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Desde el momento primero en que la Puerta del Sol se empezó a llenar de tiendas de campaña, una imagen volvió al ideario colectivo: el de mayo de 2011 y el conocido como 15-M que reunió a miles de ciudadanos en la céntrica plaza madrileña.
El espacio de la capital ha vuelto a convertirse 15 años después en el epicentro de la lucha social, pero, aunque existen similitudes entre ambos momentos históricos, también los separa diferencias notables desde la razón misma de la protesta, centrada ahora en el problema de la vivienda, más allá de que confluyan reivindicaciones por la educación o la sanidad pública, entre otras.
El 15-M fue consecuencia directa del descontento generalizado de una crisis que había empezado en 2008 y que auguraba un futuro poco o nada esperanzador para la generación de entonces. Algunos de quienes estuvieron entonces, repiten ahora, en un contexto distinto, pero que llega tras una situación prolongada en el tiempo. Otros son muy jóvenes y no recuerdan aquel acontecimiento, pero, como los que lo eran entonces, se trata de un sector especialmente vulnerable.
El rescate a los bancos, entre los motivos principales de entonces
Entre las cuestiones que se pusieron sobre la calle se encontraba el rescate a los bancos. Con el estallido de la crisis financiera y el consiguiente rescate bancario, los indignados pidieron medidas respecto a ello y nuevamente contra los desahucios en cumplimiento con el artículo de la Constitución que se repite ahora y al que los manifestantes aluden por el derecho a una vivienda digna, o en consonancia con el artículo 128 de la Carta Magna: “Toda la riqueza del país en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.
Los miles de personas que se congregaron en Madrid y que representaban un sentimiento que alcanzaba buena parte del país pedían también la nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que fueron rescatadas por el Estado. A ello se sumó la solicitud de endurecer los controles sobre entidades y operaciones financieras para que no ocurrieran abusos y en favor de reducir el poder del Banco Central Europeo (BCE) o del Fondo Monterio Internacional (FMI).
Otras razones
Corrupción, reformas fiscales, condiciones laborales o servicios públicos fueron otros de los temas que estaban sobre la mesa. Quienes se asentaron en Sol pedían una mayor regulación en términos de trabajo, medidas de conciliación, un subsidio de 426 euros para los parados de larga duración o la congelación de la jubilación a los 65 años.
Y ya en un sentido estrictamente político, se exigió que la Ley Electoral presentara unas listas limpias y en las que no hubiera nadie imputado o condenado por corrupción, así como el final de la inmunidad asociada al cargo. En cuanto a los partidos, que sus cuentas y su financiación fuesen transparentes.
También pidieron, por ejemplo, una reforma fiscal más favorable para la clase trabajadora, otra en los impuestos de patrimonio o sucesiones, o la supresión de los paraísos fiscales. Todo bajo un telón antibelicista, similar en cierto modo al de los últimos años
También se habló de vivienda
Entonces, también se puso en el centro del debate la vivienda, aunque no fuera el eje central como lo es en la acampada que empezaba el pasado sábado, tras una manifestación asimismo multitudinaria.
Se pedía una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega del inmueble en caso de pago cancelara la deuda o la expropiación de viviendas en ‘stock’ que no se vendían para que pasaran a formar parte del mercado del alquiler y los jóvenes pudieran emanciparse.
En la actualidad, la protesta sigue una hoja de ruta que contempla el fin de los desahucios, la congelación y bajada de los alquileres y que estos no puedan ser revalorizados al IPC mientras existe emergencia habitacional, así como el carácter indefinido de los mismos, sin subidas anuales. Igualmente, la protesta se mueve contra los denominados fondos buitre.
Cuánto duró el 15-M
En el caso de 2011, la Policía desalojó un primer campamento instalado después de la manifestación de Democracia Real Ya, pero apenas unas horas más tarde miles de personas regresaron y empezaron a dar forma a la imagen que, seguramente, se recordará por siempre.
El 12 de junio, las tiendas de campaña desaparecieron de la Puerta del Sol. Hasta ahora. Los motivos no tuvieron que ver con la represión policial ni con que las reivindicaciones se vieran cumplidas, sino que la propia asamblea determinó poner fin a la movilización tras algunos días de debate.



