El conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán se ha venido intensificando de nuevo a lo largo de los últimos días después de la tregua y las negociaciones de los últimos meses y, de empeorar, desembocará en un nuevo cierre del Estrecho de Ormuz. Si el cierre de este Estrecho se prolonga durante varios meses, de acuerdo a múltiples analistas, esto desembocará en unos elevados precios a nivel global del petróleo, el gas natural y la energía eléctrica. Ante este escenario, la adopción de medidas para reducir el consumo de energía por parte de los hogares y las empresas es clave.

Por esta razón, el presente artículo aborda el tema del ahorro de energía, particularmente gas natural, a través del correcto uso, instalación y mantenimiento de las calderas de gas. La aplicación de las distintas medidas descritas en este artículo, es garantía de una reducción significativa del consumo de energía, un funcionamiento más seguro de los sistemas de calefacción y un alargamiento de la vida útil de los mismos.

1. Ajusta la temperatura y el horario de la calefacción

Una de las formas más sencillas de gastar menos combustible es revisar la temperatura de consigna y el tiempo que la calefacción permanece encendida. En la mayoría de viviendas, mantener entre 19 y 21 °C durante el día y bajarla a 17–18 °C por la noche suele ser suficiente para lograr confort sin despilfarro.

  • Evita superar los 21 °C en invierno salvo casos concretos, porque cada grado extra puede aumentar el consumo de gas o gasóleo alrededor de un 7%.
  • Programa la calefacción para que se encienda poco antes de que llegues a casa y se apague cuando te vayas o te acuestes, en lugar de mantenerla continua todo el día.
  • Si tienes termostatos independientes por zonas, configura temperaturas algo menores en pasillos y habitaciones poco usadas para reducir la demanda global.

El uso de termostatos programables o inteligentes proporciona un control más preciso de horarios y temperaturas, evitando que la caldera funcione cuando no es necesario. Además, permiten adaptar la potencia en función de la temperatura exterior y del aislamiento de la vivienda, optimizando cada ciclo de encendido.

2. Mejora el aislamiento de la vivienda

La mejor caldera del mercado consumirá de más si el calor se escapa rápidamente por ventanas, paredes y techos. Un buen aislamiento reduce las pérdidas y permite que la instalación funcione menos tiempo para mantener la misma sensación de confort.

  • Revisa el estado de las ventanas y valora instalar doble acristalamiento o marcos con rotura de puente térmico si la vivienda es antigua.
  • Coloca burletes en puertas que den al exterior o a zonas no calefactadas para evitar corrientes de aire frío.
  • Baja persianas y cierra cortinas por la noche para minimizar pérdidas de calor a través de los cristales.

También es útil aprovechar las ganancias solares gratuitas: dejar entrar el sol durante las horas centrales del día calienta las estancias y reduce la demanda de la caldera. En edificios con mala envolvente térmica, pequeñas mejoras como sellar fisuras, tapar huecos en cajas de persianas o usar alfombras pueden tener un impacto apreciable en el consumo.

3. Uso eficiente del agua caliente sanitaria (ACS)

El agua caliente supone una parte relevante del consumo anual de gas o gasóleo, sobre todo en hogares con varias personas. Cambiar algunos hábitos puede disminuir notablemente el gasto sin renunciar al confort.

  • Prioriza duchas frente a baños, ya que necesitan menos litros y por tanto menos energía para calentar el agua.
  • Ajusta la temperatura del agua de la caldera o del calentador para evitar mezclar demasiado agua fría; un valor entre 45 y 50 °C suele ser adecuado para la mayoría de usos.
  • Repara cuanto antes goteos o fugas en grifos y válvulas, porque un pequeño hilo de agua constante termina representando muchos litros al mes.

Instalar reductores de caudal o cabezales de ducha eficientes ayuda a mantener sensaciones de confort con menos agua, lo que a su vez reduce el número de ciclos de encendido de la caldera. Además, si cuentas con acumulador de ACS, conviene mantener su aislamiento en buen estado para evitar pérdidas térmicas innecesarias.

4. Mantenimiento periódico de la caldera para ahorrar y evitar averías

Un mantenimiento adecuado no solo mejora la seguridad, sino que incrementa el rendimiento y alarga la vida útil de la caldera. Con el tiempo, la suciedad en el quemador, los filtros y el circuito de humos reduce la eficiencia y obliga a consumir más gas o gasóleo para producir la misma energía.

  • Realiza una revisión profesional al menos una vez al año en calderas de gasóleo y con la periodicidad recomendada para las calderas de gas según normativa y fabricante.
  • Asegúrate de que el técnico comprobé el estado del quemador, la estanqueidad, el vaso de expansión, la presión del circuito y los elementos de seguridad.
  • Pide mediciones de combustión (CO, CO₂ y temperatura de humos) para verificar que el rendimiento es aceptable y que no hay emisiones peligrosas.
  • Las guías técnicas del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) especifican operaciones de mantenimiento como la limpieza del circuito de humos, la revisión del aislamiento y el control de válvulas de seguridad, con frecuencias según la potencia de la instalación. Cumplir estos requisitos no solo evita sanciones, sino que previene averías y reduce consumos excesivos derivados de un mal ajuste del equipo.

5. Inspecciones obligatorias y seguridad normativa

Además del mantenimiento voluntario, existen inspecciones obligatorias previstas por la normativa para garantizar que las instalaciones de calefacción y ACS funcionan con seguridad. Estas revisiones deben efectuarse por técnicos autorizados y comprueban tanto la parte de gas (caldera, calentador, tuberías, válvulas) como elementos de ventilación y evacuación de gases.

  • En el caso de calentadores de gas de pequeña potencia, la normativa suele fijar revisiones obligatorias cada cierto número de años, mientras que las calderas de gasóleo requieren un control anual.
  • Las inspecciones verifican el cumplimiento de RITE y otras disposiciones, asegurando que los dispositivos de corte, termostatos de seguridad y sistemas de evacuación de humos operan correctamente.
  • Mantener al día estos requisitos aporta seguridad jurídica al usuario y reduce el riesgo de incidentes, especialmente ante incrementos de uso en épocas de frío intenso.

En el contexto actual de precios elevados por la guerra entre USA e Irán en 2026, aprovechar las inspecciones para optimizar la instalación es una oportunidad para contener la factura energética. De acuerdo al jefe técnico de la empresa valenciana de instalaciones de gas Servicios tecnicos de Valencia, Jorge Benlloch: “un técnico cualificado que acuda a realizar la inspección de los aparatos de gas puede sugerir mejoras como cambiar a quemadores más eficientes, ajustar la curva de calefacción o instalar sistemas de regulación más modernos. Por eso es muy importante contactar siempre con empresas con personal certificado y experimentado”, indica.

6. Señales de fugas de gas y monóxido de carbono

Las fugas de gas y la presencia de monóxido de carbono son riesgos serios que, además de poner en peligro la salud, incrementan el consumo de combustible y pueden provocar averías graves. Conocer las señales de alerta permite actuar a tiempo y evitar accidentes.

  • Un olor fuerte similar a huevos podridos puede indicar una fuga de gas natural, ya que se añade un odorante precisamente para detectarla.
  • Un silbido o ruido sibilante cerca de la caldera, tuberías o llaves de gas sugiere una salida de gas a presión.
  • Manchas amarillentas o ennegrecidas alrededor de conductos de humos o del aparato pueden estar relacionadas con una mala combustión y generación de monóxido de carbono.

Los síntomas en las personas también son importantes: mareos, dolor de cabeza, náuseas, debilidad y desorientación en ambientes cerrados con equipos de combustión en marcha pueden indicar exposición a monóxido de carbono. Ante cualquier sospecha, se debe ventilar rápidamente, cortar el suministro, evacuar el lugar y contactar con servicios de emergencia o un técnico especializado.

7. Medidas preventivas para evitar fugas y CO

Además de reconocer las señales, es fundamental implementar medidas preventivas que reduzcan la probabilidad de fugas de gas o la formación de monóxido de carbono.

  • Mantén libres las rejillas de ventilación de la sala de calderas o de la cocina, y nunca las tapes para “evitar frío”, porque son esenciales para una combustión segura.
  • Asegúrate de que los conductos de evacuación de humos estén bien sellados, sin roturas y sin obstrucciones por suciedad, nidos u objetos.
  • No manipules por tu cuenta los reguladores de gas, válvulas o quemadores; cualquier ajuste debe hacerlo un profesional habilitado.

La instalación de detectores de gas y de monóxido de carbono en las zonas críticas es una inversión muy recomendada, ya que avisa con una alarma sonora antes de que la situación sea peligrosa. Estos dispositivos aumentan la seguridad del hogar y ofrecen tranquilidad durante el uso intensivo de calefacción y agua caliente.

8. Evitar las averías más frecuentes en calderas

Las averías habituales en calderas de gas y gasóleo suelen estar relacionadas con falta de mantenimiento, problemas en el circuito hidráulico, suciedad en quemadores y fallos en sensores o termostatos. Prevenirlas no solo mejora la seguridad, también evita consumos anómalos por funcionamiento ineficiente.

  • Controla la presión del circuito y purga los radiadores cuando sea necesario para evitar bolsas de aire que reduzcan el rendimiento térmico.
  • Limpia o sustituye filtros de agua y de aire según recomiende el fabricante para que el flujo sea adecuado y el quemador reciba el aire correcto.
  • Atiende ruidos extraños, vibraciones o ciclos de encendido y apagado muy cortos, ya que suelen indicar desajustes que conviene revisar.

Cuando se detectan pequeños fallos y se corrigen pronto, se evita que la caldera trabaje forzada y se reducen picos de consumo que terminan reflejándose en la factura. Tener un servicio técnico de confianza, especialmente especializado en la marca de la caldera, facilita tener recambios adecuados y diagnósticos rápidos.

9. Estrategias adicionales de ahorro en un contexto de precios altos

Con el aumento de precios del gas y los combustibles asociado a la situación geopolítica, resulta especialmente interesante aplicar estrategias combinadas de ahorro. Algunas medidas implican pequeñas inversiones, mientras que otras solo requieren cambios de hábitos.

  • Valora instalar válvulas termostáticas en radiadores para ajustar la temperatura de cada estancia de forma independiente y evitar sobrecalentamientos.
  • Si tu caldera es muy antigua, estudia la posibilidad de sustituirla por un modelo de condensación más eficiente, que aprovecha mejor el calor de los humos de combustión.
  • Revisa tus contratos de suministro y tarifas, ya que en momentos de volatilidad puede haber diferencias significativas entre comercializadoras.

Finalmente, también es conveniente comparar el consumo actual con el de años anteriores para detectar incrementos injustificados, que pueden señalar problemas de aislamiento, de regulación o de mantenimiento. Llevar un registro mínimo mensual ayuda a identificar tendencias y a corregirlas antes de que se conviertan en gastos estructurales.

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