Loles León volvió a dejar claro en ‘Al cielo con ella’ que su carisma no entiende de medias tintas. La actriz y presentadora visitó el programa en una noche especialmente significativa, marcada por su salto a La 1, y aprovechó la entrevista para repasar su trayectoria, reivindicar su lugar dentro del imaginario cultural español y recuperar una anécdota que sigue resultando tan explosiva como inolvidable: su altercado con Madonna en una de las fiestas organizadas por Pedro Almodóvar en los años 80.

Con la energía desbordante que la caracteriza, Loles León se presentó como una mujer nacida para el espectáculo. Recordó que lleva trabajando toda la vida y que su padre presumía de tener una “niña artista”, una idea que encaja perfectamente con una carrera atravesada por el teatro, la televisión, el cabaret y algunas de las ficciones más icónicas de la pequeña pantalla. Esa misma actitud combativa y festiva es la que hoy sigue proyectando en ‘Zero Dramas’, su talk show, y también en su nueva gira, ‘¡Qué ganas tengo!’, con la que recorrerá distintos Orgullos del país. No lo resumió con sutileza, sino con una frase fiel a su estilo: “¡Para todos mis maricones que me están esperando”.

Uno de los momentos más comentados de la entrevista llegó cuando habló de su relación con Pedro Almodóvar, una historia que, según ella misma contó, comenzó en 1988 con una llamada desde Barcelona. Fue Loles quien dio el primer paso. “Hasta que no me contrates no tendrás suerte”, le dijo entonces al director. Después llegó ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’, la película que marcó un antes y un después tanto en la carrera de la actriz como en la proyección internacional del cineasta. Loles León lo resumió con una mezcla de humor y seguridad: “Yo doy suerte”.

La actriz evocó también con cariño lo que definió como “la familia de las chicas Almodóvar”, una hermandad artística y emocional que, en su relato, representa algo más que una etapa profesional. Allí situó también su vínculo con Bibiana Fernández y Rossy de Palma, dos nombres inseparables de su historia personal y pública. “Somos tres que no nos pueden separar. Nadie, aunque se empeñen, no podrán”, afirmó, reforzando esa idea de alianza femenina, libre y resistente que ha atravesado buena parte de su recorrido.

Pero si hubo un episodio que captó especialmente la atención fue el recuerdo de una fiesta en casa de Almodóvar, cuando el director ya era una figura internacional y recibió a Madonna durante una visita de la artista a España. Aquel encuentro, convertido con el tiempo en una de esas escenas casi de leyenda dentro de la cultura pop española, volvió a cobrar vida gracias al relato de Loles León. La entrevistada explicó que Pedro les pidió actuar para la estrella, algo que hacían con naturalidad en ese tipo de reuniones. “Actuamos para todo el mundo”, recordó.

Sin embargo, la situación dio un giro cuando, mientras Loles estaba cantando, Madonna le dio la espalda y comenzó a hablar con otra persona. La actriz no tardó en reaccionar. “A ver si crees que tengo ganas de venir ahora a cantarte. A lo mejor no, pero si vengo, que hago el esfuerzo, me miras, no te pones a hablar con el de atrás”, le soltó. Y remató con una frase igual de directa: “Una mala educación es eso, guapa”. Lejos de quedarse callada, Madonna respondió con ironía: “Ay, las españolas lleváis siempre la navaja aquí en la pierna”. A lo que Loles León contestó sin perder el pulso: “Esta noche la llevo aquí en la boca”. Según relató después, la noche continuó sin más tensión y la cantante terminó mostrándose encantadora.

La anécdota no solo funciona como titular llamativo, sino que resume bastante bien la personalidad pública que Loles León ha cultivado durante décadas: frontal, teatral, sin miedo al conflicto y con una capacidad única para convertir cualquier escena en relato. Su paso por ‘Al cielo con ella’ sirvió precisamente para reafirmar esa imagen, pero también para recordar que detrás del desparpajo hay una figura clave del espectáculo español, alguien que sigue defendiendo el escenario como un territorio de libertad, insolencia y celebración.