La actualidad está atravesada este viernes por las declaraciones de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal como testigos por el caso Kitchen. El jueves, la Audiencia Nacional vio las evasivas del expresidente del Gobierno, que negó la caja B del PP y que la trama de espionaje para robarle las pruebas de ella a Luis Bárcenas -de quien niega ahora que fuera de su confianza- no era una "operación política". También la contradicción entre la exministra y el que era su jefe de gabinete sobre cuánto, cómo y dónde se reunió Cospedal con el comisario Villarejo.
Pero más allá de retratar la inconsistencia del PP sobre la Kitchen, el juicio está sirviendo para poner de manifiesto sobre cómo actúan los jueces en función de quién esté sentado frente a ellos. Las declaraciones, y la forma de moderarlas de la jueza a cargo durante esta semana en la sede de San Fernando de Henares, Teresa Palacios, se están ganando todo tipo de críticas, y recuerdan a quienes han pasado antes por delante de ella cómo se las gasta cuando en el banquillo se sientan otros.
Uno de ellos es Pablo Iglesias, que a principios de marzo declaró en la Audiencia Nacional como testigo por el 'caso Dina', causa en la que también el excomisario Villarejo está imputado -en ese caso por la publicación de los datos telefónicos de la exasesora de Podemos Dina Bousselham- y que también dirigía Palacios. El exvicepresidente recibió un trato muy diferente al que ha recibido Rajoy, en un interrogatorio en el que la magistrada fue tremendamente dura y le criticó hasta por cómo se sentaba. "Yo he sentido un poco de envidia de Rajoy", confesaba Iglesias este jueves en el programa Malas Lenguas.
El que fuera líder de Podemos acudía al programa de Jesús Cintora como tertuliano para analizar lo que había dado de sí la jornada en la Audiencia Nacional, y recordaba lo que pasó cuando él pasó por allí: "Yo estuve hace poco", cuenta, "como testigo con la señora Palacios y le molestó muchisimo que yo cruzara las piernas mientras estaba sentado". Iglesias lamenta la diferencia de trato entre políticos por parte de la jueza: "Ya me gustaría que me hubiera tratado con la misma deferencia que al señor Mariano Rajoy", lamenta.
Iglesias desgrana la Kitchen: "Cómo funciona el poder y el Estado"
Más allá de la anécdota, el exvicepresidente cree que esto pone de manifiesto lo que creen muchos ciudadanos cuando ven imágenes como las de este jueves: "Hay gente que piensa que en este país los jueces no tratan por igual a las figuras politicas en función de qué partido sean", asegura. Iglesias describió una imagen de la judicatura que gana fuerza en los últimos años, cuando la gente lee titulares sobre magistrados como Manuel García-Castellón, que dirigió la instrucción de Kitchen y dejó fuera del banquillo a los amnésicos Rajoy y Cospedal, o Juan Carlos Peinado y su fijación con el Gobierno.
⚖️ Caso Kitchen: ¿hay marcaje de la jueza?
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) April 23, 2026
👉 @PabloIglesias en #MalasLenguas:
"Ya me gustaría a mi que (la jueza Teresa Palacios) me hubiera tratado con la misma deferencia que al señor Mariano Rajoy"
"Creo que hay gente que piensa que en este país los jueces no tratan por… pic.twitter.com/Q3aHj37kL3
Pero, para Iglesias, lo que se está juzgando -la trama policial en el Ministerio del Interior cuando lo dirigía Jorge Fernández Díaz para espiar a rivales políticos- refleja una forma de funcionar de las instituciones: "Cuando escuchamos apellidos como Bárcenas, como Villarejo, como Cospedal, o significantes como Kitchen", explica, "no hablamos solamente de una cosa del pasado, o una cosa del PP". Para el fundador de Podemos, la trama explica "cómo funciona el poder y el Estado en España".
Kitchen no era corrupción en sí misma, sino el mecanismo ideado por el Gobierno de Rajoy para eliminar las pruebas de casos de corrupción como la Gürtel. Iglesias también lamenta esta trama y lo que implica, "que había una estructura" en la que "las principales empresas de este país pagaban dinerito al PP para obtener concesiones administrativas", y que el partido "tenía una estructura de sobresueldos" que manejaba el extesorero y temían los que le robaron documentos.
Tras esto, el exvicepresidente desgrana todo el funcionamiento de las cloacas del Estado. Habla del excomisario José Manuel Villarejo, a quien define como "un servidor público que era utilizado por sectores del Estado para llevar a cabo acciones contra la propia legalidad". Teniendo en cuenta todo esto, Iglesias sugiere que esta estructura se extiende a más ámbitos del Estado: "Pensar que de todo esto eran completamente ajenos los jueces, que figuras como Marchena o los grandes apellidos de la derecha judicial no tenían que ver en todo entramado", asegura, "es una enorme ingenuidad".