La prueba clave para la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra llegó a España casi cinco años después de que Estados Unidos interviniera el teléfono móvil de Rodolfo Reyes, quien fuera accionista mayoritario de la aerolínea. El dispositivo fue clonado el 9 de mayo de 2021 en Miami, pero sus datos no fueron trasladados a la Policía española hasta el 18 de marzo de 2026, ya con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha pedido ahora auxilio internacional a Estados Unidos para autorizar el uso de ese material en el procedimiento abierto por supuesto tráfico de influencias. La decisión busca blindar la validez procesal de una prueba que ha sido determinante para apuntalar la imputación del expresidente socialista y evitar posibles nulidades en fases posteriores de la causa.
Una cronología de casi cinco años
El primer hito se sitúa en mayo de 2021, cuando Reyes fue retenido en el aeropuerto de Miami tras llegar procedente de Panamá. Las autoridades estadounidenses intervinieron entonces su teléfono en el marco de una investigación transnacional iniciada en 2018 contra empresarios venezolanos y personas políticamente expuestas por presunto blanqueo de capitales, corrupción y ocultación de activos.
Según el auto, Reyes figuraba en esa investigación por sus vínculos con estructuras financieras relacionadas con Plus Ultra, Capital Bank, Panacorp y Dinosaur Bank. La pesquisa estadounidense estaba inicialmente orientada a delitos como contrabando, evasión de sanciones y movimientos de fondos ilícitos, pero el análisis del móvil reveló comunicaciones que el HSI (ICE, en español) consideró después de posible interés para la causa española.
El dato central es el desfase temporal. La información fue obtenida durante la Administración Biden, pero no se incorporó al procedimiento español hasta marzo de 2026. Para entonces, la Casa Blanca ya estaba de nuevo en manos de Donald Trump, lo que desmonta la lectura política que atribuía la llegada de la prueba al anterior Gobierno demócrata.
Una prueba sin mensajes directos con Zapatero
El móvil de Reyes no contiene conversaciones directas con Zapatero, pero sí mensajes de WhatsApp con otros directivos y personas vinculadas a Plus Ultra en los que se menciona al expresidente. Esas comunicaciones fueron incorporadas al auto de imputación y han servido para reforzar la tesis sobre una presunta participación en las gestiones relacionadas con el rescate de la aerolínea.
Entre las expresiones recogidas en la causa figuran referencias a que “nuestro pana Zapatero” estaría detrás del rescate y alusiones a posibles pagos para desbloquear la operación. Antes de la llegada de ese material, la UDEF ya había pedido en febrero de 2026 la imputación del expresidente a partir del análisis de pagos vinculados a empresas de su amigo Julio Martínez Martínez, cuya mediación en la operación ya figuraba entre los indicios del procedimiento.
La incorporación del contenido del teléfono fue, por tanto, un elemento de refuerzo para la investigación. Precisamente por eso Calama ha solicitado cooperación judicial a Estados Unidos: el magistrado busca acreditar el origen, la custodia y la autorización de uso de una prueba obtenida fuera de España y remitida años después.
No juega en equipo y nosotros tampoco vamos a jugar en equipo con España
La entrega del material se produjo en un momento de tensión abierta entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Administración Trump. En los meses previos, España había quedado señalada dentro de la OTAN por su negativa a asumir el objetivo de elevar el gasto militar al 5% del PIB, una exigencia defendida por el presidente estadounidense ante los aliados europeos.
Trump cargó públicamente contra España por esa posición. En enero reprochó que casi todos los socios hubieran aceptado aumentar el gasto en defensa “excepto España” y añadió: “No sé qué está pasando con España”. Meses después, elevó el tono y acusó al país de no cooperar con la Alianza Atlántica.
La tensión también se trasladó al uso de las bases de Rota y Morón. España rechazó que esas instalaciones fueran utilizadas para determinadas operaciones vinculadas al conflicto con Irán, lo que provocó nuevas críticas desde Washington. Trump llegó a calificar a España como un país “hostil con la OTAN” y advirtió: “No juega en equipo y nosotros tampoco vamos a jugar en equipo con España”.
Sánchez frente al trumpismo internacional
En ese contexto, Sánchez se ha situado como uno de los dirigentes europeos más alejados del bloque ultraconservador internacional que encabezan figuras como Trump. Las diferencias han sido visibles en varios frentes: gasto militar, política exterior, Gaza, Palestina, Irán y el papel de España dentro de la OTAN.
La posición del Gobierno español ha chocado con la agenda de Washington, que ha vinculado la relación con los aliados europeos al aumento del gasto militar y al alineamiento con las prioridades estratégicas estadounidenses. España, en cambio, ha defendido una línea propia en varios dosieres sensibles, lo que ha alimentado el choque político con la Casa Blanca.
El factor latinoamericano añade otro elemento de contexto relevante para entender el alcance internacional de la investigación. Zapatero ha mantenido durante años una presencia activa en la política de la región, especialmente en Venezuela, donde ejerció como mediador en distintos procesos de diálogo entre el Gobierno de Nicolás Maduro y sectores de la oposición. Su participación en esas negociaciones le otorgó una proyección internacional que trascendió el ámbito venezolano y le convirtió en un interlocutor habitual en asuntos relacionados con América Latina.
Además de su papel en Venezuela, el expresidente español ha desarrollado una intensa actividad política y diplomática en otros países de la región a través de foros internacionales, misiones de observación electoral, encuentros con dirigentes políticos y labores de mediación en conflictos institucionales. Durante los últimos años ha mantenido contactos con gobiernos y líderes de distintos signos ideológicos, consolidando una red de relaciones que le ha situado como una de las figuras internacionlales con mayor presencia en Latinoamérica.
Esa proyección regional ha hecho que su figura sea conocida tanto en las principales capitales latinoamericanas como en Washington, donde su papel en determinados procesos políticos ha sido objeto de valoraciones contrapuestas por parte de responsables políticos, diplomáticos y analistas internacionales.
Calama intenta blindar la causa
La coincidencia temporal entre la entrega de la prueba y la crisis diplomática entre España y Estados Unidos no establece por sí sola una relación causal. Lo que sí fija la cronología es que el móvil fue intervenido en 2021, que sus datos llegaron a España el 18 de marzo de 2026 y que esa remisión se produjo cuando Trump ya gobernaba y mantenía varios choques abiertos con el Ejecutivo de Sánchez.
Ahora, Calama pretende que Estados Unidos autorice formalmente el uso del material para evitar que las defensas puedan impugnarlo por su origen, por el tiempo transcurrido o por la forma en que fue incorporado al procedimiento español.
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