Un nuevo episodio de presunto racismo dentro de las fuerzas de seguridad ha sacudido Melilla después de que un guardia civil denunciara insultos por parte de policías nacionales en un establecimiento público, un suceso que ya está en manos de los tribunales. La identidad de la víctima —un agente muy conocido en la ciudad autónoma y campeón nacional de Jiu Jitsu— ha contribuido a que el caso genere un notable impacto tanto en el ámbito institucional como entre vecinos y miembros de los distintos cuerpos de seguridad destinados en la zona.

Tal y como informa ‘eldiario.es’, los hechos se remontan al pasado 31 de enero, en torno a las 10.30 horas, cuando el guardia civil desayunaba con su mujer y sus dos hijos en el bar Zafiro, situado en el barrio del Real. Según consta en la denuncia presentada ese mismo día en la Comandancia y en las diligencias posteriores, varios agentes de la Unidad de Intervención Policial de la Policía Nacional habrían realizado comentarios en voz alta sobre el denunciante cuando este se dirigió a la barra para pagar la cuenta. Entre las expresiones recogidas figuran insultos como “chimpancé” y “mono”, además de la frase “a ese enano lo cojo y lo parto en tres”.

La esposa del agente, que escuchó los comentarios, se levantó para recriminar la actitud de los policías y avisó a su marido. Este solicitó entonces de forma expresa que los agentes se identificaran, una petición que, según su testimonio, no fue atendida. Parte del grupo abandonó el local y se dirigió al vehículo policial estacionado en el exterior, mientras dos de los agentes permanecieron en el interior manteniendo una conversación con el guardia civil.

En su declaración, la víctima aseguró haberse sentido “humillado y deshumanizado”, subrayando que los hechos ocurrieron delante de sus hijos menores y en un establecimiento que su familia frecuenta habitualmente. Asimismo, respondió afirmativamente cuando fue preguntado por sus compañeros si consideraba que lo sucedido atentó contra su dignidad personal por razón de su origen o de sus rasgos físicos, lo que motivó la tramitación de diligencias por un posible delito de odio.

Tras la recopilación de testimonios y pruebas, la Guardia Civil elaboró un atestado de 76 folios que ya ha sido remitido al Juzgado de Instrucción número 5 de Melilla. Fuentes judiciales apuntan a la apertura de una causa por un presunto delito contra las libertades. En el marco de la investigación se ha identificado a cuatro testigos presenciales que serán citados a declarar, y se ha incorporado además un vídeo grabado por un cliente con su teléfono móvil que recoge parte de la interacción entre el denunciante y dos de los policías, material que podría resultar clave para su identificación.

De forma paralela, la Dirección General de la Policía ha abierto una información reservada sobre lo ocurrido, si bien su tramitación ha quedado suspendida a la espera de la resolución judicial, tal y como establece la normativa interna cuando los hechos están siendo investigados por los tribunales.

La reacción institucional fue inmediata. La delegada del Gobierno en Melilla condenó públicamente el incidente y aseguró que se habían activado todos los mecanismos disponibles para depurar responsabilidades, reiterando un mensaje de tolerancia cero frente a cualquier manifestación de racismo o discriminación.

El bar donde ocurrieron los hechos es frecuentado habitualmente por miembros de distintos cuerpos de seguridad y de las Fuerzas Armadas, colectivos con una presencia significativa en la ciudad autónoma. Fuentes policiales consultadas señalan que la convivencia entre cuerpos suele ser cordial y que no se recuerdan episodios recientes de características similares. El establecimiento se encuentra además a pocos minutos del paso fronterizo con Marruecos, zona en la que los agentes de la Unidad de Intervención Policial suelen prestar apoyo operativo, por lo que la investigación deberá determinar si los implicados estaban destinados de forma temporal en Melilla y si conocían o no la identidad del guardia civil cuando se produjeron los presuntos insultos.

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