El desahucio de Mariano, vecino de 67 años del barrio de embajadores, desató una respuesta vecinal que no va a parar. El piso que daba cobijo a los padres de Mariano, y antes de ellos a su abuela, propiedad de la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís (VOT), fue desalojado, expulsando a su inquilino del que había sido su hogar durante toda su vida. Una víctima más de la especulación, en este caso ejercida por una orden religiosa sin miramientos.

No era un caso aislado, la orden sujeta a la palabra franciscana acumula un amplio patrimonio inmobiliario repartido por algunos de los barrios más tensionados de la capital. Tras años operando con discreción, la Orden Tercera de San Francisco -hoy denominada Orden Franciscana Secular- ha quedado en el centro de la polémica después de desahuciar a un pensionista de 67 años de su vivienda, pese a que este reclamó un alquiler adaptado a sus ingresos.

La imagen del lanzamiento judicial, acompañado por protestas vecinales y polémicas con la policía desde primera hora de la mañana, ha servido como detonante para la creación de “Afectados por los curas”, una red de inquilinos que denuncia prácticas especulativas por parte de la entidad religiosa. Bajo lemas como “A Dios rezando y con la VOT desahuciando”, decenas de vecinos comenzaron a compartir experiencias similares: alquileres inicialmente asequibles a cambio de asumir reformas, subidas posteriores de renta y amenazas de expulsión cuando los contratos llegan a su fin.

Según información publicada por ElPaís, la organización acumula al menos 47 propiedades distribuidas por zonas diferentes barrios de Madrid, como Sol, Lavapiés o La Latina. El patrimonio incluye viviendas, locales comerciales, garajes, edificios completos e incluso activos de alto valor histórico y económico. El Sindicato de Inquilinas eleva la cifra real a más de 200 viviendas.

Entre las propiedades figuran inmuebles en calles como Toledo, Segovia, Herradores o Santa Brígida, donde un edificio completo alcanza una valoración hipotecaria cercana a los ocho millones de euros. También aparecen registrados espacios singulares como la capilla de San Buenaventura o el complejo de San Bernabé, ambos protegidos como Bien de Interés Cultural. A ello se suma el Hospital de la VOT de San Francisco de Asís, un centro sanitario privado situado junto a la basílica de San Francisco el Grande.

La organización, presidida actualmente por Antonio Álvarez, mantiene una estructura peculiar dentro de la Iglesia española. Según la Archidiócesis de Madrid, la fraternidad no depende orgánicamente del arzobispado ni está sometida a su supervisión directa. Esa autonomía institucional ha contribuido durante años a que su actividad inmobiliaria pase prácticamente desapercibida.

Sin embargo, los testimonios de los inquilinos dibujan un patrón repetido. Historias similares circulan ya en un grupo de WhatsApp donde decenas de afectados comparten estrategias legales y experiencias con la orden religiosa. Algunos aseguran haber recibido presiones para abandonar sus viviendas tras denunciar problemas de mantenimiento. Si bien, pese a la creciente contestación vecinal, la orden apenas ha dado explicaciones públicas.

Tras varios intentos de contacto, la entidad remitió un comunicado en el que justifica el desahucio de Mariano Ordaz alegando impagos y el vencimiento del contrato. Según su versión, los tribunales rechazaron reconocer la situación de vulnerabilidad del inquilino y avalaron la ejecución del lanzamiento. La organización sostiene además que corresponde ahora a la administración ofrecer una alternativa habitacional.

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