El Acebuchal es una pequeñita aldea en plena sierra de la comarca de la Axarquía malagueña. Se halla entre Frigiliana y Cómpeta, cerca del litoral de Nerja, en plena naturaleza salvaje de la Sierras Tejeda, Almijara y Parque Natural de Alhama. Contaba hasta 1948 con 200 habitantes aproximadamente.


Una aldea de arrieros


La vida giraba en torno al pastoreo, a la producción de cal y carbón y al trasiego de mercancías que iban y venían desde los pueblos cercanos de Granada. Los mulos cargaban la fruta, pescado y verduras hasta localidades limítrofes de Granada donde los arrieros las vendían o cambiaban por harina. El Acebuchal era un punto de encuentro y posada donde las bestias descansaban mientras los hombres comían algo, tomaban una copa de anís y comentaban cómo había sido el viaje.

Ahora, gracias al esfuerzo de algunas personas renace con fuerza pero en un tiempo pasado fue una aldea fantasma, un paraíso perdido y desaparecido de la noche a la mañana por deseo, orden y miedo del dictador Francisco Franco.

Y es que El Acebuchal fue desalojado por la Guardia Civil durante la época de posguerra en la que los maquis y las guerrillas antifranquistas plantaban cara a la dictadura escondidos y camuflados en la inmensidad de sierra, bosques y montañas españolas.


El maquis huye a la sierra


Nos situamos en 1948. La guerra había terminado nueve años antes, pero la represión de la Dictadura era terrible. En España la resistencia franquista, apenas organizada pero activa, tenía en los maquis uno de lo más fieros enemigos del régimen fascista que operaban desde montes y sierras. La comarca malagueña de la Axarquía albergaba elementos de estas partidas de héroes antifranquistas y de guerrillas antifascistas. Los avatares de la guerra hicieron que Frigiliana fuese declarada “zona republicana” al comienzo del la guerra en el golpe de julio de 1936. En febrero de 1937 las tropas nacionales tomaron el pueblo  y con ello llegó la represión hacia cualquier persona o familia sospechosa de ser de izquierdas mediante fusilamientos y envío a prisión. El resultado fue que muchos perseguidos o amenazados de la zona se fueron al maquis y con éste a las sierras.


Rumores de que los aldeanos ayudaban al Maquis


Corrieron las informaciones de que en el entorno de la aldea de El Acebuchal actuaban y residían miembros de los maquis y de la 'Agrupación Roberto'. Es más, se llegó a sospechar que esta resistencia recibía apoyo desde este núcleo rural perteneciente a Cómpeta, a solo seis kilómetros de Frigiliana y a poco más de diez de Nerja. Los rumores que llegaban a las autoridades y a los falangistas de la capital malagueña es que allí se daba de comer y se proporcionaba refugio y cuidados a los guerrilleros. Se difundió que  los rebeldes bajaban a pedir ayuda al llegar la noche. 'Agrupación Roberto' era como Novena Agrupación Guerrillera, compuesta por cerca de 200 hombres al mando de Juan José Muñoz Lozano, Roberto. Este fue comandante del Ejército de la II República. Tras vencer los 'nacionales' y acabar la contienda 'se echaron al monte' e intentaron hacer la guerra por su cuenta camuflados en las sierras de esta zona malagueña.

Imagen del antiguo Acebuchal

Hablamos de un pueblo pobre, pequeño, de 200 vecinos al pie de un cerro de Sierra Almijara pero con una geografía tan agreste que posibilitó el albergue de los maquis y miembros de la guerrilla antifranquista hasta 1951.

En el verano de 1948 las autoridades del régimen ordenaron a la Guardia Civil que desalojaran a los doscientos vecinos de la aldea. Toda una 'heroicidad' contra un ejército de campesinos pacíficos y familias humildes. Así se hizo y así, de la noche a la mañana, desapareció la aldea cuando la Guardia Civil vació literalmente el pueblo acompañados de Regulares de Alhucemas.


La aldea desaparece


Sin tiempo ni para recoger sus cosas las familias se vieron obligadas por la fuerza a dejar sus casas, salir prácticamente corriendo y abandonar para siempre su vida anterior, su tierra y su aldea. Ese día a El Acebuchal se lo tragó el franquismo y pasó a ser la “aldea fantasma” el “pueblo desaparecido”. La locadlidad pasó a la historia y sus habitantes se reinstalaron con amigos o familia en los municipios lindantes de Cómpeta y Frigiliana. Algunos demasiado tarde para comenzar una nueva vida. Debido a la imposibilidad de mantener dos viviendas, a las malas comunicaciones de la época, la falta de transporte, la edad de los vecinos y la condición humilde de las familias, el pueblo y sus casas fueron abandonándose y el tiempo las deterioró hasta casi destruirlas. Únicamente quedó como testigo vivo una posada y una de las numerosas ventas que jalonaban el camino, cruce de arrieros entre Granada y Málaga.

Volver a empezar convertida en enclave del turismo rural


La aldea "fantasma" de El Acebuchal quedó sola abandonada hasta 1998, hasta que 50 años después. Entonces tuvo una segunda oportunidad y volvió a la vida convertido hoy en un enclave para el turismo rural. La iniciativa partió de un hombre nacido allí y que, por tanto, también huyó, Antonio 'El Zumbo', quien cumplió el sueño de toda una vida y volvió a su tierra con el objetivo de reconstruir el pueblo poco a poco. Hay que tener en cuenta las dificultades para su rehabilitación, ya que todo se hacía a mano y sin electricidad ni agua hasta el año 2003.

Tras un ingente trabajo se construyeron viviendas de cal, piedra y vigas. Se arreglaron sus calles empedradas. Actualmente hay una cuarentas casas, destinadas casi en exclusiva al turismo rural y varios bares. Están ocupadas todo el año y entre ellas hay un matrimonio inglés. Los productos que se ofrecen se cultivan allí y son ecológicos. Para mayor relax de los visitantes, no hay telefonía y tampoco se aceptan tarjetas de crédito. Los fines de semana es muy visitado y en verano está completo.

Piscinas naturales en 'La Fábrica de la Luz', maravillosas vistas, oferta gastronómica reducida, pero propia del lugar, casa rurales en un entorno de auténtico paraíso, ... Eso y más es lo que hace que numeroso turistas acudan a El Acebuchal, principalmente extranjeros. También se celebra algún que otro evento, como el que se desarrolla a finales de año y en el que se recrea el antiguo oficio de los arrieros, que, con bestias, cruzaban los montes portando pescado y otros productos frescos hasta Granada.

Devolver la dignidad, sacar del olvido

En realidad esas familias que han hecho renacer El Acebuchal rinden tributo diario a los antiguos habitantes que tuvieron que huir y dejar su casa y su pueblo, su vida y parte de su alma empujados al exilio cercano, pero exilio al fin y al cabo, por la cruel represión franquista y por la decisión del régimen. Y es que esas familias expulsadas nunca dejaron de sentir de donde eran. Ese gesto de acabar con la aldea fantasma y hacerla renacer es mucho más que eso, significa sacarlas del olvido y de alguna forma devolverles la dignidad arrebatada por la barbarie fratricida.