Naomi Campbell avanza como un torbellino de energía contenida. Bajo el objetivo de Oliver Hadlee Pearch, la icónica musa británica encarna el espíritu atemporal de Pucci, marcando un nuevo hito con la campaña Passepartout para el Otoño 2025. La propuesta, orquestada por Camille Miceli, se inspira en el legendario programa italiano homónimo y abraza la idea de que vestirse con Pucci no es solo una elección estética, sino una llave: la promesa de que todo es posible.
«Imaginé a una mujer entrando en una galería o en un club. Quizás compra un Picasso, quizás baila toda la noche», reflexiona Miceli. Con esa premisa, Passepartout se despliega como una celebración del archivo histórico de la casa, con estampados que vibran en nuevos materiales, proporciones y texturas: desde el hipnótico Labirinto de 1969 hasta el envolvente Astro y el colorido Hawaii.


Naomi brilla en lurex, terciopelo estructurado y vestidos-joya con siluetas que atraviesan décadas y códigos. El vestido Iride, con su tejido de jersey metalizado, marca la apertura visual de la campaña. Le siguen prendas con estampados icónicos, como el conjunto de suéter y falda en negro y dorado o el traje de terciopelo que interpreta Orchidee en clave caleidoscópica. A cada paso, los detalles elevan la narrativa: botas hasta el muslo, bolsos en rojo intenso y joyas escultóricas que oscilan entre el statement y la delicadeza.
La colección también da un salto hacia el lifestyle. Un paraguas con bandolera, una almohada de cuello para piscina o una caja de joyas con el print Iride expanden el universo Pucci con un gesto hedonista, pero funcional. Cada objeto y prenda mantiene la tensión perfecta entre herencia y reinvención.
Miceli no rehúye al archivo: lo abraza, lo redibuja y lo proyecta. Y Naomi —eterna y en movimiento— es su cómplice ideal para trazar ese nuevo mapa de acceso al lujo, donde lo retro no mira al pasado, sino a un futuro lleno de textura, color y presencia.