Mientras la New York Fashion Week primavera/verano 2026 llegó ayer a su fin, las supermodelos no solo marcaron tendencia sobre las pasarelas, sino también fuera de ellas. Y si Kendall Jenner volvió a los focos con su aparición en el desfile de Khaite, Emily Ratajkowski decidió conquistar la escena de otra manera: con estilismos provocadores que redefinen el dress code de los eventos sociales más codiciados.

Su primer impacto lo dio en la fiesta de W Magazine junto a Bloomingdale’s, donde lució una reinterpretación del clásico vestido camisero. Esta versión en seda negra prescindía por completo de los botones para dejar paso a un escote profundo que descendía hasta el ombligo. La prenda se ceñía a la cintura con un cinturón en el mismo tejido, y el largo midi aportaba equilibrio visual. Unas sandalias minimalistas y un clutch rígido completaron este look que resumía perfectamente la sensualidad sofisticada de EmRata.

Días más tarde, en el front row del desfile de Calvin Klein, la autora de My Body volvió a captar todas las miradas con un vestido aparentemente discreto. Desde el frente, el diseño de punto negro presentaba cuello cerrado y mangas estilo cap sleeve. Sin embargo, al girar, revelaba laterales abiertos que dejaban al descubierto costado, cintura e incluso parte del glúteo. El efecto fue maximizado al llevarlo sin sujetador, en un guiño arriesgado y elegante al mismo tiempo.

Para cerrar su trilogía de looks monocromáticos, Emily Ratajkowski asistió a la exclusiva Chopard Ice Cube Party enfundada en un traje sastre negro sin camisa ni sujetador. La chaqueta abierta dejaba entrever un sutil escote hasta el ombligo, equilibrado con pantalones rectos y sandalias de tiras finas. El resultado: una lección de cómo transformar un clásico masculino en una declaración de poder femenino.