En un domingo soleado de Paris Fashion Week, la firma Valentino presentó su colección Primavera/Verano 2026 ante una constelación de invitados que mezclaban elegancia, carisma y diversidad generacional. El desfile, celebrado bajo la dirección creativa de Alessandro Michele, reunió a artistas internacionales de alto calibre, con momentos íntimos y apariciones que acapararon miradas.

Entre las más esperadas estuvo Freen Sarocha, que apostó por un conjunto sobrio y arquitectónico, confirmando su ascenso como nueva musa de la moda global. Junto a ella, Amelia Gray, habitual en los grandes shows, encarnó la sofisticación con un vestido ceñido y efecto mojado que resaltaba su silueta como una escultura. Pero si hubo una aparición que generó suspiros y flashes fue la de Lana del Rey, quien llegó acompañada de su flamante esposo, Jeremy Dufrene, luciendo un vestido lavanda y mostrando orgullosa su anillo de compromiso. “Me encanta mi anillo”, declaró la cantante, girándose hacia las cámaras con una sonrisa.

Pamela Anderson asistió por primera vez a un desfile de Valentino y compartió primera fila con Colman Domingo, embajador de la firma. “Ahora esta es mi vieja amiga Pam”, bromeó el actor, que se mostró emocionado por la evolución artística de la actriz, especialmente tras su película ‘The Last Showgirl’. Anderson, por su parte, respondió con gratitud: “Es un gran cumplido viniendo de ti”.

El desfile también marcó el debut en solitario de Choi Soobin (TXT) en la semana de la moda parisina. Ataviado con una chaqueta de montar en espiga y moño al cuello, el ídolo coreano causó furor entre fans, aunque necesitó una breve pausa ante la intensidad del público.

Clairo, siempre fiel al imaginario de Valentino, optó por un vestido con motivos de mariposas y plataformas altísimas. “Me hacen sentir adorable, como si entrara en otra parte de mí misma”, compartió la cantante.

El desfile de Valentino no solo fue una celebración de la moda, sino también un cruce emocional entre generaciones, culturas y estilos. La maison italiana vuelve a confirmar que, en su universo, la sensibilidad y la teatralidad pueden convivir con una nueva era de romanticismo pop.