La marca ALO, conocida por su universo de studio-to-streetwear con espíritu zen, acaba de dar un paso audaz en la liga del lujo: su primera colección de bolsos artesanales, diseñada en Los Ángeles y fabricada en Florencia. No es solo moda, es intención. Literalmente.

Cortesía de ALO

Cada pieza está elaborada con piel de ternera Silver Standard y detalles a mano, pero el toque más disruptivo está en su interior: un cristal energético —cuarzo ahumado o citrino— incrustado en herrajes metálicos, pensado para que lleves tus objetos… y tus aspiraciones.

Los modelos —Tranquility Tote, Balance Bucket, Odyssey Bowler y Voyage Duffle— mezclan funcionalidad y alta artesanía. Y sí, hay bolsillos para guardar tus esenciales post-yoga, pero también para guardar tus intenciones (y tu gloss, obvio).

Con precios entre 1.200 USD y 3.600 USD, estarán disponibles solo en tiendas seleccionadas como Beverly Hills, SoHo o Regent Street, con unidades muy limitadas y acceso exclusivo mediante citas privadas. ¿El objetivo? Hacer que el lujo se viva de cerca, como una experiencia más que como un logo.

Para marcar esta nueva etapa, ALO ha confiado en el icónico Steven Meisel para dirigir la campaña oficial, protagonizada por tres nombres que encarnan el poder silencioso del lujo actual: Amelia Gray, Candice Swanepoel y Daiane Sodré. El resultado: una narrativa visual tan depurada como magnética, que sitúa al bolso como símbolo de bienestar elevado y estilo consciente.

En un mundo donde los fashion drops ya no bastan, ALO eleva el concepto de accesorio funcional a talismán personal. Y lo hace sin perder su ADN: lujo moderno, propósito real.