Carlos Alcaraz continúa escribiendo su leyenda a ritmo imparable. El tenista murciano, con apenas 22 años, protagonizó una de las finales más intensas del año al vencer en cinco sets al italiano Jannik Sinner y revalidar su título en Roland Garros. Tras más de cinco horas de batalla, el español selló su victoria y, fiel a su estilo, puso rumbo a Ibiza para desconectar… a su manera.
Su entrenador, Juan Carlos Ferrero, había sido claro en una entrevista con El Larguero: “Ya no se trata de fiesta, sino de desconexión. De estar con amigos, ser un chico de 22 años y volver al trabajo con ilusión”. Pero aunque el mensaje parecía contundente, Alcaraz decidió mantener su ritual anual en la isla balear.
En declaraciones a EFE, el tenista confesó entre risas que sus celebraciones han cambiado con el paso del tiempo: “Fueron divertidas, pero este año fue más tranquilo. El año pasado fue más movido. Esta vez salí la primera noche y luego nada más. El martes y miércoles ya estaba en la cama a las doce”. Y remató: “Me estoy haciendo mayor. El cuerpo ya no aguanta igual.”
Más allá del descanso físico, Alcaraz también valoró la importancia de mantener momentos personales pese a las críticas que ha recibido por “vivir como un joven normal”: “Quiero cometer mis propios errores. Este año la gente me apoya más y eso me ayuda mucho. Quizás dentro de unos años no pueda irme, pero ahora me viene bien para recargar energías”.
Respecto a su épica remontada en París, el español confesó que aún sigue procesando lo ocurrido: “Lo sigo viendo y no me creo que pudiera darle la vuelta”. En un duelo de alta tensión, Alcaraz se impuso con un 6-4, 7-6 y 7-6 tras ir dos sets abajo, en un total de cinco horas y 29 minutos de juego.
Ahora, con el calendario sobre hierba en marcha, el español ya ha vuelto a competir en Queen’s, superando a Adam Walton en su debut. Su próximo gran reto: buscar su tercer título consecutivo en Wimbledon.