Desde su llegada a Gucci en 2025, Demna dejó claro que su debut no pasaría por una narrativa convencional. La Famiglia, presentada inicialmente en septiembre como proyecto conceptual, se consolida ahora con su llegada a tiendas de todo el mundo y a la plataforma online de la casa. Más que una colección, es una declaración de método: Gucci entendido como un sistema de códigos culturales, sociales y estéticos que se activan a través de la actitud.
Lejos de una lectura cronológica del archivo, Demna aborda la historia de la firma como un lenguaje visual compuesto por arquetipos reconocibles. En su presentación inicial, La Famiglia se articuló a través de retratos que representaban figuras como la Primadonna, la Sciura o la Galleria, personajes que funcionan como roles sociales más que como simples looks. El mensaje es claro: la moda no solo viste cuerpos, construye posiciones de poder.









Ese universo se expandió con el cortometraje ‘The Tiger’, dirigido por Spike Jonze y Halina Reijn, con un reparto encabezado por Demi Moore, Keke Palmer, Edward Norton y Elliot Page. El film reforzó la dimensión psicológica de la colección, subrayando la tensión entre control, deseo y representación.
Antes incluso de su lanzamiento en retail, La Famiglia comenzó a circular a través de apariciones estratégicas. Dua Lipa apostó por un conjunto caqui cubierto de monograma GG, Kim Kardashian apareció con un abrigo de pelo ceñido por un cinturón cadena, y Dixie D’Amelio adelantó un total look negro de sensualidad contenida. La colección demostraba así su capacidad para habitar el presente cultural sin necesidad de desfile tradicional.
Con su llegada a tiendas, el foco se desplaza al producto. Las prendas mantienen las señas de identidad asociadas al diseñador tras una década en Balenciaga: mangas oblongas y abullonadas, cuellos escultóricos, volúmenes controlados y una feminidad subvertida que juega con la tensión entre fuerza y vulnerabilidad. Cada pieza está pensada para ser reinterpretada desde el armario personal, no como uniforme, sino como herramienta expresiva.
Al mismo tiempo, Demna dialoga de forma directa con el archivo de Gucci. El bolso Gucci Bamboo 1947, el motivo Flora y el GG Monogram reaparecen con tratamientos actualizados, sin nostalgia literal. Hay guiños claros a distintas etapas creativas: el cuero depurado y sensual remite a la era de Tom Ford, mientras que los vestidos etéreos con transparencias, flores y plumas evocan la teatralidad de Alessandro Michele.
El resultado es una colección deliberada, expresiva y sin disculpas, donde el pasado no se replica, se reescribe. La Famiglia no busca consenso ni corrección estética: propone la moda como un reflejo directo de personalidad, estatus y poder simbólico. Con este primer movimiento en retail, Demna deja claro que su Gucci no es una suma de tendencias, sino una arquitectura de identidades destinada a marcar una nueva era para la casa italiana.