“Evidentemente la flotilla es un acto simbólico, pero con objetivos muy concretos”, así responde el jefe de operaciones de Open Arms, Gerard Canals, a ElPlural.com cuando le preguntamos por las críticas que provocó en algunos pocos el intento del pasado mes de agosto por parte de la Global Sumud Flotilla de romper el bloque israelí.

Hace algo más de un año, un centenar de personas entre las que se encontraban la exalcaldesa Ada Colau, el concejal de ERC Jordi Coronas, o Jimena González, diputada de Más Madrid en la Asamblea autonómica, se embarcaron en una misión humanitaria que no pudieron completar porque las fuerzas israelíes lo impidieron.

Ahora, está previsto que otra serie de barcos pretendan entrar en territorio gazatí, con varias diferencias reseñables. Una de ella es que el número de vehículos marítimos y de personal aumenta, por lo que la presenta pasa a ser la “mayor flota de la historia” que se dirige a Palestina. Otra, que contará con la ayuda de la ONG cuya principal línea de actuación es el salvamento de personas en el Mediterráneo.

Asistencia técnica, médica o alimentaria

Canals, que todavía desconoce qué personalidades reconocidas irán a bordo, explica a este periódico por dónde pasará el acompañamiento de la organización.  “Vamos a dar apoyo en varias cosas, principalmente a nivel técnico o sanitario”, relata. En este sentido, la flota estará respaldada por jefe de máquinas, oficiales de máquinas y mecánicos que “puedan trasladarse, en la medida de lo posible, a otros barcos para dar este tipo de asistencia”

En el aspecto puramente técnico, también disponen de “capacidad de remolque”, de manera que “mientras estamos asistiendo a uno de los barcos, lo podemos ir remolcando para evitar que la flota se retrase”.

En otros ámbitos, Open Arms podría asimismo “dar asistencia alimentaria, productos frescos, a los barcos pequeños que no tienen capacidad de almacenamiento” y “asistencia sanitaria”. “Nuestro barco tiene un pequeño dispensario y nuestro equipo, con personal de medicina y de enfermería, actuará en caso de dolencia o situación sobrevenida que no se pueda arreglar o asistir en el propio barco con su personal sanitario”, detalla.  A pesar de disponer de unas funciones muy marcadas, asegura que “van a estar ahí para dar asistencia en lo que necesiten” hasta dónde puedan llegar.

La ONG no entrará

El coordinador de operaciones deja claro que la ONG no va a entrar en esta ocasión en Gaza. “Nosotros ya lo hicimos y la cosa acabó como acabó, con muertos de por medio”, recuerda, para definir a continuación que la idea ahora es “ayudar a que otros puedan romper el bloqueo”. “No podemos saber si lo van a conseguir, si en caso de hacerlo, podrán entrar todos los barcos o sólo con algunos; pero esperamos que lo consigan y vamos a ayudarles hasta el punto de que ellos, de forma autónoma, accedan”.

Sobre el miedo a que ocurra como en la ocasión anterior, Canals define que para la ONG, precisamente por las funciones que cubrirá en esta misión, no debería existir riesgo de captura, pero que sí pasa algo similar, “habrá que afrontarlo”.

"Nos olvidamos de Gaza cuando hay guerra en otro lugar"

El protagonista de estas líneas responde también a las voces críticas de estas decisiones: “Evidentemente que es un acto simbólico, pero con objetivos muy concretos que pasan por descargar ayuda humanitaria, desplegar personal sanitario… Se trata de romper el cerco en el que están las personas de Gaza a intentar asistirlas”, refleja, dejando claro que si bien, “no se va a poder arreglar un país en guerra con una pequeña flota de barcos civiles, sí que tiene mucha importancia”.

“Es importante sobre todo para mantener la situación visibilizada. Parece que nos olvidamos de Gaza cuando hay guerra en otro lugar”, dice, refiriéndose a Irán. “(Pero) sigue siendo fundamental poner en la primera línea que las personas gazatíes llevan un sinfín de años sufriendo y que en los últimos años la cosa se ha recrudecido. No se puede obviar porque haya otros focos de interés”, añade.

Cuba en el horizonte

Además de esta flotilla a Palestina, que tiene previsto salir el próximo 12 de abril nuevamente desde Barcelona, está sobre la mesa la posibilidad de que Open Arms colabore también en Cuba tras los últimos acontecimientos, pero aún no está confirmado.

“Ahora mismo, nos encontramos valorando si podemos hacer o no la atención que nos han pedido aquí (…) Estamos ultimando detalles para dar visibilidad e intentar proporcionar cierto tipo de ayuda humanitaria, especialmente a hospitales de la zona para intentar, en la medida de lo posible, ampliar sus capacidades energéticas”, concluye.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio