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Sociedad

Ermita del Santo, 14: el bloque madrileño donde los vecinos se plantan para evitar que el negocio del alquiler les eche de sus casas

Los residentes de este edificio de Puerta del Ángel se han organizado junto al Sindicato de Inquilinas para frenar la no renovación de sus contratos

Manifestación en Madrid contra la recalificación de la Ermita del Santo. EP.

Manifestación en Madrid contra la recalificación de la Ermita del Santo. EP.

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En el número 14 del paseo de Ermita del Santo, en el barrio madrileño de Puerta del Ángel, los burofaxes han dejado de ser simples cartas para convertirse en el detonante de una nueva batalla por la vivienda. Detrás de las puertas de este bloque, donde durante años los vecinos han compartido conversaciones en el rellano, muebles, libros e incluso bicicletas, se ha formado un frente común para evitar que sus hogares terminen convertidos en un negocio de alquiler temporal.

Los residentes se han organizado como Bloque en Lucha junto al Sindicato de Inquilinas de Madrid después de que la nueva propiedad del edificio, adquirida en diciembre de 2025 según la información facilitada, les comunicara que no renovaría sus contratos de alquiler. La empresa propietaria ha enviado burofaxes y notificaciones para que abandonen las viviendas, una decisión que los afectados relacionan con la intención de transformar los pisos en alojamientos temporales por habitaciones.

"No nos vamos a ir, nos vamos a quedar hasta conseguir alquileres estables a precios asumibles", ha advertido Sabina Pérez, una de las vecinas afectadas. Para quienes viven allí, el conflicto va mucho más allá de un contrato que llega a su fin. "El bloque es nuestra casa, nuestra vida", ha reivindicado, recordando que algunos residentes llevan más de 18 años viviendo en el inmueble.

Una historia que vuelve a repetirse

No es la primera vez que los vecinos de Ermita del Santo, 14, se enfrentan a una situación similar. Hace tres años ya tuvieron que organizarse para frenar un intento de convertir los alquileres tradicionales en alojamientos de temporada por habitaciones, cuando el edificio pertenecía a una socimi anterior.

Aquella movilización consiguió que los residentes permanecieran en sus casas. Ahora, con un nuevo propietario y el mismo temor a perder sus viviendas, han decidido recuperar la organización colectiva como herramienta de defensa.

El Sindicato de Inquilinas de Madrid ha acudido a mostrar su apoyo a los afectados. Su portavoz, Sandra Mora, ha querido trasladar un mensaje de respaldo a los residentes y recordarles que "no están solos". La organización considera que la experiencia anterior demuestra que la unión vecinal puede servir para defender la continuidad de los alquileres estables.

Pero el problema, advierten, no termina en este edificio. Mora enmarca el caso en una dinámica de presión inmobiliaria que afecta a Puerta del Ángel y a otros barrios de Madrid. Según ha denunciado, desde 2018 un fondo compró más de 30 edificios en la zona y expulsó a sus residentes para destinarlos al alquiler temporal.

Lo que sucede en este bloque tiene una dimensión que va más allá de las cifras del mercado inmobiliario. Los vecinos describen una comunidad que todavía conserva vínculos cotidianos: se conocen, se ayudan y comparten los problemas del edificio. Una red de apoyo que ha resultado fundamental cuando han llegado las comunicaciones de no renovación.

La experiencia de los residentes muestra también las dificultades que supone encontrar otra vivienda en Madrid. Los precios elevados, las exigencias económicas de los propietarios, las nóminas y las fianzas convierten la búsqueda de un nuevo alquiler en una tarea especialmente complicada.

El caso de algunos afectados refleja esa realidad. Sabina Pérez, que trabaja en el ámbito del teatro y la música, explica que la irregularidad de sus ingresos dificulta cumplir los requisitos que se exigen para acceder a otra vivienda. Otros residentes también han expresado su preocupación ante la posibilidad de tener que abandonar el barrio y empezar de nuevo en otra zona de la ciudad.

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La huelga de alquileres en el horizonte

El conflicto de Ermita del Santo, 14, también se conecta con las movilizaciones que prepara el Sindicato de Inquilinas. Su portavoz ha vinculado la organización vecinal con la huelga general del 11 de noviembre, que se está preparando mediante comités unitarios en distintos barrios y con la participación de varias organizaciones.

La convocatoria pretende reclamar contratos indefinidos, una reducción de los precios del alquiler y el reconocimiento de derechos sindicales para las personas inquilinas.

Mora también ha destacado la acampada instalada en la Puerta del Sol a finales de septiembre, después de una manifestación contra la situación de la vivienda y los desahucios. Aunque considera que esta iniciativa ha servido para dar visibilidad al problema, defiende que la movilización debe trasladarse también a los barrios, donde se producen los conflictos cotidianos por el acceso y la permanencia en una vivienda.

La situación del bloque tampoco puede entenderse al margen de las tensiones urbanísticas que atraviesan Puerta del Ángel. A pocos minutos del edificio se encuentra el antiguo centro comercial La Ermita, cuya transformación urbanística ha generado el rechazo de asociaciones vecinales y plataformas del barrio.

La plataforma No al Pelotazo de la Ermita y la Asociación de Vecinos Puerta del Ángel han convocado una manifestación a la que se ha sumado el Sindicato de Inquilinas y los residentes de Ermita del Santo, 14. Bajo el lema "Puerta del Ángel (y los Cármenes) no se vende", los participantes quieren expresar su rechazo a los proyectos urbanísticos y a los cambios que, consideran, amenazan la identidad y la vida del barrio.

Para los vecinos del número 14, la lucha tiene ahora un objetivo inmediato: permanecer en sus casas. Saben que podrían buscar otra vivienda y tratar de empezar de nuevo en otro lugar, pero han decidido no aceptar que la única solución sea marcharse.

Etiquetas Alquiler viviendas

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