementado en un 9% en los últimos años.

Además, las zonas que todavía están libres de la explotación del hombre son aquellas muy remotas o inhóspitas. Los ecosistemas de la tundra y boreales, los desiertos del Sahara, Gobi y de Australia y las profundas selvas de Brasil y el Congo.