La Dirección General de Tráfico (DGT) continúa introduciendo nuevas herramientas para garantizar la seguridad vial en España. Esta Semana Santa se han contabilizado 27 muertes en las carreteras españolas, dejando una clara alerta sobre la seguridad vial. Sin embargo, la mayoría de conductores únicamente piensan en el control de velocidad controlado por los famosos radares. Esta vez, el cambio no llega con más controles de velocidad ni con nuevos límites en carretera, sino con una vigilancia diferente que muchos conductores todavía desconocen.
Desde el año pasado han comenzado a aparecer en distintas vías españolas dos nuevas señales de tráfico que anuncian radares con funciones distintas a las tradicionales. Y es que estos dispositivos no buscan detectar si se circula a una velocidad superior a lo permitido, sino controlar comportamientos habituales que sin duda pueden ser motivo de sanción. No detenerse de manera correcta ante un stop o no mantener la distancia de seguridad con un vehículo puede conllevar a tener un accidente que puede acabar con la vida de inocentes.
Los radares que vigilan stops, semáforos y la distancia de seguridad
La primera de estas señales, denominada S-991c, entró en vigor en julio de 2025. Su diseño muestra sobre fondo blanco un turismo, un camión y una motocicleta acompañados por ondas que simbolizan la presencia de vigilancia automática, junto a un semáforo en rojo o una señal de stop.
Su objetivo es comprobar que el conductor realiza una parada obligatoria completa cuando la normativa lo exige. Para ello, el sistema realiza una grabación del vehículo al aproximarse a la intersección. Si se detecta que el conductor no se ha detenido correctamente o ha ignorado la señal, los agentes pueden tramitar una sanción.
La infracción está considerada grave y conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de hasta cuatro puntos del carnet de conducir.
La segunda señal, conocida como S-991f, también comenzó a implantarse el 1 de julio de 2025 y supone una de las grandes novedades en materia de vigilancia vial.
Este radar no mide velocidad, sino la distancia de seguridad entre vehículos. Mediante cámaras y sistemas automáticos, el dispositivo comprueba si los conductores mantienen la separación mínima necesaria para evitar colisiones por alcance, uno de los accidentes más habituales en autopistas y autovías.
Su apariencia recuerda a la de los radares fijos tradicionales: fondo azul, pictogramas de distintos vehículos y ondas que indican control automático. Además, suele incluir una señal complementaria que advierte de que no se debe circular a menos de 70 metros del vehículo precedente.
No respetar esta distancia puede suponer también 200 euros de multa y la retirada de cuatro puntos. En casos más graves, si se considera conducción temeraria, la sanción puede ascender hasta 500 euros y seis puntos.
Cómo saber si mantienes la separación correcta
La distancia de seguridad es la separación necesaria para poder detener el vehículo a tiempo y evitar una colisión. No existe una cifra única válida para todas las situaciones, ya que influyen factores como la lluvia, el estado del asfalto, la carga del vehículo o el peso del transporte que circula delante.
Como referencia general, la DGT recomienda aplicar la regla de los dos segundos. El método es sencillo: elige un punto fijo de la carretera y, cuando el vehículo delantero lo sobrepase, comienza a contar “1.001, 1.002”. Si llegas al mismo punto después de terminar la cuenta, la distancia es adecuada.
La Guardia Civil propone además la conocida regla del cuadrado: dividir la velocidad entre diez y elevar el resultado al cuadrado. Así, a 90 km/h la distancia recomendable sería de 81 metros; a 100 km/h, 100 metros; a 120 km/h, 144 metros; y a 140 km/h, cerca de 196 metros.
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