París vuelve a situarse en el centro absoluto de la moda con el arranque oficial de la Alta Costura, cuatro días donde la creatividad, la artesanía extrema y el espectáculo se dan la mano. Entre debuts muy esperados y homenajes históricos —con nombres como Jonathan Anderson, Matthieu Blazy o Alessandro Michele en el horizonte—, la primera gran cita llega, como ya es tradición, de la mano de Schiaparelli. Bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, la maison inaugura la temporada con su propuesta para primavera-verano 2026, titulada ‘The Agony and The Ecstasy’, y un front row que confirma el magnetismo cultural de la firma.
Amigas, musas, clientas y grandes figuras del entretenimiento internacional se dieron cita a las puertas del desfile, transformando la escalinata en un auténtico escenario de alta moda. Schiaparelli no solo presenta colecciones, construye momentos. Y sus invitadas lo entienden: cada look funciona como una extensión del universo surrealista, escultórico y provocador que define a la casa.
Entre las presencias más comentadas destacó Demi Moore, absolutamente rendida al animal print. La actriz, que ha convertido a Schiaparelli en una de sus firmas de referencia sobre la alfombra roja, apostó por un total look de leopardo fantasía, trabajado en tonos plata y negro. El conjunto se completaba con una pequeña chistera, salones clásicos y un bolso de piel troquelada, demostrando cómo el exceso controlado puede convertirse en sofisticación pura. Una elección coherente con la estética teatral de la maison y con el momento estilístico de la actriz.
Schiaparelli Alta Costura 2026
Demi Moore
Teyana Taylor
Carla Bruni
Lauren Sánchez- Jeff Bezon
Chiara Ferragni
Si hubo una protagonista indiscutible en términos de impacto visual, esa fue Teyana Taylor. La actriz y artista acaparó miradas con un vestido lencero transparente que no dejaba nada a la imaginación, reafirmando su dominio absoluto del lenguaje del cuerpo y la provocación elegante. Sobre la prenda, un abrigo de corte sastre reposaba sobre los hombros, aportando estructura al conjunto. Las joyas —una tiara de perlas, collar y pendientes— elevaron el look a una dimensión casi barroca, convirtiendo su aparición en uno de los momentos más virales del inicio de la semana de la alta costura.
Más contenida, pero igualmente fiel al espíritu de la casa, Carla Bruni optó por una versión más sobria del imaginario lencero. Su elección pasó por un vestido negro de escote estructurado con una pronunciada abertura lateral que dejaba ver medias de encaje, combinado con un abrigo adornado con botones dorados. Un equilibrio entre sensualidad clásica y elegancia parisina que encaja perfectamente con su imagen pública.
Otra de las apariciones más mediáticas fue la de Lauren Sánchez, una de las novias Schiaparelli más comentadas de los últimos años. La presentadora acudió al desfile acompañada de Jeff Bezos, reforzando su estatus como una de las parejas más observadas del panorama internacional. Sánchez apostó por un traje rojo, un color poderoso y simbólico que contrastaba con la habitual paleta oscura del front row y que reafirma su gusto por los estilismos de alto impacto. La complicidad entre ambos volvió a ser evidente, meses después de protagonizar una de las bodas más lujosas de 2025.
La jornada también marcó el regreso de Chiara Ferragni a la primera línea de la moda internacional. Tras su absolución en el conocido caso Pandoro, la empresaria italiana retoma su agenda con una presencia estratégica en Schiaparelli. Su look fue un vestido efecto dos piezas, con cuerpo tipo biker y falda lápiz, confeccionado en piel marrón chocolate. Una elección contundente, alineada con la estética fuerte y estructural que domina el nuevo lujo.
Con este desfile, Schiaparelli no solo inaugura la Alta Costura, sino que reafirma su capacidad para atraer a figuras que entienden la moda como un acto de expresión total. El front row se convierte así en una extensión del propio desfile: un manifiesto visual donde celebridad, identidad y diseño se funden en una misma narrativa. París ha vuelto. Y lo ha hecho, una vez más, a lo grande.