Las infecciones de transmisión sexual (ITS) de origen bacteriano alcanzaron en 2024 niveles récord en Europa, impulsadas principalmente por el aumento de casos de gonorrea y sífilis, según los últimos Informes Epidemiológicos Anuales publicados por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). En total, se notificaron 106.331 casos de gonorrea y 45.577 de sífilis en los países de la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo (UE/EEE) analizados.

La tasa más alta de infecciones de gonorrea

El incremento de la gonorrea resulta especialmente significativo. Los casos han crecido un 303% desde 2015 y un 8,8% respecto a 2023, alcanzando una tasa de 26,9 infecciones por cada 100.000 habitantes, la más alta desde que comenzó la vigilancia en 2009. La enfermedad afectó mayoritariamente a hombres, con 86.327 casos frente a 18.972 en mujeres, y la mayor incidencia se concentró en varones de entre 25 y 34 años. En el caso de las mujeres, el grupo más afectado fue el de 20 a 24 años.

El informe del ECDC señala además que los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres representaron el 62% de los casos notificados en 2024. Por países, las tasas más elevadas de gonorrea se registraron en Irlanda, Malta, Islandia, Luxemburgo, Dinamarca, España y Noruega, lo que sitúa a España entre los países con mayor incidencia relativa.

Sífilis en ascenso

En paralelo, la sífilis también continúa su ascenso en Europa. En 2024 se notificaron 45.577 casos en 29 países, lo que supone un incremento del 11% respecto al año anterior y una tasa de 10,8 casos por cada 100.000 habitantes. El ECDC advierte de que las tasas se han duplicado desde 2015, alcanzando máximos de la última década. De nuevo, la distribución por sexo muestra una marcada desigualdad: 36.609 casos en hombres frente a 5.703 en mujeres, con una tasa más de seis veces superior en la población masculina.

El organismo europeo ha puesto especial atención en el aumento de la sífilis entre mujeres en edad reproductiva, un fenómeno que ha derivado en un incremento de la sífilis congénita. Los casos casi se duplicaron, pasando de 78 en 2023 a 140 en 2024. El ECDC alerta de “oportunidades de prevención perdidas”, como fallos en el cribado prenatal o la falta de seguimiento durante el embarazo.

Por otro lado, la clamidia sigue siendo la ITS más notificada en Europa, con 213.443 casos en 2024, aunque con un descenso del 10% respecto a 2023. También destaca el aumento del 12% en los casos de linfogranuloma venéreo, con especial concentración en Países Bajos y España, que acumulan el 73% de las infecciones notificadas. El ECDC concluye que la tendencia general refleja una expansión sostenida de las ITS bacterianas y la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, diagnóstico temprano y acceso al tratamiento.

Prevención y síntomas de las ITS bacterianas

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) como la gonorrea, la sífilis o la clamidia pueden prevenirse en gran medida mediante el uso correcto del preservativo en todas las relaciones sexuales (vaginales, anales y orales), una de las principales barreras físicas frente a la transmisión de bacterias. Organismos como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y los CDC insisten además en la importancia de reducir el número de parejas sexuales, mantener relaciones mutuamente monógamas con personas previamente testadas y realizarse pruebas periódicas, especialmente en grupos de mayor riesgo o personas sexualmente activas con nuevas parejas.

Otra medida clave es el diagnóstico precoz. Muchas ITS pueden no presentar síntomas en sus primeras fases, lo que facilita su transmisión sin que la persona lo sepa. Por ello, el cribado regular es esencial para cortar las cadenas de contagio. En el caso de la sífilis, por ejemplo, el uso del preservativo reduce el riesgo, aunque no lo elimina completamente si existen lesiones en zonas no cubiertas.

En cuanto a los síntomas, aunque varían según la infección, existen señales comunes que deben alertar. La gonorrea puede provocar dolor o escozor al orinar, secreciones anormales en genitales o recto, dolor pélvico o testicular, e incluso infecciones en garganta u ojos. La sífilis, por su parte, suele comenzar con una úlcera indolora en la zona genital, anal o bucal, seguida de erupciones cutáneas, fiebre o inflamación de ganglios en fases posteriores si no se trata.

Uno de los problemas principales de estas infecciones es que pueden evolucionar sin síntomas evidentes durante semanas o meses, lo que favorece su propagación. En fases avanzadas, la sífilis puede llegar a afectar órganos vitales y provocar complicaciones graves si no se trata adecuadamente.

Los expertos coinciden en que la combinación de prevención, educación sexual, uso de barreras de protección y diagnóstico temprano es la herramienta más eficaz para frenar el aumento de estas infecciones en Europa, que ya alcanzan cifras récord en varios países.

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