La salud de Kim Kardashian vuelve a situarse en el centro de la conversación pública tras revelar, en el último episodio de The Kardashians, que un escáner corporal detectó un aneurisma cerebral que, según los médicos, podría llevar años presente sin síntomas aparentes. La empresaria, de 45 años, compartió que recibió la llamada de los especialistas informándole de que todo parecía estar en orden excepto por ese hallazgo inesperado, una noticia que la dejó en estado de alerta.

Preocupada por las posibles consecuencias de un diagnóstico así, Kardashian contactó de inmediato con el prestigioso neurocirujano Keith Black, a quien envió la imagen de su resonancia para obtener una valoración urgente. El especialista le recomendó realizar nuevas pruebas y estudiar a fondo el estado del aneurisma, una lesión delicada que puede mantenerse estable durante años pero que también puede estar influida por factores como el estrés prolongado.

La situación llega en un momento especialmente intenso para Kardashian, inmersa en la preparación del examen de acceso a la abogacía y en jornadas de estudio de hasta diez horas diarias. La propia estrella reconoció que el nivel de estrés ha sido extremo, hasta el punto de provocarle brotes de urticaria. Fue precisamente este detalle el que la llevó a preguntar qué podría desencadenar la ruptura de un aneurisma, recibiendo como respuesta una palabra que no esperaba: estrés.

Su estado de salud ya había generado especulación semanas antes, después de que mencionara la existencia del aneurisma en el tráiler de la séptima temporada de la serie. Durante su reciente visita a Good Morning America evitó profundizar en el asunto, aunque dejó entrever que su prioridad actual es seguir todas las evaluaciones médicas necesarias para despejar cualquier incertidumbre.

La noticia ha despertado inquietud entre sus seguidores y vuelve a poner de relieve la presión y el ritmo de vida que rodean a una de las figuras más mediáticas del mundo, que ahora se enfrenta a un reto que va mucho más allá de las cámaras.