Sabrina Carpenter se ha pronunciado tras la polémica generada durante su actuación en Coachella, después de confundir un zaghrouta —un canto tradicional árabe de celebración— con un yodeling. El momento, que se produjo en pleno concierto, fue captado en vídeo y rápidamente se viralizó en redes sociales.
Durante su actuación como cabeza de cartel, mientras se encontraba al piano, la cantante reaccionó a un sonido proveniente del público diciendo: “Creo que he oído a alguien hacer yodel. ¿Es eso lo que estás haciendo? No me gusta”. Ante la respuesta de un asistente aclarando que se trataba de una expresión cultural, Carpenter continuó con comentarios que generaron incomodidad, lo que desató críticas online.
Horas después, la artista utilizó sus redes sociales para ofrecer una disculpa. “Mis disculpas, no vi a esta persona y no pude escuchar claramente. Mi reacción fue pura confusión, sarcasmo y sin mala intención. Podría haberlo gestionado mejor. Ahora sé lo que es un zaghrouta”, escribió, reconociendo el error y mostrando una actitud más receptiva.
Sabrina Carpenter está sendo criticada após tirar sarro de fã que fez um 'zaghrouta', som com a boca para simbolizar alegria na cultura árabe e africana, durante show no Coachella.
— POPTime (@poptime) April 11, 2026
A fã explicou que era algo da sua cultura, mas mesmo assim foi chamada de estranha pela artista. pic.twitter.com/KttJfiMy34
La reacción en redes fue inmediata. Diversos usuarios señalaron la importancia de comprender el contexto cultural antes de hacer comentarios en directo, especialmente en un entorno global como Coachella. Otros, en cambio, valoraron la rapidez de su respuesta y el tono de su disculpa. El incidente se produjo durante un concierto que, por lo demás, fue uno de los más comentados del festival. La actuación incluyó apariciones de figuras como Sam Elliott, Will Ferrell y Susan Sarandon, quien protagonizó un monólogo durante uno de los cambios de vestuario.
La actuación de Carpenter ha sido descrita como enérgica y centrada en sus éxitos más reconocibles, aunque también ha recibido críticas por ciertos momentos de ritmo irregular. El episodio abre de nuevo el debate sobre la sensibilidad cultural en grandes escenarios internacionales, donde la interacción en directo con el público puede amplificar cualquier gesto o comentario.