Sí, sí, como lees, el knitting, o como siempre lo hemos conocido “hacer punto”, ha vuelto y lo ha hecho de una forma viral.
¿Quién no tiene en casa un cojín, una manta o incluso un jersey hecho de punto? Si no puedes responder de forma afirmativa a esta pregunta no pasa nada, porque es cuestión de tiempo que lo hagas y lo más probable es que lo tejas tú.
Quizás la tradición de hacer punto nunca se fue y alguien de tu familia nunca dejó de tejer, como estoy segura que es el caso de muchas personas; pero también es una realidad que esta técnica de confección ha cobrado fuerza en los últimos años y sobre todo desde el confinamiento.
Si en esa época tenías TikTok seguro que recuerdas, el cardigan de parches de colores que había llevado Harry Styles por aquel entonces y que se hizo viral. Pues ante la difícil situación que vivía el mundo, su creador JW Anderson, decidió subir el patrón a su página web y miles de personas decidieron recrearlo a modo de pasatiempo.

Al año siguiente en las olimpiadas de Tokyo, el saltador de trampolín y medallista Tom Daley también se volvió trending topic por tejer en las gradas de la piscina donde el resto de sus compañeros de equipo competían.

Desde entonces, el knitting no ha parado de crecer y si no que se lo digan a los fundadores de We Are Knitters que tras once años con la marca, han abierto su primera tienda en Madrid y han llevado a cabo pop ups en Nueva York y en Tokyo.
Como ellos, también está la firma barcelonesa Miss Knits, que desde sus primeros pasos en 2014 apostó por abastecer a tejedores que poco a poco han ido formando una comunidad en todo el mundo.
Y es que esta tendencia parece que no trae más que beneficios. Catalogada por algunos como el “yoga del siglo XXI” aquí van algunas ventajas que trae hacer punto:
- Piezas artesanales.
Ahora que todo lo ‘hecho a mano’ se ha puesto de moda, que volvemos a querer calidad en nuestras prendas y que sean únicas, no va a haber nada más personal que algo hecho por tus propias manos.
- Zero Waste.
Al ser uno mismo quien confecciona la pieza, se tiene consciencia de cuánta cantidad de lana es necesaria y la sobrante se puede reutilizar en otro proyecto.
Además, las madejas de lana que se utilizan para tejer, muchas de ellas, vienen de tintoreros y tintoreras que tiñen a mano las madejas en sus casas de forma ecológica.
- Reduce el estrés, la ansiedad y mejora la autoestima.
Al ser un trabajo tan manual, requiere mucha concentración y esto potencia nuestras conexiones neuronales facilitando la plasticidad cerebral, así como también libera endorfinas al ver lo que somos capaces de hacer sin más herramientas que unas agujas.
- Es accesible para todo el mundo.
No hace falta un gran desembolso para empezar a tejer, los materiales son económicos y evidentemente reutilizables. En el caso de estar un poco perdido al principio, hay miles de tutoriales en Internet que te pueden ayudar a dar tus primeros pasos como knitter.
- Siempre estarás acompañado.
Si para empezar necesitas un apoyo, la comunidad de knitters es cada vez más grande. Cada año se celebran ferias en las que conocer gente, cursos y ¡hay hasta grupos en aplicaciones de mensajes en los que podrás apoyarte!