Christian Dior continúa afianzando su posicionamiento internacional con un movimiento que no ha pasado desapercibido en la industria: la llegada de Jenny Kim como nueva responsable de comunicación e imagen en América. Procedente de Bottega Veneta, donde ha liderado durante seis años la estrategia de marketing y comunicación desde Nueva York, su fichaje refuerza la ambición de la maison francesa en un momento decisivo de transformación creativa y expansión comercial.

El nombramiento se produce en un contexto especialmente significativo para Dior. La casa atraviesa una etapa de redefinición bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson, cuya primera colección de alta costura marca un nuevo capítulo en la historia de la firma. En paralelo, la estrategia corporativa apunta con claridad hacia Estados Unidos, un mercado prioritario tanto en términos de negocio como de influencia cultural.

La trayectoria de Jenny Kim respalda este movimiento. Antes de su etapa en Bottega Veneta, ocupó puestos clave en Proenza Schouler, Prada USA y Helmut Lang, además de ejercer como vicepresidenta de moda en la agencia PR Consulting. Su perfil combina una comprensión profunda del lujo contemporáneo, experiencia en gestión de marca y una lectura precisa del ecosistema mediático actual, donde la comunicación ya no se limita a la visibilidad, sino a la construcción de significado.

Para Dior, esta incorporación responde a una necesidad clara: traducir su herencia histórica en un relato relevante para el presente. La comunicación se convierte así en una herramienta estratégica que conecta creatividad, producto y cultura. No se trata solo de contar colecciones, sino de posicionar a la marca como un actor influyente dentro de las conversaciones globales sobre moda, estilo y poder simbólico.

La apuesta por América es evidente. En los últimos meses, Christian Dior ha inaugurado dos flagships emblemáticos en Beverly Hills y Nueva York, concebidos como espacios de experiencia más allá de la venta. Estas aperturas consolidan la presencia física de la maison y refuerzan la necesidad de una estrategia de imagen coherente, sofisticada y alineada con el nuevo rumbo creativo.

La llegada de Jenny Kim coincide además con una reorganización más amplia del liderazgo regional, subrayando la importancia de construir equipos sólidos capaces de sostener el crecimiento a largo plazo. En un mercado donde el lujo se redefine constantemente y la competencia es feroz, la claridad narrativa y la coherencia de marca se convierten en activos clave.

Este movimiento confirma una tendencia clara en la industria: las grandes casas ya no solo compiten por diseño o artesanía, sino por control del relato, autoridad cultural y capacidad de conexión emocional con audiencias globales. Dior, consciente de ello, refuerza su estructura con perfiles que entienden el lujo como un lenguaje vivo, en diálogo constante con su tiempo.

Con la incorporación de Jenny Kim, Christian Dior envía un mensaje inequívoco al sector: la maison se prepara para una etapa donde creatividad, comunicación y estrategia avanzan de forma integrada. Una etapa en la que Estados Unidos no es solo un mercado, sino un escenario central para definir el futuro del lujo contemporáneo.