Balenciaga Couture presentó su 52ª colección bajo la dirección creativa de Demna, quien ha llevado a la marca a recuperar su posición en el mundo de la moda. La presentación de Couture tuvo lugar en un espacio opulento en París y estuvo acompañada de una banda sonora de ópera. El espectáculo comenzó con un vestido clásico de terciopelo negro y un collar de perlas. Sin embargo, rápidamente se revelaron elementos de subversión, como un abrigo de gala negro con un cuello estructurado y detalles exagerados de hombros caídos.
A medida que la colección avanzaba, se destacaron vestidos blancos decorados con plumas de cuerda y vestidos rojos de doble botonadura que resaltaban la artesanía de la Alta Costura. En cuanto a la moda masculina, se jugaron con las proporciones de la cintura y las caderas en trajes de cuadros grises, mostrando la habilidad de Demna para combinar la sastrería con diseños relajados e intrincados.





La colección desafió las convenciones de la Alta Costura al presentar abrigos acolchados con cuellos de piel sintética que se transformaban en modelos vestidos con ropa sencilla. Demna continuó sorprendiendo al dar un tratamiento de alta moda a las chaquetas «denim» y presentar abrigos de cuero marrón de proporciones exageradas.
Los detalles cuidadosamente diseñados fueron clave en la colección, con bufandas dobladas y abrigos distorsionados en diversas formas. Los últimos diseños destacaron vestidos adornados con cristales y un último look nupcial creado con resina cromada impresa en 3D, que evocaba la estética de la armadura medieval.
En resumen, la colección de Balenciaga Couture, dirigida por Demna, combinó la artesanía de la Alta Costura con elementos de subversión y sorpresa. La casa buscó recordar y reinventar su historia, presentando diseños únicos y desafiando las convenciones de la moda.