Septiembre no cambia oficialmente el año, pero para muchas personas supone ese ‘detox’ que necesitan después de las vacaciones para volver poco a poco a la rutina, llegando incluso a marcar el comienzo de una nueva etapa. Terminan las vacaciones, regresan los horarios habituales y vuelven el trabajo, la universidad, el colegio o las actividades que cada uno tenga y que quedaron aparcadas durante el verano. En redes sociales, esta sensación de reinicio ha cobrado cada vez más fuerza bajo el nombre de September reset.

En TikTok e Instagram proliferan estos días los vídeos de personas que comparten los nuevos hábitos que quieren incorporar en septiembre. Volver a entrenar, mejorar la alimentación, madrugar, organizar la casa, ahorrar, leer más o recuperar proyectos que se propusieron a principios de año pero que, entre unas cosas y otras, han quedado pendientes. Una dinámica que recuerda inevitablemente a los tradicionales propósitos de Año Nuevo.

Septiembre, el segundo enero

El fenómeno tiene también una explicación desde la psicología. Un estudio publicado en la revista científica Management Science analizó el denominado fresh start effect o “efecto del nuevo comienzo”, según el cual determinados momentos o etapas pueden aumentar la motivación para perseguir objetivos. El comienzo de una semana, un mes o un nuevo periodo permite establecer una separación mental con la etapa anterior, sin que necesariamente haya tenido que suceder algo malo para querer dejarla atrás.

Septiembre reúne muchos de esos elementos. Además, la vuelta a la rutina hace que los cambios sean visibles en la vida cotidiana. Los gimnasios vuelven a recibir nuevos usuarios, se retoman actividades y cursos y muchas personas reorganizan por completo sus horarios después de las vacaciones. Es una especie de segunda oportunidad anual para recuperar aquello que se abandonó durante los meses anteriores. La idea no pasa necesariamente por realizar grandes transformaciones, sino por aprovechar el cambio de etapa como impulso para establecer nuevos objetivos.

Ropa de otoño aunque el verano no haya terminado

Esta necesidad de renovación también se refleja en el cambio de armario al finalizar el verano. Septiembre trae consigo las nuevas colecciones de otoño, incluso cuando en buena parte de España las temperaturas todavía pueden rondar o superar los 30 grados. Chaquetas más ligeras, pantalones largos, zapatillas o prendas de punto empiezan a sustituir progresivamente a bañadores y ropa plenamente veraniega en las tiendas.

El cambio de temporada comercial se mezcla además con las primeras variaciones del tiempo. Después de semanas de mucho calor, unos días con temperaturas más bajas pueden ser suficientes para empezar a pensar en las prendas de los próximos meses. También influye el simple deseo de cambiar después de llevar buena parte del verano utilizando una ropa similar. No se trata necesariamente de renovar todo el armario, sino de esa sensación de estrenar temporada que acompaña a septiembre y que hace que apetezca volver a incorporar prendas que durante julio y agosto apenas tenían cabida.

El September reset termina reuniendo bajo una misma etiqueta comportamientos que, en realidad, ya eran habituales. Volver al gimnasio, proponerse nuevos objetivos, renovar el armario o dejar atrás aquello que no ha funcionado forman parte de una vuelta a la rutina que cada vez se parece más a la llegada de enero. Solo que, esta vez, el nuevo comienzo llega después de las vacaciones, con las pilas algo más cargadas y todavía con el moreno del verano.

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