El arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, junto con otros diez cardenales, ha recogido en un libro su rechazo a que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar. En el texto tilda las rupturas matrimoniales de pandemia y carga contra las uniones de parejas homosexuales por desafiar el buen sentido.

Este libro, titulado 'Once cardenales hablan sobre el matrimonio y la familia', según informa el diario italiano Reppublica, será publicado en inglés y se presenta pocos días antes del encuentro mundial de todos los obispos mundiales, el Sínodo de la Familia, el próximo domingo cuatro de octubre en el Vaticano.

Portada del libro de los once cardenales - Ed. Ignatius Press



Grupo conservador
Los once cardenales, como también recoge el diario italiano, pertenecen al ala más conservadora de la cúpula eclesiástica y han mostrado en diversas ocasiones su descontento con las ideas aperturistas del Papa Francisco el cual está revolucionando la Iglesia con medidas como perdonar a las mujeres que han abortado.

Entre los autores del libro se encuentran el arzobispo de Bolonia (Italia), Carlo Caffarra; el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de la India, Baselios Clemis; el arzobispo de Praga (República Checa), Dominik Duka; el arzobispo de Utrectht (Holanda), Willem Jacobus Eijk; el arzobispo Emérito de Colonia (Alemania), Joachim Meisner; el arzobispo de Abuja (Nigeria), John Onaiyekan; el vicario Emérito de la diócesis de Roma y expresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Camillo Ruini.

Los once cardenales responden en este libro a preguntas como: ¿Cómo podemos acompañar mejor a los que han sido abandonados por el cónyuge y siguen fieles al matrimonio?, ¿Cómo la preparación del matrimonio puede responder más directamente a la situación de los jóvenes que tienen una pobre catequesis y que han sido fuertemente influenciados por la cultura secularizada?

El libro, que recoge las opiniones de los once prelados sobre cómo debe orientarse la pastoral de la Iglesia católica en temas como las parejas homosexuales y el acceso a la Eucaristía por parte de divorciados en nueva unión, también apunta a que hay un problema más profundo que se relaciona con la educación en los principios católicos.